Edición n° 2741 . 24/05/2024

Alfredo González: “Los dirigentes del interior debemos impulsar el federalismo para que los beneficios de las PyMEs sean equitativos”

(Por Estefanía Cendón) Motor Económico dialogó con Alfredo González, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), acerca del panorama actual del sector PyME y el necesario enfoque federal de las políticas públicas. Financiamiento, exportaciones, mercado interno, asimetrías a nivel territorial y los desafíos que implica la macroeconomía. “Hace falta generar acuerdos y responsabilidad política en general. Hoy la Argentina necesita ese consenso de todos los sectores”, afirmó.

“El principal inconveniente es la macroeconomía, con este proceso inflacionario que va en doble vía: no sólo no contamos con precios de referencia, sino que tampoco sabemos en qué momento podremos reponer el stock vendido”, señaló González, con respecto a las problemáticas que afectan al sector PyME.

CAME nuclea a 1491 entidades y a más de 400.000 PyMEs que brindan trabajo a más de 2.500.000 trabajadores registrados. Enfatizando su visión federal, el presidente de esta Confederación definió: “La Argentina es un país productivo en la mayoría de sus espacios, pero existen enormes asimetrías en cuanto a obras de infraestructura y conectividad. Esto resta competitividad en el interior profundo”.

Con respecto al financiamiento del sector PyME, el empresario industrial ratificó: “Sólo el 3% de todo lo que mueve el mundo financiero argentino está direccionado a financiamiento PyME, lo que es un número muy bajo. Esto se relaciona con la Ley de Entidades Financieras que es muy leonina en favor del mundo financiero y no del sector productivo”. “Lo que se transfiere del sector productivo al sector financiero no vuelve, más en contextos de vaivén macroecónomico. Para muchos conviene más jugar en el mundo financiero que invertir en maquinaria o stock”, describió.

González puso el foco en la recuperación del poder adquisitivo: “Primero debemos fortalecer el consumo interno, se debe frenar el proceso inflacionario para que no se sigan erosionando los ingresos de la población, lo que afecta al consumo”. Asimismo, impulsó el “consenso de todos los sectores” para lograr este objetivo: “Una tarea que debe desarrollar el actual gobierno y la oposición también, ya que los procesos de crecimiento y desarrollo no se dan sólo por una política fuerte en el sector económico sino, también, por un alto grado de confianza”.

Al finalizar la entrevista, el vicepresidente de la Bolsa de Comercio del Chaco llamó a concretar el federalismo “en la práctica, generando el arraigo suficiente y el diálogo para que los beneficios sean equitativos”. También se refirió a los desafíos que presenta el sector PyME: “El 70% de la supervivencia PyME hoy pasa por la digitalización de los procesos y la capacitación financiera. Las empresas deben enfocar en este tinte hacia adelante”.

MOTOR ECONÓMICO: ¿Cuáles son las principales problemáticas del sector PyME que identifican desde CAME?

Alfredo González: El principal inconveniente es la macroeconomía, con este proceso inflacionario que va en doble vía: no sólo no contamos con precios de referencia, sino que tampoco sabemos en qué momento podremos reponer el stock vendido. Al tener compromisos, como cualquier empresa, la necesidad de venta es primordial para contar con recursos.

No tener la certeza de cuándo vamos a reponer y en qué monto te va haciendo perder la referencia de precios y rentabilidad. Indudablemente el proceso inflacionario es el tema más grave que tenemos a nivel coyuntura. Luego hay cuestiones puntuales que se tienen que llegar a dar a través de debates, como es la modernización y la adecuación de las leyes laborales. También es necesaria la Ley de Entidades Financieras, algo que le pega de lleno a toda la Argentina y que es una Ley totalmente leonina para el sector financiero y no para la producción, lo que afecta el acceso al financiamiento. Sumo a este panorama el anarquismo tributario que tenemos en el país, por lo que un reordenamiento del sistema tributario en Argentina es fundamental.

ME: ¿En qué términos debería ser ese reordenamiento del sistema tributario?

