Edición n° 2803 . 25/07/2024

Antes que sea tarde.

«No existe tal cosa como la sociedad. Hay hombres y mujeres individuales y hay familias».Margaret Thatcher

( por Antonio Muñiz)

En las últimas dos décadas, el panorama político global ha experimentado un notable resurgimiento de movimientos y partidos de derecha que difieren significativamente de sus predecesores conservadores tradicionales.

Estas «nuevas derechas» han ganado prominencia en diversas regiones del mundo, aun con características locales disimiles pero con puntos comunes, han ido redefiniendo el espectro político con propuestas y retóricas que resuenan en amplios sectores de la población. Este fenómeno merece una atención detallada para comprender sus características, causas y posibles implicaciones.

Si bien tiene un auge muy claro a partir de la crisis del sistema capitalista en el 2008 y cuyas consecuencias hoy todavía sufrimos, sus raíces pueden rastrearse hasta mediados de la década del 70 del siglo pasado.

La frase del epígrafe fue expresada por Margaret Thatcher, quien fuera Primera Ministra del Reino Unido. Esta afirmación refleja una de las ideas centrales del pensamiento  liberal moderno.

 Este neo liberalismo es una corriente de económica, pero fundamentalmente política y cultural que comienza a desarrollarse a partir de los años 70. A diferencia del liberalismo tradicional,  es solo partidario de la libertad  en lo económico, pero es conservador y en muchos casos autoritario en lo politico.

El proceso se consolida con la llegada de Ronald Reagan a la presidencia de EEUU y posteriormente con la caída de la Union Soviéticay el fracaso de la experiencia comunista.

No es casual que este surgimiento y posterior desarrollo a escala global del neo liberalismo, coincida con la crisis del petroleo de los años 70. Esta originó una descomunal masa de petro dolares que se volcaron en el sistema financiero occidental generando un auge de capitalismo financiero rentistico, que fue creciendo a costas del capitalismo productivo tradicional. 

Era el fin de la historia según Fukuyama, el triunfo definitivo del capitalismo y por ende del modelo imperialista anglo – yanki. Fue el comienzo de un mundo unipolar  que duro varias décadas, hasta nuestro días.

Como decíamos es una ideología que  enfatiza el individualismo extremo, la responsabilidad personal y la reducción del papel del Estado en la vida de las personas. Contraponiendo el interés del individuo frente al Estado de bienestar imperante desde la post guerra,  promoviendo una filosofía de autosuficiencia y responsabilidad individual, perdiendo fuerza lo colectivo, lo comunitario y los lazos de solidaridad entre las personas.

Asociado al  neo liberalismo aparece otro fenomeno disruptivo, la globalizacion financiera y comercial. A partir de lo cual la idea de nación y de estado van perdiendo fuerza.

Mas allá de los fracasos, el daño que estas ideologías han causado y las fuertes criticas que ha recibido, es indudable que han modelado al mundo a los objetivos de las grandes corporaciones, generando un sistema capitalista que promueve la desigualdad y la concentración de riquezas. Absorviendo recursos de los sectores populares hacia los mas ricos, y de los países periféricos hacia los países centrales.

Este fenomeno también se explica por la campaña masiva de penetración cultural e ideológica llevada adelante desde los 70 a la fecha. La critica constante a la política, al estado, la promoción del individualismo y la critica a los valores tradicionales de solidaridad, la búsqueda  desesperada por el éxito, entendiendo este como la posibilidad de saciar los deseos de consumo y satisfacción personal.

También hubo una critica constante a valores que la sociedad había ido construyendo en la ultimas décadas, como por ejemplo las políticas de protección del ambiente o las política de genero. Tratando de volver a épocas pasadas, mas oscuras. 

Tal vez la expresión mas brutal de esta avanzada cultural de la derecha neoliberal se dio precisamente durante la pandemia y la cuarentena casi obligada, con campañas anti vacunas, con argumentos negacionistas, seudo científicos, teorías conspirativas, y un ataque al estado como causante de todos los males, cuando en verdad la mayoría de los estados, aun con aciertos y errores, trataban de minimizar los daños que el covid generaba.

