Los términos del intercambio en máximos históricos junto al boom petrolero en Vaca Muerta contrasta con el ingreso de la economía a una fase de recesión.
El viento de cola de los términos del intercambio en máximos históricos junto al boom petrolero en Vaca Muerta contrasta con el ingreso de la economía a una fase de recesión. Mientras actividades como los agrocommoditties, la minería y los hidrocarburos muestran una expansión interanual a tasas de dos dígitos; la actividad industrial, la construcción y el comercio siguen en franca caída.
La consolidación de una economía dual comienza a generar críticas que provienen no sólo en los economistas heterodoxos, sino también en algunos ortodoxos que temen que el mal desempeño de la economía de la gente provoque un retorno del “populismo”.
“Vaca Muerta no derrama ni en Neuquén” señaló Alfonso Prat Gay, ex ministro de Economía de Mauricio Macri. La crítica por redes vino acompañada de un gráfico con información del Indec que muestra que la producción del sector tampoco se vio estimulada por el RIGI, ya que su tasa de expansión fue levemente superior durante el gobierno de Alberto Fernández que bajo la gestión libertaria.
El planteo del ex JP Morgan coincide con el último informe del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz, que caracteriza la expansión de los sectores extractivos como de “enclave” y muestra con datos duros que el ingreso de dólares para proyectos de inversión en petróleo y minería registra niveles más bajos con Milei que los alcanzados durante la última gestión peronista.
El informe del CESO destaca que las rebajas impositivas a los sectores beneficiados por el boom de precios internacionales y el desarrollo de hidrocarburos no convencionales, reducen la capacidad de redirigir parte de esos recursos hacia obras de infraestructura y mejoras distributivas. La apertura importadora sustituye proveedores locales por importaciones, mientras que la desregulación de la remisión al exterior de las ganancias reduce su reinversión en el país.
Frente a semejante realidad, la tímida reacción del gobierno no fue replantear los esquemas regulatorios para favorecer el desarrollo de proveedores locales, la contratación de mano de obra local y la transferencia de saberes tecnológicos a emprendedores locales.
En cambio, los libertarios apuntaron a la organización de un evento en Rosario para el encuentro entre las grandes empresas mineras y productores locales. Poca cosa frente a la fuerte ventaja competitiva de proveedores asiáticos que, en caso como el proyecto Vicuña en San Juan, han llegado a vender desde China, casas prefabricadas para los nuevos campamentos mineros.
La poca efectividad del RIGI para estimular la inversión y la producción en Vaca Muerta no parece hacer mecha en algunos economistas ortodoxos como Domingo Cavallo, que llamó a expandir esa legislación al resto de los sectores de la economía.
Enceguecido por su enojo personal con Milei, quien lo calificó de impresentable para luego echar a su hija Sonia de un currito como embajadora en la OEA, criticó la política cambiaria indicando que “manejan el tipo de cambio como manejaba los precios Moreno”, olvidando que fue el padre de la convertibilidad: un esquema de cambio fijo que duró 10 años.
Por
Andrés Asiain y Bernardo Del Zorro