“En él no está en juego la realidad sino la certeza. Esta certeza significa para él algo inquebrantable”/Jacques Lacan
( Carlos Caramello / Especiales de Motor Económico) No está loco. Ni nada por el estilo. Por eso el Gobierno, en la figura del nuevo caniche toy de Karina -y paje de Javier-, Diego Santilli (a) “Le Coloré”, avisó sobre la posibilidad de impulsar denuncias “contra las personas que pongan en duda la estabilidad mental del presidente”, lo que, de inmediato, provocó la reacción: “¡Están locos!”.Pero no, ni el primer mandatario ni su entorno están dementes. Todo lo contrario.
Y no lo digo porque tenga miedo de ser denunciado. Lo aclaro porque, que Milei viaje a Brasil, supuestamente para apoyar la candidatura de Bolsonaro Jr. y termine insultando a Lula, no es fruto de alguna alucinación sino una finísima estrategia política que dio el resultado deseado: el retiro del embajador brasilero de Buenos Aires y la expulsión del argentino de Brasilia. También el peor momento en nuestras relaciones bilaterales con la República Federativa, además de los problemas comerciales que sobrevendrán con nuestro socio más importante. El Mercosur… esa te la debo.
Claro, cualquiera se ofendería si su compañera de fórmula señalara un tuit presidencial como una “locura galopante”, justo a él que no le gustan los caballos. O, en otro posteo, manifestara “genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior”. La inmediata reacción de Milei mandando a Santilli a pedirle la renuncia expresa la coherencia y el buen tino del señor Presidente que, por otra parte, disconforme por el énfasis que habría puesto el Jefe de Gabinete en su demanda, instruyó también al Canciller Quirno sobre el asunto. Este, haciendo gala de sus consabidas destrezas diplomáticas, le exigió que “dé un paso al costado” y advirtió sobre la intención del Victoria Villarruel de “desestabilizar al Gobierno”, idea que los textos de historia del futuro utilizaránpara explicar el autogolpe.
Así que, Pueblo Argentino, calma… ¡calma!. El tipo no está loco ni psicótico, ni pirado, ni chapita, ni tronado, ni chiflado, ni lunático… ni ido. Eso, sobre todo no está ido: está acá, gobernando (una manera de decir), destruyendo y cagándose en la tapa del piano. Las versiones respecto deltraslado de la casa de gobierno a Melchor Romero apenas si son fruto de la maledicencia de algunos periodistas. O sea, digamos, el 95% de “esas ratas corruptas y ensobradas” que él distingue como sus enemigos.

Consumo problemático
Lo dice en un mar de mentiras y entonces, la especie pierde peso específico, se diluye, se desvanece: “El consumo está en un pico histórico”. El entrevistador, con cara de chihuahua y gesto de extranjero que trata de averiguar dónde queda el Obelisco, no repregunta. ¿Para qué? Él está bien pago y, además, el dislate es constitutivo. La verborrea del tipo no reconoce pausa. Habla como si delirara; construye datos que la realidad falsea; pivotea sobre números, escenarios y estadosalterados; engaña, porque él mismo se engaña.
Si no hubiese algún que otro idiota que le creyera, todo estaría bien. Pero le alquilan un coro de aplaudidores -más allá de que millones no lo escuchan y otros tantos no tienen ya ni ganas de cotejar datos o formarse una opinión personal sobre la cuestión- y eso le da permiso para su danza macabra y sacrificial de buena parte de los argentinos. “El consumo está en un pico histórico”. Probablemente. Pero el consumo de desperdicios en los contenedores de residuos;de las peladuras que arrojan verdulerías y restaurantes; de los tachos de basura. Consumo de sobrevivencia se llama. Resiliencia en situación de calle.
También puede que se refiera a los consumos problemáticos que se perciben cada vez más en los integrantes de la nueva casta. Alguna vez habrá que establecer una manera de que los que aspiran (no es ironía) a cargos públicos demuestren que están “limpios”, como dicen en las series de Hollywood dobladas en Tijuana. Además de establecer que ningún integrante de las fuerzas de seguridad salga a la calle sin haber pasado por un antidoping.