La cuarentena generó ciudadanos solos y aislados frente a un televisor o una pantalla de PC que fueron bombardeados por campañas masivas de propaganda  desde los medios y las redes sociales. Un fenómeno que paso desapercibido, pero cuyas consecuencias estamos viviendo.

Es claro que las nuevas tecnologías han generado un cambio vertiginoso en la sociedad, que como era previsible han ido modificando no solo los modos de producción y trabajo, sino  también todo el régimen social, cambian las ideas políticas, jurídicas, religiosas, artísticas, filosóficas y cambian las instituciones correspondientes.

Mientras la izquierda y los movimientos nacionales -´populares siguen aferrados a los viejos paradigmas, la derecha global comprendió este cambio tecnológico y sus potencialidades de control social  y los ha ido utilizando en su favor con el objetivo de resetear la sociedad a sus intereses e ideología.

Eric Sadin  es un filósofo y escritor francés conocido por su análisis crítico de las tecnologías digitales y su impacto en la sociedad contemporánea, analiza  cómo la digitalización y la inteligencia artificial transforman las relaciones humanas, la economía, la política y la cultura.

Sadin argumenta que las Tecnologías de Vigilancia y Control están cambiando profundamente la manera en que vivimos y nos relacionamos. Estas nuevas tecnologías permiten una vigilancia masiva que socava la privacidad individual y facilita formas de control social sin precedentes.

 Sadin cree que la creciente dependencia de la tecnología digital está deshumanizando a la sociedad. Las interacciones humanas se mediatizan cada vez más a través de pantallas y algoritmos, lo que reduce la calidad y la profundidad de las relaciones humanas.

Advierte sobre los peligros de la automatización en el mundo laboral. La automatización no solo está desplazando a los trabajadores humanos, sino que también está cambiando la naturaleza del trabajo, haciendo que muchas ocupaciones sean más precarias y menos satisfactorias.

También señala con preocupación a la IA como una fuerza que puede exacerbar las desigualdades y consolidar el poder en manos de unas pocas corporaciones tecnológicas.

El capitalismo ha evolucionado en la era digital hacia un «capitalismo de datos» donde las empresas tecnológicas recopilan, analizan y monetizan grandes cantidades de datos personales, creando nuevas formas de explotación y control.

En el mismo sentido el filósofo y teórico cultural surcoreano-alemán Byung-Chul Han, cuyas obras también se centran en la sociedad, la tecnología, la cultura, la política y la psicología señala algunos aspectos sobre la situación contemporánea

Han describe la sociedad contemporánea como una «sociedad del cansancio», donde la presión por el rendimiento y la autoexplotación han reemplazado la disciplina y el control externos. Las personas se ven impulsadas a optimizar continuamente su productividad, lo que lleva a un agotamiento generalizado y enfermedades como la depresión y el síndrome de burnout.

Han explora cómo las técnicas de poder han evolucionado para incluir el control de la psique y las emociones humanas. En «Psicopolítica», analiza cómo el capitalismo neoliberal utiliza la psicología para influir en las decisiones individuales y fomentar el consumismo, haciendo que las personas cooperen con su propia explotación.

Las nuevas Tecnología y el Big Data impactan en la vida contemporánea. La acumulación masiva de datos personales permite una vigilancia y control sin precedentes, transformando a los individuos en objetos de análisis y predicción.

En síntesis  Byung-Chul Han ofrece una crítica profunda de la sociedad contemporánea, enfocándose en cómo la tecnología, el neoliberalismo y las nuevas formas de poder,  control están moldeando nuestras vidas, nuestras relaciones y sobre todo construyendo un nuevo sujeto politico y social.

