Edición n° 3594 . 24/09/2026
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Anticipo del libro «ABC China. Diccionario de socialismo con característica chinas»

Este viernes se presenta la obra publicada por la editorial Batalla de Ideas y el Instituto Tricontinental de Investigación Social. A las 18 en Esquina América participarán Julián Bokser (coordinador del proyecto), los especialistas en China Camila Quian y Gabriel Merino. Un adelanto del libro.

Este libro tiene como objetivo presentar los principales conceptos que atraviesan la historia de China desde 1949 y la construcción del socialismo con características chinas. Es fundamental reconocer que la trayectoria de la revolución china posee sus propias singularidades. La integración del marxismo a la milenaria historia del país oriental y a los desafíos de su tiempo y lugar es innegable. Especialmente después de las políticas de Reforma y Apertura, el Partido Comunista de China, bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, impulsó otra ola de adaptaciones y ajustes que fueron cruciales tanto para resistir la caída de la Unión Soviética como para desencadenar el proceso de desarrollo y movilidad social ascendente más grande de la historia de la humanidad.

En este diccionario reunimos a los principales estudiosos sobre China para abordar y definir conceptos claves, eventos históricos, personajes y protagonistas, foros y otros temas que han marcado la historia del país asiático desde la Revolución de 1949 hasta la actualidad. Se trata de ofrecer una visión panorámica de China y, al mismo tiempo, indicar fuentes de lectura complementarias. En este sentido, el libro funciona tanto como un manual introductorio como una guía para el estudio en profundidad, elaborada por especialistas en cada uno de los asuntos tratados.

Anticipo del libro "ABC China. Diccionario de socialismo con característica chinas"

Prólogo 

Por Vijay Prashad

Suelo pensar en Jorge Luis Borges cuando leo sobre China. En El idioma analítico de John Wilkins, Borges describe una fantástica enciclopedia china en la que los animales están clasificados en categorías que parecen absurdas: los que pertenecen al emperador, los que desde lejos parecen moscas, los que acaban de romper un jarrón. Es una broma ingeniosa, pero permanece en la memoria porque revela algo más profundo. Durante mucho tiempo, gran parte de lo que se ha escrito sobre China desde afuera se ha parecido al invento de Borges: elaborados sistemas de clasificación que nos dicen más sobre el observador que sobre la propia China.

ABC China… parte de un impulso diferente. Se acerca a China no como una curiosidad lejana, sino como parte de un terreno histórico compartido, moldeado por las luchas del siglo XX, por las promesas y las derrotas del socialismo, y por el proyecto inconcluso de liberación nacional en el Sur Global. La Revolución china de 1949 no ocurrió de manera aislada. Fue parte de una ola más amplia que buscaba quebrar el imperialismo y construir nuevas sociedades sobre bases distintas. Entender a China, entonces, no es solo entender un país, sino confrontar una historia más vasta que sigue definiendo nuestro presente.

El camino que China ha recorrido desde 1949 no ha sido para nada lineal. Ha atravesado fases de intensa movilización, crisis profundas y transformaciones significativas. Hubo momentos de gran claridad y momentos de profunda contradicción. Lo que me interesa no es suavizar estas tensiones, sino habitarlas, comprender cómo surgieron, cómo fueron debatidas y cómo siguen dando forma al presente. En esta historia es central la transformación del marxismo en condiciones chinas. Esa transformación no fue simple, sino un proceso creativo y disputado a través del cual se forjaron nuevos conceptos. Estos conceptos estaban enraizados en la larga historia propia de China, al tiempo que dialogaban con una tradición revolucionaria global. Para comprenderlos es necesario abandonar el supuesto de que las ideas viajan sin alterarse a través del tiempo y el espacio. Por eso, me ha resultado útil acercarme a China a través de sus conceptos, que son condensaciones de lucha. Frases como «buscar la verdad en los hechos», «armonía social», «modernización al estilo chino» o «desarrollo pacífico» encierran en sí mismas debates sobre cómo gobernar, cómo desarrollarse y cómo relacionarse con el mundo. Emergen de momentos históricos específicos en los que la dirigencia y el pueblo de China tuvieron que tomar decisiones difíciles en condiciones que no eligieron.

Hay una tradición más larga detrás de esta forma de trabajar. Los períodos de grandes transformaciones suelen generar sus propios diccionarios. La Ilustración produjo enciclopedias; los movimientos revolucionarios produjeron léxicos de conceptos políticos; las luchas anticoloniales dieron lugar a nuevos vocabularios de libertad y dignidad. Estos no fueron ejercicios neutros. Eran parte de la lucha misma, es decir, esfuerzos por nombrar el mundo de otra manera para poder transformarlo. Este libro está escrito con ese espíritu. No es un intento de fijar significados, sino de abrirlos.

