Edición n° 3420 . 03/04/2026
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Algoritmos de la muerte del Silicon Valley

( Por Alfredo Moreno/ Motor Económico) Los gigantes tecnológicos no son innovadores neutrales. Son el arsenal reluciente y ensangrentado del imperio norteamericano. La compañía Palantir Technologies destaca entre ellos.

En las calles devastadas de Gaza, donde más de 72.000 palestinos han sido masacrados desde octubre de 2023, en las universidades iraníes bombardeadas por drones, los algoritmos de IA (inteligencia artificial) comandan las acciones de la muerte.

Procesan datos robados para generar listas de objetivos, seleccionan hogares civiles para su aniquilación y guían drones hacia reuniones familiares. La relatora especial de la ONU, Francesca Albanese, ha señalado directamente a Palantir como cómplice de lo que ella denomina un “crimen colectivo” de genocidio.

El director ejecutivo Alex Karp, promueve un sistema de guiado de misiles y alardea abiertamente de la “alianza estratégica” de Palantir con el Ministerio de Defensa de Israel y EE. UU.y del orgullo que siente al respaldar la ocupación “en todo lo que podamos”. Este es su modelo de negocio.La automatización del genocidio no se corresponde con el progreso de la humanidad.

Algoritmos de inteligencia artificial (IA) comoLavender,Gospel, Where’sDaddy se han convertido en las armas de mayor confianza del ejército israelí en esta guerra potenciada por la ciencia de datos.

El retorno de Trump al gobierno de EE. UU. dio un fuerte respaldo a la participación de corporaciones de base tecnológica y algorítmica en el área militar. En la primera Cumbre DefenseTech realizada en Israel, líderes corporativos del Silicon Valley, fondos de capital de riesgo y funcionarios del ejército israelí promocionaron abiertamente su asociación en la guerra controlada por inteligencia artificial.

El 10 de diciembre de 2025, funcionarios militares israelíes, fabricantes de armas y capitalistas de riesgo estadounidenses se reunieron en la Universidad de Tel Aviv para la primera Cumbre DefenseTech de la historia. El evento se desarrolló en paneles sobre «El futuro del conflicto global», «Desafíos de las espadas de hierro» (el nombre que el ejército israelí da a la guerra en Gaza) y «Explorando la innovación en la tecnología de drones».

Representantes de las corporaciones Palantir, Sequoia Capital y Elbit, que anidan en el Silicon Valley, compartieron el escenario con el director general del Ministerio de Defensa de Israel y el jefe de Lotem, la unidad el ejército dedicado a los macrodatos y la inteligencia artificial. Ingenieros de Google Cloud y soldados uniformados de Mafat, el ala de investigación y desarrollo del ejército israelí completaron el encuentro de emprendedores tecnológicos, representantes militares e inversores estadounidenses deseosos de establecer contactos para impulsar el mercado militar tecnológico.

El encuentro Cumbre DefenseTech tenía como objetivo mostrar las tecnologías y estrategias de vanguardia de Israel para abordar la seguridad global, pero el evento mostro el comienzo de una nueva etapa de tecnomilitarización inaugurada por la reelección de Donald Trump. Las alianzas entre el ejército israelí, los capitalistas de riesgo y los jefes corporativos estadounidenses se intensifiquen bajo la nueva administración del gobierno de EE. UU.

Palantir nunca fue una empresa íntegra. Nacida con financiación inicial de la CIA a través de In-Q-Tel, fue concebida como un arma para la “guerra contra el terror”. Desde entonces, se ha convertido en la columna vertebral indispensable tanto del imperialismo estadounidense como del apartheid israelí.

Su plataforma de software devora ingentes cantidades de datos como metadatos telefónicos, rastros en redes sociales, grabaciones de cámaras de seguridad, imágenes de dronesy genera objetivos.

En Gaza, ha impulsado la transición de la selección de objetivos convencional a la matanza industrial mediante IA, donde la revisión humana es inexistente y la muerte de niños se considera un costo aceptable.

El mismo sistema es utilizadopor la estructura militar y de defensa estadounidense en todo el mundo, desde Venezuela hasta Irán; proporcionando vigilancia y análisis de datos a los gobiernos de Estados Unidos e Israel. Actualmente la plataforma tecnológica de Palantiropera en la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, coordinando enjambres de drones, bombardeos de misiles y decisiones en tiempo real en el campo de batalla.