Volviendo a Sadin , describióa este nuevo sujeto politico y  lo definió como “el individuo tirano».La era digital ha exacerbado una forma de individualismo extremo donde el individuo se coloca en el centro de todo. Esta tendencia se manifiesta en la cultura de las redes sociales, donde la auto-promoción y la búsqueda de validación externa son predominantes.

Las plataformas digitales y las redes sociales fomentan un narcisismo desenfrenado, según Sadin. Las personas se obsesionan con su imagen y con la forma en que son percibidas por los demás, lo que lleva a una constante necesidad de atención y aprobación.

Al igual que Han sostiene que la era digital ha llevado a un consumo inmediato y a la satisfacción instantánea de deseos. Sadin critica cómo las tecnologías permiten obtener lo que se quiere, cuando se quiere, sin reflexión o espera, lo que refuerza comportamientos impulsivos y hedonistas.

La promoción del individualismo digital ha debilitado las estructuras colectivas y comunitarias. Sadin señala que la atención excesiva al yo digital ha erosionado el sentido de comunidad y la capacidad para la acción colectiva y solidaria.

A su vez este modelo genera una fuerte frustración y por ende resentimiento y un odio hacia el otro cuando no se puede alcanzar ese éxito prometido. Mas cuando el sistema te dice que sos el responsable de tu fracaso, que no te esforzaste los suficiente. Ser un “perdedor” en una sociedad que solo premia a los “ganadores” genera sujetos politicos que se acercan a ideologías de odio hacia el otro, construido como un enemigo y causante de todos su males.

Por supuesto todo esto fomentado desde el aparato mediatico y cultural. La potencialidad para construir un “sentido común”  a fin a los intereses e ideología  de las elite, por parte de  los medios  ha aumentado de forma descomunal, a partir de las nuevas tecnologías y la concentración empresaria.

Los nuevos liderazgos

En este nuevo escenario donde predomina el individualismo extremo, el “individuo tirano”, fomenta el surgimiento de líderes que fomentan un culto a la personalidad y políticas que se centran en satisfacer los deseos reales y simbólicos inmediatos de los individuos, canalizar los odios y frustraciones de los sectores excluidos  del sistema tradicional y movilizar a esos sectores prometiendo falazmente un futuro venturoso, una salida individual, lejos del sentido tradicional y cristiano de la  promoción del bien común.

Si bien como decíamos al comienzo de la nota esta nueva derecha presenta diferencias importantes a partir de las realidades e historias de cada país, existen características comunes, tanto de estilo como de discurso.

Estos lideres, englobados en esta nueva derecha, tienen en común que se presentan como defensoras del «pueblo» contra una “casta” corrupta o desconectada. Utilizan un lenguaje accesible y directo para captar la atención de amplios sectores sociales, incluyendo aquellos que se sienten marginados o insatisfechos con el status quo político y económico.

Este discurso “casta” ha encontrado eco en sociedades donde existe una creciente desconfianza hacia las instituciones tradicionales.

Las crisis económicas, como la Gran Recesión de 2008, han jugado un papel crucial en el surgimiento de las nuevas derechas. La austeridad y el desempleo han generado descontento y han hecho que muchos busquen alternativas a los partidos tradicionales.

La globalización ha beneficiado a algunos, pero también ha exacerbado las desigualdades económicas y sociales. Sectores que se sienten perjudicados por la globalización, como los trabajadores industriales en declive, han encontrado en las nuevas derechas una voz que canaliza sus frustraciones.

Por otro lado hay una faceta común estos nuevos lideres , una vision conservadora orientada a revertir los avances en las políticas de derechos humanos, de protección del ambiente,  derechos de la mujer y las políticas de genero en general, la diversidad y las minorías.

Este nuevo  tecnocapitalismo esta caracterizado por la omnipresencia de la tecnología y la digitalización de todas las esferas de la vida, ha llevado a una deshumanización de la existencia.

Hay una perdida de la fe, esta no se refiere únicamente a la religión, sino a una pérdida más amplia de confianza en valores humanistas y espirituales que solían dar sentido y cohesión a la vida humana.