AG: Primero en términos de frenar la posibilidad de seguir creando o aumentando los tributos. La firma del último tratado fiscal que se hizo en la Argentina en 2022 resultó realmente dañino ya que, si bien fue desacertado durante la gestión anterior en poner un límite de 5,5% en Rentas, cuando muchas provincias tenían en 3 o 4%, luego nunca se inició el proceso de descenso ya que el actual gobierno modificó la Ley Fiscal.

Alfredo González: «“Sólo el 3% de todo lo que mueve el mundo financiero argentino está direccionado a financiamiento PyME «

En este sentido te sentís indefenso, creemos que se deben dar debates fuertes al respecto y el arco político argentino tiene una deuda enorme con el sector productivo general de la Argentina.

ME: CAME tiene una impronta federal, con especial acento en el trabajo a nivel regional. ¿Cuáles son las demandas de las PyMEs del interior profundo?

AG: La Argentina es un país productivo en la mayoría de sus espacios, pero existen enormes asimetrías en cuanto a obras de infraestructura y conectividad. Esto resta competitividad en el interior profundo.

Es real que desde CAME somos una entidad federal a nivel territorrial, con representación en las provincias, donde nuestro Consejo Directivo es el que sale al interior. Trabajamos fuertemente en el Norte Grande con las 10 provincias a través de sus federaciones. Somos parte de la mesa de esos 10 gobernadores que dieron un ejemplo a nivel nacional acerca de cómo traccionar como bloque. Estamos trabajando fuertemente en la Patagonia para que ese proceso se dé también, acompañando al sector privado de la producción. Tuvimos dos reuniones junto a gobernadores, legisladores y con el parlamento Patagónico hay una posible reunión pautada a fines de julio. Claramente buscamos acortar las asimetrías.

ME: ¿Qué políticas públicas se requieren para acortar esa asimetría?

AG: Si se siguen generando las políticas productivas desde el centro del país hacia el interior indudablemente eso no va a estimular la productividad. Debemos tener más participación y esa es la crítica desde el interior, ya que nosotros somos entidades intermedias y desarrollamos acciones, pero no tenemos posibilidad de generar políticas concretas. Sin embargo, debemos ser más escuchados todos, partiendo desde los gobiernos y legisladores, para generar esa política desde el interior hacia el centro.

Este panorama involucra a la infraestructura, la obra pública y la conectividad. Por ejemplo, si bien el Norte Grande tiene dificultades de conectividad, la problemática es mayor aún en la Patagonia. En Río Negro vemos una provincia con dos realidades totalmente distintas: todo lo que es el Valle y el Océano Atlántico y lo que es la parte de la comarca, Bariloche y la zona andina. Para generar una reunión en Patagonia es muy difícil, la gente que está en Ushuaia debe viajar a Buenos Aires para llegar a Neuquén u otras provincias.

Resulta imprescindible el sueño del Tren Patagónico que recorra las venas de esta región, orientado a la producción y conectando a la misma población, lo que genera desarrollo. Hoy son provincias ricas pero extractivistas, que generan un crecimiento rápido pero no el desarrollo necesario a la par. En definitiva, tenemos un país en federal en los papeles, pero unitario en la práctica. Desde CAME esto se siente mucho.

ME: Según el Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP), elaborado por CAME, la industria pyme creció 0,3% anual en mayo. También, la capacidad instalada del sector concentra su registro más elevado en los últimos 16 meses. ¿Cómo se distribuye ese crecimiento y cuánto de la capacidad instalada se encuentra en uso?

AG: Sí, el 70% de las industrias se encuentran en el cordón de la provincia de Buenos Aires y sólo el 30% distribuido en todo el país. En una charla junto al ex presidente de Uruguay José Mujica él definió que “las empresas PyME en Argentina son un gran motor distribuido en pedacitos, en un vasto territorio”, y así es.

Entre el 72 y 75% de la capacidad instalada se está manteniendo hace dos o tres años, lo que es interesante en relación a las cifras que manejamos durante la gestión anterior. Si lo vemos en perspectiva es un buen número, aunque falta muchísimo desarrollo.