Palantir es el nexo entre los beneficios trimestrales de Silicon Valley y el número de víctimas del imperio.

La red se extiende mucho más allá. El contrato de Google y Amazon para el Proyecto Nimbus, valorado en 1200 millones de dólares, proporciona al ejército israelí infraestructura en la nube y herramientas de IA. Microsoft, NSO Group con su software espía Pegasus y Cellebrite completan el círculo. Estas empresas se han integrado tan profundamente en la economía de ocupación que las vidas palestinas se han convertido en datos brutos para la persecución y la limpieza étnica.

La fiscalía italiana confirmó en marzo de 2026 que se utilizó software espía israelí contra activistas y periodistas italianos en 2024, mientras que la ciberseguridad de la Unión Europea se subcontrata cada vez más a empresas israelíes, convirtiendo a Europa en un estado apéndice de vigilancia.

Este es el complejo tecnológico-militar sionista en acción: una fusión perfecta de la innovación de Silicon Valley, las empresas emergentes tecnológicas sionistas y la violencia colonial israelí, subvencionada por los contribuyentes estadounidenses y protegida por los gobiernos occidentales.

La maquinaria de destrucción de Silicon Valley no es inevitable. Es una elección, una que puede y debe romperse. La sangre de Gaza está en su código. El futuro exige que eliminemos esta pesadilla línea por línea, servidor por servidor, dólar por dólar, hasta que el corazón digital del imperio deje de latir y el pueblo palestino pueda respirar de nuevo.

El CGRI (Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica) anuncioel martes 31 de marzo que «A partir de ahora, las principales organizaciones que participen en operaciones terroristas serán nuestros objetivos legítimos»

El órgano militar iraní acusó a compañías de inteligencia artificial y de la tecnología de la información del país estadounidense de ser parte del «elemento principal en la planificación y el seguimiento de los objetivos de los asesinatos» de iraníes.

Las compañías catalogadas como “objetivos legítimos” muestra claramente que la guerra está basada en dato y algoritmos que necesitan de equipamiento (hardware) tanto fijo como móvil para su operción y desplazamiento. La lista está conformada por:  CiscoSystems, Hewlett-Packard (HP), Intel, Oracle, 5. Microsoft, Apple, Google, Meta, IBM, Dell, Palantir, Nvidia, JP Morgan, Tesla, General Electric, SpireSolutions, G42 y Boeing.

Soberanía: “a sus plantas rendido un León”

Thiel se reunió con Javier Milei en noviembre de 2024, en el primer viaje que realizó al Silicon Valley, y elogió el rumbo de su gobierno alineado en el camino de Trump. Ahora la Casa Rosada le abrirá sus puertas para reunir, sistematizar y aprovechar toda la información disponible sobre la ciudadanía en diversos organismos del Estado.

El fundamento para esta cesión de soberanía a manos del gobierno de Milei, sería la de perseguir el terrorismo, uno de los objetivos contemplados en el decreto que empodera a la SIDE transgrediendo límites elementales de la Constitución nacional y que fue publicado el 2 de enero pasado.

En el artículo 15 de ese texto, se dispone la creación de la Comunidad Informativa Nacional (CIN), que concentra los datos guardados por las dependencias de la propia SIDE, la Cancillería, los ministerios de Justicia y Seguridad, el Renaper, la Dirección Nacional de Migraciones, el Centro Nacional de Ciberseguridad, la CONAE, la Autoridad Regulatoria Nuclear, la CNEA, el Renar, la Aduana y ARCA, entre otros.

Los acuerdos que firmaron Milei y el ministro de Defensa, Carlos Presti, para adherir al Escudo de las Américas promovido por Donald Trump son la iniciativa para habilitar el ingreso de Palantir al país, con la posible afectación de derechos civiles que implica.

Los antecedentes muestran que Patricia Bullrich en so rol de ministra de seguridad había trabajado un contrato millonariocon Palantir, la compañía que utilizó el ICE para sus redadas anti inmigrantes de Minneapolis. La idea era utilizarla en laAgencia de Seguridad Migratoria. Esta iniciativa choque con los intereses de Karina Milei por el manejo millonario del negocio, que decidió no crear la Agencia de Seguridad Migratoria.

El uso de inteligencia artificial para el patrullaje de redes sociales y análisis de delitos conlleva el riesgo de reproducir sesgos y discriminación que podrían criminalizar injustamente a sectores específicos de la población, en particular opositores, como lo muestra la amplia evidencia internacional donde actúa Palantir.

