(Veronica Sforzin (@veronica_sforzin/ Especiales de Motor Económico/ edición gráfica: Héctor Sosa) La planificación detrás de la “remontada” de Lula en la segunda vuelta electoral del 25 de octubre, es sin duda una hoja de ruta para el resto de la región. No sólo es un respiro frente a los avances del Comando Sur y de los neorreaccionarios, sino que nos muestra una forma de conducción y organización política que es capaz de imponerse frente al aparato digital militar e industrial norteamericano.

Los derrotados de este domingo fueron Bolsonaro Jr., Trump, JD Vance y Marco Rubio y todo su aparato militar tecnológico de la mano de Meta y Palantir . Lula demuestra en los hechos, que la política es la que ordena a la tecnología. Demuestra, en un escenario electoral, la importancia de la defensa de “Lo humano” frente a las Corporaciones, los principios de la encíclica de León XIV. ¿Qué duda nos cabe de que el dedo de Dios esta con Lula?
Lula comprendió no solo lo que estaba en juego para la región y el mundo en estas elecciones, sino que demostró, desde una práctica política, que estamos en el marco de una guerra hibrida y qué, en ese escenario, la política electoral burguesa y progresista no llega ni a comenzar a disputar.

Impuso el terreno ideológico de la disputa instalando la polarización entre el autoritarismo y la intromisión extranjera norteamericana; y la soberanía y la democracia brasilera. El “Braden o Perón” del Siglo XXI. En este escenario de guerra hibrida, la respuesta política fue de un despliegue en múltiples capas y niveles.
La movilización popular. Lula y el Frente Electoral, movieron todo: se puso toda la maquinaria necesaria para que la gente pueda asistir a las urnas, sin impedimentos, se hizo el “casa por casa”. Al contrario de lo que se intenta instalar desde algunos medios de comunicación, la gente no salió espontáneamente; se la busco.
Se realizó un profundo análisis y se diagnosticó porque los altos grados de abstencionismo en la primera vuelta, y se salió a convocar: desde el terreno físico y digital; así se consiguió 10 millones de votos más; frente a los apenas 3 millones más que saco Bolsonaro Jr. Fueron las elecciones con el menor número de abstenciones de la historia del Brasil.
La defensa de la democracia fue la gran bandera, pero no como consigna vacía, sino como defensa de la soberanía, así, su himno de la independencia se revitalizo “Ou ficar a pátria livre, ou morrer pelo Brasil».
Alianzas políticas. Se realizaron las alianzas políticas necesarias para lograr una unidad en la acción. El frente político electoral de lula se amplió lo más posible. Logro unificar formalmente a siete partidos políticos de izquierda y centro: Federación Brasil de la Esperanza: Integrada por su propio partido, el PT (Partido de los Trabajadores), junto al PCdoB (Partido Comunista de Brasil) y el PV (Partido Verde). PSB (Partido Socialista Brasileiro): Fuerza de centroizquierda que aporta al actual vicepresidente de la República, Geraldo Alckmin. Federación PSOL-REDE: Formaciones de izquierda alternativa y ambientalista. PDT (Partido Democrático Laborista): Histórico partido de centroizquierda que en años anteriores competía de forma independiente, pero que se sumó formalmente a la alianza de Lula.

Injerencismo digital. Lula da en el clavo, planteando lo que venimos denunciando hace mucho tiempo: la intromisión extranjera en nuestros países mediante las plataformas extranjeras, el nuevo modo de construcción de poder a través de lo digital. El injerencismo no es solo en los procesos políticos electorales, sino que estamos en una guerra psicológica y cognitiva sostenida que disputa la forma de conocer el mundo de nuestras sociedades y sobre todo de los más jóvenes.
Este escenario, la demostración de cara a la sociedad de como jugo Meta en la campaña electoral le da las herramientas a Lula para avanzar en el debate cultural que implica la regulación de estas plataformas: “tendremos que regularlas ¿No es así? No es posible que no seamos conscientes de que el crimen en el mundo digital debe ser tratado como un delito en la vida real. No podemos tener empresas ganando miles de millones, que ganan sin pagar impuestos en este país, y tratando de dirigir el resultado electoral de este país.”
La regulación es la consecuencia de la derrota política de Meta. Y va por más: avanza en la construcción de una Inteligencia Artificial brasilera, con “fierros” propios, datas center, donde cuidar los datos de los brasileros.
Lula denuncio que Meta (propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp) limitaba de forma artificial el alcance y la visibilidad de los contenidos oficialistas. Se reportaron fallas como la suspensión temporal de la cuenta publicitaria de Instagram de Lula, errores en el buscador de canales de WhatsApp que desviaban usuarios hacia contenido opositor, y respuestas sesgadas de la inteligencia artificial de Meta a favor de Bolsonaro jr. La compañía negó actuar con parcialidad política, atribuyendo los inconvenientes a incidentes técnicos globales y fallos en la moderación automatizada, aunque reconoció errores puntuales en la desactivación de anuncios de campaña. En este marco el Tribunal Superior Electoral (TSE) ordenó a Meta garantizar un trato estrictamente igualitario entre ambos candidatos, prohibiendo la reducción injustificada de alcance o la alteración de métricas. Ante el incumplimiento de plazos para presentar reportes, el TSE elevó las multas diarias contra la empresa (alcanzando montos de un millón de reales diarios).
El ejercito de Lula. La comprensión de que la región se encuentra ante una guerra hibrida, que principalmente se libra en el territorio digital, el cual hay que disputar se manifestó en el sostén instrumental y político dado al “General” André Janones, diputado del PT, «Soy mariscal en el ejército del general Janones», dijo el propio Lula.

