Edición n° 2705 . 18/04/2024

Construir dignidad

Asentada en Villa Fiorito, el barrio de Diego Maradona, esta cooperativa de trabajo se enorgullece de llevar soluciones habitacionales a los trabajadores.

Campo Unamuno se encarga de mejorar Villa Fiorito guiándose por el estandarte de Tierra, Techo y Trabajo. Hace casi 10 años, en ese barrio del partido de Lomas de Zamora, se comenzó a gestar como proceso de organización barrial, vecinal y militante lo que en 2018 se convirtió en la cooperativa de trabajo Campo Unamuno.

Apareció «para dar respuesta a las problemáticas habitacionales de los vecinos y vecinas en materia de vivienda, agua potable, servicios, en todo lo que hace a la cuestión habitacional y de hábitat», asegura Ismael Lodillinsky, presidente de Campo Unamuno, «y también como cooperativa de trabajo para poder resolver los problemas laborales; sobre todo, del sector de trabajadores y trabajadoras de la economía popular».

La labor que realizan tanto en Fiorito como en otras localidades de Lomas de Zamora, como Llavallol o Santa Catalina, se centra en la construcción. «Se empezó haciendo refacciones en viviendas, es decir, mejorando quizás un techo, un revoque, instalaciones de agua, de electricidad», detalla Cecila Noguerol, ingeniera civil y responsable técnica de la cooperativa. Y hoy, continúan con estos trabajos: «También tenemos obras que contemplan viviendas desde cero y este año se trabajó en equipamiento comunitario. Esto es: veredas, arbolado y la construcción de un salón de usos múltiples».

Al estar a solo unas cuadras de la casa natal de Diego Maradona, el camino a la cooperativa está repleto de murales en su memoria. Así es también el trabajo de Campo Unamuno, cuyos integrantes siempre destacan que llevan como bandera la dignidad que Diego soñó para Fiorito: «Él fue del barrio, es del barrio y hoy se está mejorando muchísimo. También es importante resaltar lo que Diego vivió acá, él no disfrutó tanto, solamente en su juventud, pero sí lo tenemos y recordamos, él era parte de nosotros y va a seguir siendo parte de Fiorito», destaca Norma Barrios, jefa del pañol, fundadora de la cooperativa y vecina del barrio.

En el pañol donde funciona la cooperativa hay movimiento todo el día y sus más de 200 asociados salen de allí a trabajar en las distintas construcciones que se realizan en conjunto con programas de distintos niveles del Estado, como la Municipalidad de Lomas de Zamora, la Secretaría de Integración Socio Urbana del Ministerio de Desarrollo Social y con el Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat de la Nación. 

Mujeres en obra

En el mismo lugar se desarrolla también el merendero desde 2016. A través de la merienda y las ollas populares, se dio inicio a este gran proyecto que logró afianzar los lazos con los vecinos y vecinas de Fiorito, quienes pudieron encontrar una salida laboral gracias a la cooperativa: «Empezamos a tomar mujeres también para trabajar en la obra, a capacitar electricistas, plomeras y pintoras, así que tenemos como raíz que las mujeres estén al frente del trabajo, para que puedan llevar el sustento a sus casas», resalta Barrios, cuyo nombre se encuentra representado en el merendero «Vamos a lo de Norma».

Esta cercanía con la comunidad también permite tener en cuenta detalles específicos para las familias que reciben la ayuda para sus hogares. Algunos obtienen mejoras en las casas que ya habitan y otros directamente necesitan una construcción desde cero porque sus hogares fueron declarados «irrecuperables», o sus habitantes tienen problemas de salud por la cercanía con el río Matanza-Riachuelo.

A raíz de esto, la cooperativa también trabaja con la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), para ayudar a los casos específicos que están en situación de riesgo, siempre teniendo en cuenta el futuro de cada familia: «La cercanía nos permite tener mucha más sensibilidad en algunos aspectos; por ejemplo, hemos pedido que los techos de las casas que construimos sean de losa porque sabemos que las familias numerosas se van a seguir ampliando, van a seguir construyendo, para no limitarlos», concluye el presidente de Campo Unamuno.

Fuente: Revista Acción