La cercanía de Milei con el cofundador de Palantir, Peter Thiel, es un alineamiento ideológico y político; la entrega de infraestructura crítica de seguridad a intereses corporativos y geopolíticos extranjeros vinculados a agencias de EE.UU. como el ICE y la CIA, deja a la Argentina sin soberanía nacional.

El ajuste de Milei a la población argentina es solamente comparable con las atrocidades humanas conocidas. En el sistema científico tecnológico argentino (SCT)produjo un cientificidio sin precedentes.

Para el modelo de país que está configurando, no necesita un SCT que genere conocimiento e innovación para los intereses de la nación.

Hablar de innovación tecnológica en la argentina de Milei es hablar de negocios financieros tecnológicos comandados desde el gabinete de Trump. Es ponerse anteojos de realidad virtual para ver una sociedad donde “baja la pobreza” y “la economía se distribuye y argentina va camino a convertirse en una potencia”.

Las políticas de privatización y vaciamiento en Ciencia y Tecnología, en la Educación, en Universidades Públicas, en Hospitales Públicos, en empresas comoInvap, Arsat y Aerolíneas Argentina, entre otras, distancia a la Argentina de integrar la tabla de la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) por patentes de innovación en tecnología.

El despliegue de la agenda ultra derechista global a la que asistimos, es una forma de valorar los triunfadores del Silicon Valley y un ataque masivo a los recursos de la inteligencia y la sensibilidad colectivas. Esa agenda comienza cuando se acepta el lenguaje de los avatares, caricaturas digitales a los que nos tiene acostumbrado Milei; con las que este movimiento apunta a liquidar el pensamiento y el lenguaje de la crítica en la búsqueda de alternativas humanas. 

En este camino, transcribo Fragmento de la presentación del presidente Luis Ignacio “Lula” Da Silva en la cumbre sobre el impacto de la Inteligencia Artificial, Nueva Delhi 2026.

“Aquí, en Delhi, el mundo digital regresa a su tierra natal.

Fueron los matemáticos indios quienes, hace más de dos mil años, nos legaron el sistema binario en el que se basa la informática moderna.

Volvemos para debatir uno de los mayores dilemas de la actualidad.

Nuestras sociedades se encuentran en una encrucijada.

La Cuarta Revolución Industrial avanza rápidamente, mientras que el multilateralismo retrocede peligrosamente.En este contexto, la gobernanza global de la inteligencia artificial adquiere un papel estratégico.Toda innovación tecnológica de gran impacto tiene un carácter dual y nos enfrenta a cuestiones éticas y políticas.

La aviación, el uso del átomo, la ingeniería genética y la carrera espacial son ejemplos de este fenómeno.Pueden multiplicar el bienestar colectivo o ensombrecer el destino de la humanidad.

La revolución digital y la inteligencia artificial elevan estos desafíos a niveles sin precedentes.Tienen un impacto positivo en la productividad industrial, los servicios públicos, la medicina, la seguridad alimentaria y energética, y en la forma en que nos relacionamos unos con otros.

Sin embargo, también pueden fomentar prácticas extremadamente perjudiciales, como el uso de armas autónomas, el discurso de odio, la desinformación, la pornografía infantil, el feminicidio, la violencia contra las mujeres y las niñas, y la precariedad laboral.

Los contenidos falsos manipulados por la inteligencia artificial distorsionan los procesos electorales y ponen en peligro la democracia.

Los algoritmos no son solo aplicaciones de códigos matemáticos que sustentan el mundo digital.Forman parte de una compleja estructura de poder.Si no se adoptan medidas colectivas, la inteligencia artificial agravará las desigualdades históricas.

Las capacidades computacionales, la infraestructura y el capital siguen estando excesivamente concentrados en unos pocos países y empresas.

Los datos generados por nuestros ciudadanos, empresas y organismos públicos están siendo apropiados por unos pocos conglomerados, sin que se genere un valor ni unos ingresos equivalentes en nuestros territorios.

Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, dos mil seiscientos millones de personas están desconectadas del universo digital.

Las estimaciones indican que en 2030 todavía habrá seiscientos sesenta millones de personas sin electricidad.

Cuando son unos pocos los que controlan los algoritmos y las infraestructuras digitales, no se trata de innovación, sino de dominación”.

Alfredo Moreno