Edición n° 2653 . 26/02/2024

Caputo ( Macrismo puro ) , a los bancos: “No habrá gradualismo. No pediremos plata al FMI”

  • El por ahora futuro ministro de Economía, pese a no estar confirmado, se reunió con banqueros privados nacionales y extranjeros y les aclaró que las Leliq, de las que dependen los plazos fijos, no se reestructurarán de manera compulsiva. También les dijo que el ajuste fiscal arranca el 10 de diciembre y sólo más adelante irá por la dolarización, idea que no desecha. “No quería volver al sector público, esto es por patriotismo”, les dijo.

No está formalmente confirmado, pero actúa como futuro ministro de Economía. Luis Caputo, el economista que logró desplazar al dolarizador Emilio Ocampo del Banco Central del gobierno libertario, se reunió este viernes con los banqueros de las asociaciones ABA, los de capital extranjero, y Adeba, los de origen nacional. Nada de bancos públicos. Sólo habló Toto, como lo llaman.

“La totalidad de nuestro programa está basado en el equilibrio fiscal. La prioridad es establecer un ancla fiscal fuerte”, arrancó Caputo. “No puedo dar detalles del plan. El equilibrio fiscal debe empezar recortando 2 puntos del PBI. El día uno arrancamos con las medidas”, anunció. Sin embargo, ese sería sólo el inicio. El presidente electo, Javier Milei, habla 5% del PBI.

“Es posible hacer el ajuste aunque tengamos el Congreso en contra”, desafió el futuro ministro. “La emisión monetaria, el gasto público y tipo de cambio están descontrolados. Habrá un ancla fiscal y monetaria al mismo tiempo. Nuestro approach (abordaje) es shock fiscal y monetario desde el primer día. La hoja de ruta es muy ortodoxa y sin locuras. No hay espacio alguno para el gradualismo. No es la misma situación de 2015. Ni el Estado tiene plata ni la gente tiene ganas de esperar, a diferencia de la época macrista”, continuó. No obstante, aclaró: “No podemos sacar el cepo el día uno, la demanda de dinero está muerta. Tenderemos hacia la unificación cambiaria”. 

La hoja de ruta es muy ortodoxa y sin locuras. No hay espacio alguno para el gradualismo. No es la misma situación de 2015. Ni el Estado tiene plata ni la gente tiene ganas de esperar, a diferencia de la época macrista

Luis Caputo — exministro de Finanzas de Mauricio Macri y posible ministro de Economía de Javier Milei

Caputo no descartó la dolarización, pero no de inmediato, como quería Ocampo, que había concedido demorarla del 10 de diciembre a marzo o abril, pero no mucho más. “No se va a hacer una dolarización para estabilizar. El que piensa eso se equivocó. Es al revés, primero se va a estabilizar y luego avanzar en la dolarización. No hay que estar a favor ni en contra. La dolarización solucionará el problema de la demanda de dinero, la volatilidad del tipo de cambio y el financiamiento. Es una herramienta para usar el el futuro, no ahora. Escribí un informe de dolarización y se lo entregué a Javier, así empezó nuestra relación. Yo pienso igual que Javier desde el día uno”, se refirió al paper que le entregó en mayo pasado y que publicó elDiarioAR.

En ese documento se habla de pedir dinero al Fondo Monetario Internacional (FMI) y de ajustar el gasto 7% del PBI para dolarizar, pero por ahora Caputo no planea recurrir al Fondo, donde guardan una mala imagen de su gestión como presidente del Banco Central en 2018. Sucede que la prioridad es el ajuste fiscal, ya no dolarizar pronto. “El objetivo es no pedir plata nueva al FMI ni a nadie para financiar el programa (fiscal). El programa no implica pedir dinero pero si llega, veremos”, dijo a los banqueros.

Los bancos son el primer sector con que me reúno, el Gobierno va a necesitar a los bancos para la gobernabilidad”, les explicó a los banqueros. Sucede que Milei quiere reestructura las Letras de Liquidez (Leliq) y demás deudas del Banco Central con las entidades financieras, que a su vez le prestaron con el dinero de los ahorristas en plazos fijos. “No va haber ninguna sorpresa, ni plan Bonex, ni dolarización asimétrica. Nada disruptivo, ni reperfilamientos ni nada raro, sólo ortodoxia económica sin sorpresas”, pero no aclaró cómo reestructurá las Leliq y compañía. “Fuimos más a escuchar”, dijo un banquero nacional.