ME: ¿Cómo es el financiamiento del sector PyME hoy?

AG: Sólo el 3% de todo lo que mueve el mundo financiero argentino está direccionado a financiamiento PyME, lo que es un número muy bajo. Esto se relaciona con la Ley de Indentidades Financieras que, como mencioné, es muy leonina en favor del mundo financiero y no del sector productivo. Lo que se transfiere del sector productivo al sector financiero no vuelve, más en contextos de vaivén macroecónomico. Para muchos conviene más jugar en el mundo financiero que invertir en maquinaria o stock.

Con respecto al stock, quien puede llegar a tenerlo presenta dificultades ante la falta de divisas para importar insumos. Este no es un problema sólo argentino: a nivel global, tras la pandemia, el Norte se separó totalmente del Sur y monopolizó toda la logística, dejándonos aislados. Mayor tiempo en traslado implica menos dinero, menores ganancias.

ME: ¿Qué necesitan las PyMEs para llegar a exportar?

AG: En primera instancia se necesita una macroeconomía ordenada, sin eso no se puede tener confiabilidad, ni previsibilidad. No sólo corremos el riesgo de no seguir teniendo la intención de exportar, sino que debemos estar atentos al consumo interno que está bajando desde Agosto de 2022 y continúa en un proceso de descenso. La estabilidad macroeconómica es un trabajo que debe llevar adelante el gobierno nacional con los jugadores que están en esa mesa, que son las grandes empresas, quienes definen las certezas para que continúe la inversión en la industria.

Primero debemos fortalecer el consumo interno, se debe frenar el proceso inflacionario para que no se siga erosionando el poder adquisitivo, lo que afecta al consumo. Una tarea que debe desarrollar el actual gobierno y la oposición también, ya que los procesos de crecimiento y desarrollo no se dan sólo por una política fuerte en el sector económico sino, también, por un alto grado de confianza. Hace falta generar acuerdos y responsabilidad política en general. Hoy la Argentina necesita ese consenso de todos los sectores.

ME: ¿Cuál es el rol de CAME al respecto?

AG: Todas las entidades gremiales y empresarias que somos representativas trabajamos en conjunto y tenemos desarrollos en común. El sector productivo privado está trabajando junto, tiene una idea de cómo salir adelante, pero necesitamos del arco político para que las medidas sean efectivas.

Los dirigentes del interior, en los diversos ámbitos, debemos tener autocrítica e impulsar el federalismo en los papeles y en la práctica. Es necesario generar el arraigo suficiente y el diálogo para que los beneficios sean equitativos. CAME representa a todos los sectores PyME, incluyendo a las economías regionales, sumado al sector de comercio y servicios. Venimos trabajando desde la gestión como entidad intermedia generando acciones, foros y acercando propuestas de políticas públicas junto a los gobiernos provinciales.

ME: ¿Cuáles son los principales destinos a los que exportan las PyMEs argentinas?

AG: Brasil es nuestro principal socio y destino, lo que está dado por las economías regionales, fundamentalmente, muy poco vinculado con energía y, por supuesto, el sector agrícola que es el gran exportador. 

ME: ¿Cómo se trabaja en capacitación y digitalización en el sector PyME?

AG: Desde CAME trabajamos fuertemente al respecto. Durante la pandemia nuestros clientes se han modernizado mucho y las PyMEs hemos quedado un paso atrás. Debemos llevar adelante la capacitación y la digitalización, lo que no significa solamente vender, comprar y tener Marketplace, sino también digitalizar los procesos al interior de la empresa y la educación financiera, algo fundamental y de supervivencia PyME en este mundo globalizado.

Necesitamos conocer las nuevas herramientas así a medida que vamos progresando podemos generar mejores inversiones y hasta llegar a autofinanciarnos. El 70% de la supervivencia PyME hoy pasa por la digitalización de los procesos y la capacitación financiera. Las empresas deben enfocar en este tinte hacia adelante.