Edición n° 3411 . 25/03/2026
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A 50 años del Golpe de Estado/Emilia Trabucco: «La lucha y organización de las mujeres trabajadoras conquistó derechos en los gobiernos populares y logró resistir durante la dictadura»  

 

(Por Estefanía Cendón) La ofensiva del gobierno de Javier Milei está claramente dirigida a la clase trabajadora argentina. Una ecuación que, en palabras de la psicóloga Emilia Trabucco, combina: «desmontar derechos, disciplinar a la sociedad y reconfigurar las relaciones de poder en favor del capital concentrado». ¿Cuál es el hilo cronológico que conecta pasado y presente, que se traduce en pérdida de derechos? El análisis comparativo entre la dictadura iniciada en 1976 y la actualidad, a continuación. 

«Es posible establecer una comparación entre la dictadura del ’76 y el presente bajo el régimen de Javier Milei. De hecho, es necesaria esa comparación», respondió Trabucco ante la consulta de Motor Económico, con respecto al ámbito laboral femenino en ambas etapas. 

En relación al momento actual, describió la analista de la Agencia Nodal: «No estamos frente a una dictadura militar en términos del siglo XX, pero sí frente a un régimen que expresa, en términos programáticos, una ofensiva desde las ultraderechas a nivel mundial, de carácter fascista y antipopular. El mismo que opera, esto es lo inédito, desde una democracia formal pero para desmontar derechos, disciplinar a la sociedad y reconfigurar las relaciones de poder en favor del capital concentrado». 

*¿Dónde estamos parados? 

«Un modelo de valorización financiera, de destrucción de la producción nacional, del empleo y un enemigo de clase que es la clase trabajadora. Lógicamente son los mismos actores, en continuidad histórica, que llevan adelante este programa de subordinación absoluta de la Argentina y la región Latinoamericana», caracterizó la especialista, en referencia al gobierno de Javier Milei. 

¿Qué objetivos tiene una gestión de esta naturaleza y cuál es su impacto socio-económico? «Un programa que viene a realizar una transferencia regresiva del ingreso, una distribución desigual de la riqueza, debilitar el trabajo como organizador social, un ataque sistemático al sindicalismo, una destrucción de las mediaciones colectivas y, obviamente, esta construcción de enemigos internos como marco de justificación para aniquilar cualquier proyecto que se les oponga», respondió Trabucco. 

«Hoy esos enemigos están claramente definidos y son el movimiento sindical, el movimiento feminista particularmente, y los organismos y organizaciones de derechos humanos. Son aquellos sectores que históricamente han sido protagonistas de la ampliación de derechos y en la disputa por la democratización de la sociedad», identificó. 

*Reforma laboral: flexibilización extrema 

Acerca de la Reforma Laboral y las consecuencias que se desprenden tras su aprobación, expresó la magíster en Seguridad: » La ley de Reforma Laboral recientemente aprobada es un ejemplo muy claro que avanza en flexibilización de condiciones laborales, el debilitamiento de la protección frente al despido, la promoción de formas de contratación más precarias, el estímulo a la informalidad». 

«Esto es una profunda reestructuración de la arquitectura del trabajo de la mano de un capital que viene transitando una nueva fase de su configuración que llamamos ‘el capital financiero digital’. Una nueva aristocracia financiera y tecnológica que viene a cambiar profundamente las reglas 

del juego en detrimento de los derechos de los y las trabajadoras», consignó. 

*Borrar la huella de un Estado presente 

«A lo descripto se suma, obviamente, la destrucción de las políticas de igualdad de género que se venían construyendo desde el gobierno del kirchnerismo, el Ministerio de las Mujeres, el vaciamiento de programas estatales para promoción del empleo formal en mujeres, para atención a la violencia de género y todo tipo de medidas que criminalizan la organización y la movilización popular», enumeró la entrevistada. 

¿Quiénes integran las piezas de este dominó en el que los caídos pertenecen siempre a un mismo sector?: «El ejemplo paradigmático son las dos grandes lideresas presas: Cristina Fernández de Kirchner, presa por este gobierno; y Milagro Sala, que ya lleva 10 años porque este programa de Milei viene a ser una continuación del gobierno de Mauricio Macri en Argentina, también como continuación hacia atrás con el plan de Martínez de Hoz y la dictadura militar del siglo anterior». 

«Este programa viene a profundizar las desigualdades estructurales de las mujeres y volvemos a hablar, aunque estas son grandes deudas históricas, de mayor presencia de mujeres en trabajos precarizados, brechas salariales, sobrecarga estructural de trabajo de cuidados», sentenció, para luego concluir: 

«Entonces, estas políticas de ajuste profundizan la precarización en sectores feminizados, amplían las desigualdades históricas, trasladan aún más los costos al ámbito doméstico y refuerzan así la dependencia económica de las mujeres trabajadoras». 

*Una lucha histórica 

La analista del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE) en Argentina, vinculó: «Si uno mira la historia en perspectiva, la secuencia es clarísima: el peronismo desde el ’45 incorpora a las mujeres a la vida política, sindical y social ampliando derechos. El kirchnerismo, con Néstor y Cristina Kirchner entre 2003 y 2015,  retomó esta tradición, la profundizó, articuló derechos laborales, feminismo y derechos humanos, con ideas concretas como la ampliación previsional para las mujeres, las medidas para formalizar el trabajo doméstico, las leyes de género, etc.» 

«La dictadura del ’76 destruyó este proceso mediante el terrorismo de Estado y el gobierno de Milei, en continuidad con el de Macri, reactiva este mismo programa de destrucción bajo nuevas formas», argumentó Trabucco, y luego puntualizó: «No obstante, es necesario ver una constante histórica que atraviesa estas etapas: son las mujeres organizadas, porque ninguna de las conquistas fue concedida pacíficamente. Hubo mucha lucha y organización de las mujeres trabajadoras que, gracias a esa fuerza organizativa, conquistaron los derechos en los gobiernos populares y resistieron durante la dictadura».