Edición n° 2744 . 27/05/2024

Argentina recibe al plenario del Grupo de Proveedores Nucleares que conforman 48 países

Desde hoy, nuestro país es la sede de la reunión plenaria del Grupo de Proveedores Nucleares (NSG, por sus siglas en inglés). Durante dos jornadas, representantes de los países miembros trabajarán para perfeccionar el régimen de control y regulaciones de las exportaciones de tecnología nuclear.

La presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) Adriana Serquis participó en la apertura del encuentro del Grupo de Proveedores Nucleares (NSG, por sus siglas en inglés), que se desarrolla en el Palacio San Martín del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la Nación, en la Ciudad de Buenos Aires.

“Para nosotros el desarrollo nuclear es un vector de industrialización. Y por eso es importante este encuentro, para que toda la seguridad que los países necesitan y exigen para el desarrollo de la energía nuclear con fines pacíficos, sea garantizada por todos los Estados, parte de este Grupo”, dijo el canciller Santiago Cafiero.

La secretaria de Energía Flavia Royón presente en el estrado, puntualizó que “Argentina está en condiciones de ser considerada un proveedor responsable de reactores nucleares, de investigación y radioisótopos a los distintos países de todos los continentes”.

El NSG está conformado por 48 países que cuentan con capacidad de exportación de productos y servicios relacionados con la energía nuclear. Uno de esos países es la República Argentina, que forma parte del grupo desde 1994.

El objetivo del NSG es contribuir a la no proliferación de las armas nucleares a través de la búsqueda del consenso en la implementación de normas y regulaciones para las exportaciones relacionadas con tecnologías nucleares y de potencial uso dual.

“Las declaraciones de nuestro canciller Santiago Cafiero en la apertura de las sesiones plenarias y, en particular las de la secretaria de Energía Flavia Royón, destacaron que nuestro país tiene un desarrollo nuclear importante y en nuestra matriz energética está previsto seguir creciendo en esta tecnología que nos garantiza energía limpia”, comentó la presidenta de la CNEA Adriana Serquis.

Entre el lunes y el miércoles, en la previa del plenario, los distintos grupos que componen al NSG llevaron adelante varios encuentros de trabajo. Entre estos se destacaron la Reunión de Intercambio de Información (IEM, por sus siglas en inglés); la del Grupo de Expertos sobre Licencias y Medidas Coercitivas (LEEM), y la del Grupo Consultivo (GC). También visitaron el reactor modular Carem y el reactor productor de radioisótopos RA10, ambas instalaciones de CNEA; el complejo Atucha, perteneciente a Nucleoeléctrica Argentina SA y la fábrica de combustibles nucleares Conuar.

“La reunión de proveedores nucleares se hizo con mucho esfuerzo de parte de la DIGAN, la Dirección de Seguridad Internacional, Asuntos Nucleares y Espaciales, de la cancillería argentina, y es una oportunidad muy importante para nuestro país, para poder mostrar nuestras capacidades. Parte de los representantes de los países que intervienen en las sesiones han visitado esta semana algunas de nuestras instalaciones de CNEA, como el RA 10 y el reactor Carem”, destacó la presidenta de la CNEA.

Durante más de 70 años, la Argentina ha desarrollado tecnología nuclear con fines pacíficos, para su aprovechamiento en ámbitos como la agricultura, la industria, la salud, la medicina y la generación de energía. Nuestro país ha sido reconocido por su firme compromiso con los principios de no proliferación y uso exclusivamente pacífico de esta tecnología, además de por su rol en la comunidad internacional

Una muestra de ese reconocimiento es que la República Argentina asumió la presidencia de la reunión plenaria del NSG para el período 2022-2023 en el encuentro anterior que se hizo el año pasado en Varsovia, Polonia. Es la cuarta vez que ocupa ese cargo.

La presidenta de la CNEA señaló que “la participación argentina y presidir este plenario le permite a nuestro país ser parte de las discusiones internacionales sobre el intercambio de materiales nucleares y del control que se establece sobre ellos».

Este nuevo plenario en Buenos Aires servirá de ceremonia de cierre para la presidencia argentina y de traspaso del liderazgo a la República Federativa del Brasil.

Cómo surgió el NSG y cuáles son sus directrices

El NSG fue creado en 1974, después de que un Estado que no poseía armas nucleares construyó e hizo explotar un artefacto nuclear. Ese episodio demostró que la tecnología nuclear transferida con fines pacíficos podía ser mal utilizada. Para evitarlo, los países proveedores se propusieron trabajar juntos para establecer regulaciones y, también, para que se puedan desarrollar la cooperación internacional y el comercio de tecnología nuclear con fines pacíficos.

El grupo, que tiene al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) como piedra angular, implementó dos conjuntos de directrices para las de tecnología nuclear. El primero se enfoca en las transferencias nucleares relacionadas con la protección física; las salvaguardias; los controles especiales de exportaciones sensibles; acuerdos especiales para la exportación de sistemas de enriquecimiento, y controles sobre material que pueda ser usado para armas nucleares. La lista incluye reactores nucleares y equipos; material no nuclear para reactores; plantas y equipos para reprocesamiento; fabricación de combustible nuclear; separación de isótopos y producción de agua pesada.

El segundo conjunto de directrices regula la exportación de equipos y materiales, programas informáticos y tecnología asociada que no están sometidos a salvaguardias nucleares, pero que podrían contribuir a una actividad que implique una explosión nuclear o actos de terrorismo nuclear. Conocidos como bienes de uso dual, incluyen materiales, equipos y componentes que también sirven para la separación de isótopos del uranio; algunos equipos industriales, así como equipos de ensayo y medición.

En las reuniones anuales, como la que se realiza esta semana en Buenos Aires, el desafío es actualizar estas directrices para que acompañen la evolución del panorama de la seguridad mundial y de la industria nuclear.