A esto hay que sumar la falta de leyes y de normas que regulen de alguna manera estos nuevos escenarios. La viejas leyes y normas han caído en desuso y las corporaciones buscan desregular toda la vida no solo económica, sino también social, van generando una sociedad anómica y por ende insegura. Ya no hay certezas, no hay ideologías totalizadoras, todo es relativo. El hombre esta solo en la intemperie.

Epilogo:

La falta de fe, de normas y de leyes son conceptos interrelacionados que describen una sociedad en crisis, donde la tecnología ha desestabilizado los fundamentos de la vida humana. Comprender y abordar estos desafíos es crucial para construir un futuro más ético y humano en el contexto de una acelerada transformación tecnológica.

 Sadin también sugiere la necesidad de resistir y buscar alternativas al dominio tecnológico. Propone una revalorización de la humanidad, donde la tecnología se utiliza de manera ética y responsable, y se restablecen normas y leyes que reflejen los valores humanos fundamentales.

Las nuevas derechas globales representan un fenómeno complejo y multifacético que responde a diversas inquietudes y frustraciones contemporáneas. Comprender sus raíces, características y posibles trayectorias es esencial para abordar los retos que plantean y para fomentar un diálogo político inclusivo y constructivo en un mundo cada vez más polarizado.

En principio todo hace prever que no son fenómenos aislados, ni triunfos circunstanciales. Por el contrario se esta extendiendo en casi todas la democracias occidentales.

El triunfo de Marine Le Pen en Francia en estas horas marca un nuevo hito de esta nueva derecha. Si bien ella ha tratado de ir moderando su discurso hacia posiciones de centro, lo que le ha permitido sumar sectores medios y trabajadores, sus antecedentes y los de su partido marcan una clara tradición neo fascista.

El auge de las nuevas derechas plantea desafíos significativos para las democracias occidentales. Su capacidad para canalizar el descontento popular y su habilidad para remodelar el discurso político obligan a los partidos tradicionales a reexaminar sus estrategias y políticas. Además, su impacto en las políticas de medio ambiente, genero, inmigración, comercio y relaciones internacionales podría redefinir un orden global en las próximas décadas.

Seria un pensamiento reaccionario culpar a las nuevas tecnologías de estos hechos, la tecnologías son neutras, dependen del uso que se haga de ellas. El problema central hoy es su uso por parte de las grandes corporaciones económicas en su beneficio y con el objetivo de resetear un mundo a medida, perpetuando y acentuando altos niveles de desigualdad e inequidad nunca vistas en la historia moderna. Haciendo peligrar todo el sistema democrático, llevando a la humanidad a modelos de gobernanza mas oscuros y totalitarios. Es clave entender que el capitalismo moderno, o este tecno capitalismo financiero no se lleva bien con la democracia.

El Papa Francisco ha hecho un llamado de alerta sobre su uso, llama a desarrollar y utilizar las nuevas tecnología de manera ética. En varios discursos, ha subrayado la importancia de garantizar que la IA y otras tecnologías avanzadas respeten la dignidad humana y no conduzcan a nuevas formas de injusticia o explotación.

Es necesario reexaminar estos elementos que conforman  esta nueva realidad y buscar formas de resistir y recuperar aspectos esenciales de la humanidad,  la comunidad y la democracia.

En principio, como objetivos estratégicos,  hay que reconstruir lazos sociales, construir comunidad, romper el aislamiento individual.

Es una tarea de la política recuperar valores éticos y morales, reconstruir un estado que de respuesta a las necesidades de la población y no tanto a los intereses corporativos. Valorizar la política y el estado como herramientas de solución a los conflictos, trabajando por el bien común.

Hay que poner estas nuevas tecnologías al servicio de la humanidad y el bien común. La tarea no parece sencilla, pero hay que encararla antes que sea tarde.

Antonio Muñiz

Julio 2024