Edición n° 2742 . 25/05/2024

Córdoba ya no es lo que era/ De Soberanías internas y provincias que ya no son

(#motorcumple6Soberanias / Por Graciela Puebla, docente, comunicadora, cuidadora del Medio Ambiente ) Hace 20 años, como parte de un viejo sueño/proyecto familiar, salimos del conurbano bonaerense y nos instalamos en Córdoba.  La punta de lanza fuimos los padres y poco a poco fueron llegando los hijos, con sus familias.  Cumplíamos el sueño de vivir en la bella provincia en la que habíamos vacacionado infinidad de veces y que nos había enamorado con sus paisajes, su gente, su forma de vida apacible y también indómita cuando las circunstancias lo reclamaban.  Porque había un legado histórico que ostentaba esta Provincia: la que orgullosamente inició la Reforma Universitaria, abriendo el camino de una Universidad Pública accesible y democrática, bandera que fue enarbolada por distintos países del mundo para terminar con la educación superior elitista, de cátedras hereditarias. 

Córdoba era ejemplo a principios el SXX. También lo fue a mediados del mismo siglo, con la creación de la Fábrica Militar de Aviones y las múltiples industrias asociadas, que dieron inicio al surgimiento de un polo industrial único en el país y a una urbanización acelerada . Córdoba producía aviones (Pulqui, Pucará, Pampa), máquinas/herramientas, motocicletas (Puma), automotores (Rastrojero entre otros), tractores (Pampa), motores, lanchas, veleros, paracaídas, y un largo etcétera que incluía un sistema de proveeduría integrado y capacitación para sus trabajadores. La “Revolución Libertadora” se encargó de borrar todo vestigio de ese pasado industrial exportador y autónomo.

También en Córdoba, que tenía una Universidad consustanciada con la ciudadanía y una importante masa de trabajadores industriales, estalla el Cordobazo en mayo de 1969, esa protesta que gana las calles de la ciudad, que cuestiona y exige cambios al gobierno del dictador Onganía. Con ese movimiento rotundo que unió a trabajadores y estudiantes liderados por Agustín Tosco, Elpidio Torres y Atilio López cae el gobierno de facto.

Córdoba era un faro que marcaba caminos, para el país y Latinoamérica.  Ésa era la provincia en la que queríamos vivir … pero el último gobierno de facto, el neoliberalismo del menemato y la crisis del 2001 habían modificado el escenario y a la sociedad cordobesa toda, que mutó del progresismo más genuino al conservadurismo que ostenta hoy y las consecuencias más notorias de este cambio, a mi entender, se dan en el territorio y todo lo relacionado con lo ambiental. 

El agronegocio, en todas las latitudes, se caracteriza por avanzar sobre territorios y pueblos, provocando enormes pasivos ambientales y desplazamientos más o menos compulsivos de las poblaciones.  El Este y Sur cordobés están dominados por la soja y el maíz transgénico y el modelo se instala, poco a poco, en el norte provincial, donde se desmonta lo poco que queda del monte nativo.  Si transitamos por las rutas de esas zonas vemos un enorme “desierto verde”, donde sólo sobrevive lo que el modelo produce, todas las otras formas de vida mueren a causa de los agrotóxicos que son parte del modelo.  Ha desaparecido la biodiversidad y los habitantes de esos territorios migran o sufren las consecuencias, aunque destacan casos de resistencia y lucha heroicas: las Madres de Barrio Ituzaingó contra la instalación de la planta de Monsanto, Vecinos de Pueblos Fumigados y el grupo VUDAS (Vecinos Unidos en busca de un Ambiente Saludable) que piden desde hace años el traslado de la planta de Porta, por los problemas de salud que ocasiona en el Barrio San Antonio de la capital provincial.  Éstos son sólo algunos ejemplos de vecinos que se han unido para reclamar por su derecho a vivir en un ambiente sano, que casi nunca han sido escuchados. 

El Dr Medardo Ávila ha demostrado en muchísimos trabajos realizados en localidades inmersas en los territorios del agronegocio, que todos los venenos que éste utiliza enferman y matan no sólo la biodiversidad que caracterizaba a esos campos sino también a los pobladores.  Sus trabajos son contundentes al establecer con claridad la relación agrotóxicos-enfermedad-muerte pero ni la Justicia ni la Legislatura, tampoco el Ejecutivo provincial, han demostrado interés en modificar esta situación.

Las otras características que presenta la Córdoba actual, en relación con lo ambiental, son el avance de proyectos inmobiliarios destinados a sectores de alto poder adquisitivo y la consecuente realización de obras viales para que esos grupos puedan trasladarse rápidamente, también para que lo producido por el modelo sojero salga de Córdoba con destino a los puertos.  Para lograrlo, nuevamente, se sacrifica al monte. 

Los sectores acomodados buscan lugares pintorescos donde instalarse o pasar los fines de semana y las sierras son la mejor opción.  Los valles de Punilla y Paravachasca, al igual que las Sierras Chicas están saturados, por lo cual los únicos espacios disponibles están en el Oeste, en Traslasierra, donde sobrevive el poco monte que queda, que desaparece rápidamente con la instalación de complejos de cabañas, con grandes piletas, en una zona donde el agua es un bien escaso.

Y aquí se manifiesta una de las problemáticas ambientales más difíciles de abordar: el cumplimiento de la Ley de Bosques, que establece que no se puede cambiar el uso del suelo en zonas rojas.  Dicho de otro modo: las zonas rojas son zonas de protección absoluta del monte nativo, si se queman producto de incendios no se les puede dar otro uso y tampoco se pueden proyectar obras viales en esas zonas.  Los incendios arrasan todos los años con miles de hectáreas de monte nativo en las que más tarde o más temprano aparecen proyectos inmobiliarios y el gobierno provincial insiste, pese al rechazo de los pobladores, con la construcción de rutas sobre zonas rojas.  0

Hay sobradas pruebas de que las causas de los incendios son humanas pero los responsables nunca aparecen y el gobierno cordobés insiste en proyectos viales, que en muchos casos concreta ignorando la manifiesta voluntad popular en contra. Teniendo en cuenta que el turismo es una de las actividades principales en la provincia (en muchos pueblos de Traslasierra es la única) la pregunta es: ¿nadie se da cuenta de que están matando la gallina de los huevos de oro? Con las sierras quemadas por los incendios, cerros que desaparecen dinamitados para abrir rutas que la gente común no necesita, falta de agua, lagos contaminados: ¿quién querrá venir a vacacionar a las sierras?

Si no se modifican estas cuestiones, si no se escucha a los vecinos en sus reclamos y se atienden sus propuestas (presentadas de manera fundamentada y ordenada) en poco tiempo Córdoba será un páramo de cemento, vegetación quemada y cielos sin pájaros (los sapos desaparecieron hace rato). Todos los años se nos estremece el alma frente a los incendios y en todos los pueblos corren los rumores de quién inició el fuego.  Vemos las imágenes de los animales y los árboles muertos, de los vecinos que perdieron todo, de la desolación después del fuego… Los vecinos hacemos marchas, organizamos jornadas de concientización y protesta pacífica pero no somos escuchados.  El desmonte sigue avanzando, los incendios siguen ocurriendo, la contaminación de suelos, aire y agua continúa…y los únicos que intentamos que esto se termine somos los vecinos; la dirigencia política y empresarial y la “justicia” miran para otro lado…

  ¿Qué fue de la Córdoba progresista y pujante, la de los ríos transparentes y los atardeceres apacibles, la que marcaba rumbos asegurando el bienestar de su población?