Janones desplego un grupo masivo de WhatsApp donde se fue coordinando una increíble estrategia electoral en redes sociales, que pasó de 200 mil seguidores a casi 11 millones en apenas unos pocos días. “Quiero agradecer al camarada Andre Janones, General que desempeñó un papel exponencial en esta campaña para elevar la moral de nuestras tropas”. Lula felicito al mejor ejercito democrático del mundo, convocado a participar y ordenarse por las redes sociales. Lejos quedan las palabras que utiliza el progresismo en la región de este encuadre. Fue desde Minas Gerais, el segundo mayor colegio electoral de Brasil, con 16 millones de votantes, que Janones criticó la «campaña liviana» del progresismo en redes sociales y se entregó de llego a construir este ejercito de Lula.
Todos los días, por las mañanas, se mandaban «misiones»: “hoy todos comenten en tal post de Bolsonaro”, “hoy todos busquen en Google «Lula presidente», hoy suban foto con la camiseta de Brasil haciendo la L. Así saturaba el algoritmo. Video vertical, titular alarmista, lenguaje llano, sin discurso largo.
Así lo digital se convirtió en una herramienta coyuntural para ganar una elección en la cual se jugaba mucho del futuro de la región. Sin regulaciones, sin soberanía digital y con el ecosistema anglosajón como dominante, esa fue la mejor táctica.
Janones supo comprender la guerra de guerrillas en el terreno digital la cual plasmo en su libro que tituló ‘Janonismo Cultural’ (2023). Según él, lo que está en disputa no es un programa de gobierno, sino el monopolio de la atención del usuario. El Silicón Valley avanza en la vigilancia, el control y la apropiación de la conducta humana, frente a esto es imprescindible el debate de una estrategia popular propia.

Como remarco Lula en su discurso, lo digital se subordina a las necesidades de la construcción del proyecto nacional y popular, como herramienta de participación, no de delegación de consignas. “Vamos a cambiar la forma de gobierno, vamos a hacer que la gente participe más de las decisiones” dijo Lula en su discurso. Las redes se constituyeron como canal directo entre el pueblo y sus dirigentes. Viejas enseñanzas que también nos dejó Chávez, cuando allá por el 2010 lanzó las Guerrillas Comunicacionales, luego de haber construido a Telesur en el 2005 y de haber sostenido desde 1999 Aló presidente; diversos espacios y estrategias para consolidar la relación directa entre el pueblo y sus referentes en el Siglo XXI.
En su libro, Janones “Sostiene que el progresismo cometió el error de responder a la provocación digital con discursos elaborados, y llamó a combatir las campañas de desinformación utilizando las mismas herramientas que el adversario: contenido vertical, titulares alarmantes, lenguaje llano y apelación directa a los sentimientos de la audiencia”.
Este tipo de mirada hay que resignificarla y encuadrarla dentro de la Política de Estado, en donde no sea el principio y el fin de la política, sino solo un instrumento, en la coyuntura política actual. La política de largo plazo, como lo plantea Lula es mejorar la participación popular y construir una relación más directa entre los diversos sectores sociales y sus referentes, frente a la crisis de representatividad y de sentido actual.
Para lo cual no solo necesitamos disputar dentro del terreno del enemigo, el digital, sino construir el lazo en el plano físico. Así la comunidad, las organizaciones de base son los faros para sostener la profundización del proyecto popular. El cuidado de la casa común, el cuidado de “lo humano” son los pilares de la política de largo plazo. Es posible una tecnología que fortalezca estos pilares y no los arrase como lo está haciendo el neocolonialoismo tecnocrático occidental.
Tenemos científicos, tenemos redes de universidades públicas y privadas, tenemos estructura tecnológica, como centros de procesamientos de datos, cableado de fibra óptica, satélites, y tenemos Datos, minerales críticos necesarios en la región para sostener una cadena de valor tecnológica, la cual articulada dentro de los BRICS puede avanzar en la construcción de ecosistemas del Sur Global.
Estas elecciones han sido en la práctica una demostración de que podemos actualizar rápidamente nuestras doctrinas políticas al calor del enfrentamiento con las nuevas formas de producción del poder en occidente. Esperemos que podamos traducirla para las futuras elecciones en la región.