No está loco. Sencillamente no ve. No quiere ver. Las sirenas que lo entornan, cantan sobre su posible liderazgo de la ultraderecha suramericana. Como si Nayib Bukele y su populismo de mano dura; Abelardo de la Espriella y sus narco sostenes o Keiko Fujimori y su larguísimo rodaje desde que se convirtió en laprimera dama de su padre hasta estos días, fuesen a permitírselo. Incluso como si Donald Trump le confiriese al propio Milei alguna importancia por encima de los intereses que tienen los Estados Unidos por las riquezas de Argentina.
No ve más allá de lo que quiere ver. O lo que su entorno quiere que vea mientras le cantan: “las callecitas de Buenos Aires tienen ese no se qué, viste…”

Hechos flecos
Prueba irrefutable de un peronismo que está hecho jirones justo ahí, donde tiene que juntar los votos, se patentizóesta semana en las redes con el affaire Anabel Fernández Sagasti (la senadora cursa la 32 semana de su embarazo) quien solicitó sesionar y votar a través de medios electrónicos dada su imposibilidad de viajar a Buenos Aires por recomendación médica.
Esta simple cuestión, de orden administrativo, provocó un debate virulento por las redes y entre compañeros,tanto que expresó la punta del iceberg de la ruptura a la que hago mención. Las posiciones fueron desde “cobró, por eso se borra” (un delirio considerando la conducta impecable de la mendocina durante todos sus años como legisladora) a “debería renunciar y permitir que otro vote”, trámite que sólo pueden considerar sencillo aquellos que ignoran el abc de la vida parlamentaria y las agachadas de parte de autoridades a las que se está expuesto. Digo: la renuncia no hubiese servido de nada porque hasta que se toma juramentoal senador suplente, la ley en cuestión ya se votó. Además, me gustaría ver a esos “patriotas” que sugerían la renuncia, dimitir en una situación similar.¡No resignan ni un cargo en la seguridad del Congreso!.
También se le sugirió pedir licencia, cosa imposible porque esa figura no existe en el Senado.Se dijo que “debiera haberlo previsto y quedarse en Buenos Aires” (reitero que es senadora por Mendoza… para los que creen que Argentina termina en la General Paz) y hasta se revoleó el mítico axioma “primero la patria, después el movimiento y por último los hombres” olvidando, claro, que según Perón“los únicos privilegiados son los niños”, apotegma que incluye a los bebés en su 32 semanas de gestación.
Dos cuestiones emergen de todo este jaleo: la primera quese terminó personalizando el debate en torno a una Ley (otra vez lo individual versus lo colectivo) y la segunda, una escalada de reacciones emocionales, más parecidas a las que suelen manifestar los libertarios que al debate de los sectores populares. Todo se ha vuelto pelea de perros rabiosos, riña de pavos reales en la que mucho tienen que ver algunos dirigentes, esos que creen que, si consiguen torcerle el brazo al otro y negociar, está todo resuelto. Error. El subsuelo de la Patria sublevada tiene pasiones y rencores que no se olvidan en seis meses.
Finalmente, por presión popular (una presión distinta a otras presiones anteriores; una presión llena de emoción y convicción) elcapítulo 3 del proyecto, que permitía vender a la Argentina de Ushuaia a La Quiaca,fue quitado del texto.La marcha se llevó a cabo de todas maneras, a pesar de la cortina de agua que caía sobre Buenos Aires.La represión esperó a que escampara. Entre las paredes del recinto, la Ley que Milei necesitaba desesperadamente, fue aún más recortada. Y la oposición celebró su conquista:triunfo que, todos dicen, nació la noche en que los pibes de la Selección Nacional exhibieron ese trapo que rezaba: “Las Malvinas son Argentinas”.
Pero lo otro, lo quebrado, lo partido, lo que nos pone más violentos con nosotros mismos que, por ejemplo, con los nazis de baja estofa del streaming libertario Carajo, bueno, de ese estropicio no se vuelve. Y eso, salvo un milagro que difícilmente se produzca-tengamos en cuenta que el Papa que viene en noviembre a la Argentina no es peronista-, lo vamos a pagar en las urnas. Y, luego, en el territorio.