Caputo, endeudador serial y con mal antecedente en el FMI, sedujo a Milei con un paper

  • Como ex ministro de Finanzas duplicó la deuda con el sector privado en apenas dos años y cinco meses de gestión y la triplicó con organismos multilaterales. En el Fondo desconfían de él porque como presidente del Banco Central incumplió el acuerdo de que no podía quemar las reservas para evitar infructuosamente una devaluación. Despertó el interés del presidente electo con su idea de dolarizar pidiéndole más plata al organismo internacional, pero hay dudas de que vuelva a prestar.
  • En aquel paper, Caputo, que enfrenta causas judiciales por presunto ocultamiento de patrimonio y por el pacto con el FMI, advertía, sin nombrarlo, que la propuesta de dolarización de Emilio Ocampo, que hasta ayer era el candidato a presidir el Banco Central, iba a recaudar sólo US$12.000 millones para cambiar esos dólares por los pesos circulantes. Ocampo, que renunció a la futura conducción de la autoridad monetaria por sus diferencias con Caputo, especulaba con que iba a conseguir US$30.000 millones. ¿Cómo? Creando un fideicomiso con toda la deuda pública en manos del Banco Central y del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).
  • “¿Qué otros activos financieros podrían respaldar la dolarización?”, se preguntaba Caputo en aquel documento que también llevaba la firma de su ex subsecretario de Financiamiento en el gobierno de Macri, Santiago Bausili, y de otros colegas de su consultora, Federico Furiase, Martín Vauthier -dos que suenan para el gobierno de Milei- y Felipe Berón. “El valor de mercado hoy de las acciones en poder del FGS es de aproximadamente USD4.000 millones, con potencial de revalorización en un contexto político y económico más favorable”, proponía el eventual ministro, una idea que efectivamente aceptó Ocampo. El fondo de la Anses es un importante accionista minoritario del Banco Macro, Telecom, la siderúrgica Ternium (del grupo Techint), Grupo Financiero Galicia y Molinos Río de la Plata, entre otras compañías.
  • “¿Podría aportar nuevos fondos frescos el FMI en un nuevo programa?”, se preguntaba Caputo tras la pelea de 2018. “Sí, basados en nuestra experiencia en el sector público, creemos que es posible, e incluso factible, en una nueva renegociación y acuerdo con el FMI, el aporte de fondos frescos por entre USD10.000 y USD15.000 millones. El monto definitivo dependerá de la cantidad de dólares necesarios para implementar la dolarización, la robustez del programa económico en su conjunto y el poder de negociación del país”, planteaba el eventual ministro la posibilidad de elevar el endeudamiento con el Fondo, después de que hace cinco años le entregara a la Argentina el mayor préstamo dado a cualquier nación en su historia.
  • Pero los que conocen cómo funciona el organismo advierten que es difícil que el FMI vuelva a financiar a la Argentina después de haberle entregado en 2018 US$45.000 millones y que tanto en el gobierno de Macri como en el de Alberto Fernández se haya incumplido las metas de los diversos acuerdos firmados desde entonces. Y menos si quien le pide el dinero es Caputo, de quien quedó un mal recuerdo en el staff, más allá de que ya no está al frente Christine Lagarde (ahora conduce Kristalina Georgieva) ni en el área latinoamericana persiste Alejandro Werner (ahora está Rodrigo Valdés). Sucede que en septiembre de 2018, cuando era presidente del Banco Central, Caputo quemó en el mercado cambiario parte de las reservas, que se habían reforzado con el crédito del Fondo, sólo para contener infructuosamente una nueva devaluación. Ante esa desobediencia, el FMI pidió su cabeza cuando renegoció el programa con el gobierno de Macri apenas tres meses después de iniciarlo.
  • De todos modos, quienes han negociado con el organismo admiten que si Milei y su eventual ministro de Economía arrancan devaluando y ajustando hasta el hueso, quizás consigan algunos fondos más del FMI o al menos que les pateen los vencimiento de deuda venidos en diciembre próximo y en 2024. “Con un plan así, en el directorio del Fondo van a estar eufóricos. Pero dolarizar no van a apoyar. Sí fortalecer reservas”, evalúan las fuentes mencionadas.
  • Otros informantes con acceso a la sede del organismo en Washington coinciden: “Al FMI se le puede pedir 10 mil o 20 mil como apoyo de reservas en el marco de un programa de consolidación fiscal y estabilización. No para gastarlos en dolarizar, lo que implicaría que esos dólares fueran usados para comprar la base y activos en pesos, algo a lo que el Fondo ya se opuso. Recordemos que algo similar ocurrió durante el efímero paso de Caputo por el Central: le exigía al Fondo que le dejara usar los dólares del programa para intervenir en el mercado de divisas y asi dar salida a los inversores que habían quedado atrapados en pesos.
  • El Fondo no lo permitió y esta tensión terminó con su renuncia”. En el riñón libertario, preocupado por la salida de Ocampo, pero firme en el apoyo al futuro presidente matizan: “El FMI puede acompañar con una parte de los fondos necesarios para dolarizar, pero eso no está confirmado. El tema es que en la transición hasta la dolarización, de acá a marzo o abril, si hicieran falta dólares, esos serían mas difíciles de conseguir probablemente”.