Edición n° 2705 . 18/04/2024

Con informalidad récord, avanza entre los formales la reforma laboral de hecho

El empleo no registrado creció un 15% respecto de los niveles que tenía antes de la pandemia. Y, junto con el monotributo, sumó 3 millones de puestos nuevos versus 600 mil formales.

Por: Alfonso de Villalobos @alfondevil

El jueves se conocerán los datos de mercado de trabajo del primer trimestre de 2023 que elabora el Indec a partir de la Encuesta Permanente  de Hogares (EPH). El principio de desaceleración de la economía podría reflejarse en una leve suba del desempleo con relación al piso histórico registrado en el cuarto trimestre de 2022, cuando midió un 6,3%. En el primer trimestre de ese año la tasa de desocupación se ubicaba en el 7 por ciento.

¿Boom del empleo registrado?

Hace pocos días se conocieron datos difundidos por el Ministerio de Trabajo basados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) de la AFIP que el gobierno se apuró en celebrar al resaltar que se verificaron 32 meses consecutivos de crecimiento en el empleo registrado.

En concreto, desde mayo de 2020 a marzo de 2023, según los cómputos de la AFIP, se crearon 1.353.687 puestos de trabajo registrados.

Informalidad al palo

Sin embargo, en el mismo período, según datos de la Cuenta de Generación de Ingresos e insumo de mano de obra (CGII) del Indec, se crearon 2.449.000 puestos de trabajo no registrados que implican un crecimiento del 77% desde el segundo cuatrimestre de 2020 cuando, en el pico de las restricciones por el confinamiento derivado del Covid-19, se destruyeron 1,7 millones. Si, para eludir las distorsiones creadas por las restricciones sanitarias en el marco de la pandemia, se decidiera comparar la situación actual con la del primer trimestre de 2020, surge que el empleo no registrado se incrementó en un 15 por ciento.

No todo lo que brilla es oro

Pero además, según los registros oficiales, dentro del denominado trabajo registrado no se computan solo los aportes que realizan las empresas del sector privado y el sector público sino también las empleadas de casas particulares y los trabajadores independientes que realizan sus propios aportes bajo la forma de autónomos, monotributistas comunes y monotributistas sociales.

Estos últimos, en rigor, realizan un aporte acotado puesto que reciben un subsidio del 100% del componente impositivo y previsional y de un 50% en la obra social. Se trata de trabajadores independientes que trabajan en cooperativas (muchos de ellos como parte de los programas Potenciar Trabajo) o perciben ingresos inferiores a una jubilación mínima, hoy en poco más de $ 70 mil.

Según los datos del SIPA, desde mayo de 2020 hasta marzo de 2023, el sector privado generó 594 mil puestos de trabajo que implican un crecimiento del 10,3% mientras que el sector público creó 197 mil, una suba del 6,2%.

Distinta es la situación de los monotributistas que, en su versión tradicional, crecieron en 322 mil, un 20,8% y, en su versión del monotributismo social, lo hicieron en un 70,6%, con 249.300 nuevos inscriptos.

Las empleadas de casas particulares perdieron 21 mil puestos de trabajo registrado que implican una caída del 4,4% que, con seguridad, fueron a alimentar la legión de trabajadores informales.

De este modo, mientras que en los 32 meses de “crecimiento de trabajo registrado” el sector privado generó apenas 594 mil puestos de trabajo formales, se crearon 3.020.300 puestos entre trabajadores informales y monotributistas que, en general, resultan un mecanismo mediante el cual se encubre una relación de dependencia.

Es por eso que, según datos de la misma CGII, el empleo informal en el último cuatrimestre de 2022 alcanzó un récord desde que en 2016 se retomó esa medición alcanzando un 32,7% que se eleva hasta el 43,3% si se excluye del universo a los empleados públicos donde, por definición, la informalidad es nula aunque abunda el monotributismo.

El fenómeno, además, se verifica también durante el último año en tanto, entre marzo de 2022 y el mismo mes de 2023, mientras que el trabajo registrado en el sector privado creció un 4,1%, el monotributo social lo hizo en un 37,4 por ciento.

Una década de deterioro

A escala de la última década surge que, mientras el empleo registrado en general creció un 19,2%, el del sector privado apenas lo hizo en un 4,2 por ciento. Ese incremento resulta insuficiente para acompañar el crecimiento vegetativo de la población.

De hecho, mientras que en marzo de 2022 existía un puesto de trabajo registrado privado cada 6,8 habitantes, en la actualidad esa relación escaló hasta los 7,3 habitantes luego de alcanzar un pico de 7,75 habitantes por puestos de trabajo privado registrado en 2021.

Dicho de otra forma, en términos reales, con relación al crecimiento vegetativo de la población, en una década el empleo registrado privado se contrajo exactamente un 10 por ciento.

Fuente: Tiempo Argentino