Barranca abajo
Cae. Por donde lo mires, el tipo desbarranca. El índice de confianza en el Gobierno de julio, que elabora mes a mes la Universidad Torcuato Di Tella, muestra una caída de 6,5% respecto de junio y un 21% interanual. Dato complejo para el gobierno ya que este es uno de los indicadores más mirados por el empresariado local e internacional. Y ya que estamos hablando de los dueños del país, es bueno recordarles que la Argentina ha descendido 18 puestos en el ranking global del Elite QualityIndex (EQx), el estudio que determina “la capacidad de las elites nacionales para crear valor sostenible en el largo plazo”. Este derrumbe nos deja en el puesto 104 de 151 países medidos y exhibe que, de 2023 a esta parte, sufrimos un sostenido declive que se expresa enlos 34 puestos perdidos. ¡Fenómeno barrial!
Por otro lado, se nota un cambio importante en la valoración del Gobierno. Pulso Research destacó la variación de la tendencia positiva que venía trayendo el Gobierno en el bienio 2024/2025 y mostró un estudio en el que el 67,1% de los encuestados evalúa negativamente la situación económica del país y el presidente alcanza una imagen negativa del 54,8%.
En el indispensable informe Domingo de Datos, que prepara la consultora Zuban&Córdoba, el 65,3% desaprueba al Gobierno Nacional y el 61,3% siente rechazo por el Presidente Milei, cosa que se traslada de manera casi directa al voto ya que el 61,9% votaría por un cambio. Algo similar ocurre con Latam Pulse, la muestra sobre la situación política, económica y social que comparten la encuestadora AtlasIntel y la compañía financiera Bloomberg que, en los primeros días de este mes entrevistó a 1.120 personas y cuyos resultados fueron alarmantes para el gobierno: desaprobación del 62,4% para el Presidente, que se profundiza si se toma sólo las consultas a mujeres, en donde el rechazo alcanza al 66,1%. Un dato interesante de este estudio es que, en términos etarios, las cifras son distintas de lo que suelen afirmar los libertarios ya que el 76,9% de los jóvenes de entre 16 y 24 años tienen una imagen negativa de Milei.

Violencias varias
Naturalmente, las encuestas tienen márgenes de error. Pero lo que se percibe en la calle, la rabia enredada con el temor; la pobreza resistida sólo por un imaginario clasemediero; el hambre de los que, hasta ayer, vivían una escasez digna… eso no tiene más margen, ni tolerancia, ni permiso, ni tan siquiera resignación. Se palpa, se huele, se descubre en distintas violencias que, esta vez, a diferencia de 2001, lejos de estallar, implosionan.
Y entonces marchan. Y son reprimidos, y todo se confunde porque hay un pacto de invisibilización de parte de la mayoría de los medios. Los mismos medios que son atacados en la persona de sus fotoperiodistas y movileros por los loquitos de la guerra, esos que se cagan hasta las patas cuando los llamás porque te están asaltando y tardan una hora en llegar, tiempo suficiente para que los ladrones se hayan ido.
Esos medios ayudan a la naturalización de la crueldad. Esos medios disfrutan del clima salvaje de las marchas reprimidas. Esos medios alientan la cacería cuando todo ya ha terminado. Mientras el Presidente, que no está loco, aviso, ve terroristas en los profesores y alumnos que reclaman porque no cumple con la Ley de Financiamiento Universitario; ve golpistas en los abuelos que marchan miércoles tras miércoles por una vida mejor y, en el devenir de su protesta, se van muriendo; ve golpes de Estado en los pedidos de juicio político por las barbaridades que cometen él y su gobierno…
Milei no está loco.Puede que esté desnudo. O que la mirada del pueblo empiece a verlo tal y como es. Pero loco no está. Sin embargo, como hace notarShakespeare, en una célebre frase sobre Hamlet, “hay método en su locura”.
Carlos Caramello