Cada sociedad debe encontrar su propio camino, moldeado por su propia historia y sus propias condiciones. Pero sí creo que la experiencia de China plantea preguntas que resultan inevitables para todos nosotros. ¿Qué significa perseguir el desarrollo sin ceder la soberanía? ¿Cómo se navegan las presiones de un sistema capitalista global mientras se intenta construir algo diferente? ¿Qué les ocurre a las aspiraciones socialistas con el tiempo, bajo la presión, bajo el compromiso? Estas no son preguntas abstractas. Son preguntas que han animado mi propio trabajo y que siguen animando el mundo en que vivimos.

Charla para presentar el libro

Este viernes a las 18 se presentará el libro ABC China. Diccionario de socialismo con características chinas, publicado por la editorial Batalla de Ideas y el Instituto Tricontinental de Investigación Social. Será con entrada libre y gratuita en Esquina América (Chacabuco 110, Ciudad Autónoma de Buenos Aires). 

En la actividad participarán Julián Bokser (coordinador del libro y miembro del Instituto Tricontinental de Investigación Social), Camila Quian (coordinadora académica de la Especialización de Estudios en China – UNLa) y Gabriel Merino (investigador del CONICET, CLACSO y coautor de los libros China en el (des)orden mundial y Nuestra América, Estados Unidos y China). 

El libro es un trabajo colectivo que reúne a más de setenta investigadoras e investigadores, con la coordinación de Julián Bokser, Diego Pautasso, Miguel Stédile y Javier Vadell.

Borges imaginó China como un laberinto. Quizás no estaba del todo equivocado. Pero la tarea no es maravillarse ante el laberinto desde la distancia ni perderse en él. Es recorrerlo con cuidado, trazar sus caminos y comprender cómo fue construido. Este libro se ofrece con ese espíritu: como una guía, no como un veredicto; como un conjunto de herramientas, no de conclusiones. Si logra ayudarnos a ir, aunque sea un poco, más allá de las fantasías borgeanas que durante tanto tiempo han moldeado nuestra visión de China, habrá cumplido su trabajo.

Anticipo del libro "ABC China. Diccionario de socialismo con característica chinas"

Prosperidad común 

Por Bernardo Salgado Rodrigues

Prosperidad común es una directriz utilizada por generaciones sucesivas de líderes del Partido Comunista de China (PCCh) para expresar el objetivo general de formular políticas económicas orientadas a reforzar la equidad social y económica en beneficio del pueblo chino. En la actualidad, la prosperidad común implica trabajar adecuadamente tanto en la expansión como en la distribución del crecimiento económico, basándose en la construcción integral de una sociedad moderadamente próspera y promoviendo activamente un desarrollo de alta calidad.

La expresión «prosperidad común» apareció por primera vez en el Diario del Pueblo, el 25 de septiembre de 1953, cuando el periódico publicó una lista de sesenta y cinco lemas aprobados para la celebración del cuarto aniversario de la fundación de la República Popular China (RPC) (Bandurski, 2022). Oficialmente, el concepto fue empleado por Mao Zedong el 16 de diciembre de 1953 en el documento del PCCh titulado «Resolución sobre el desarrollo de cooperativas de producción agrícola». Inicialmente, esta terminología hacía referencia a la propiedad colectiva, señalando que los campesinos podrían gradualmente salir de la pobreza e ingresar en una vida de prosperidad común en el camino socialista.

Durante el período de Reforma y Apertura liderado por Deng Xiaoping, el concepto fue relativamente reubicado, sintetizándose en la frase «permitir que algunos campesinos se enriquezcan primero», con el objetivo de impulsar y ayudar con posterioridad a las regiones más atrasadas. Además, Deng Xiaoping enfatizó en septiembre de 1985, durante la Conferencia Nacional del PCCh, que el objetivo del socialismo era alcanzar la prosperidad común para todo el pueblo del país y que este era uno de los principios fundamentales para la defensa del socialismo.

Durante el mandato de Xi Jinping, la prosperidad común adquiere las características de una nueva etapa del desarrollo chino, especialmente con el significado de transformar el modelo de crecimiento económico mediante el avance realista de la prosperidad común bajo el socialismo con características chinas.

En el siglo XXI, la prosperidad común ha emergido como uno de los conceptos que orientan la formulación de políticas en China. Su recuperación más enfática se dio a través del presidente Xi Jinping durante la 10ª Reunión del Comité Central de Asuntos Financieros y Económicos, en agosto de 2021, cuando vinculó la prosperidad común con el aumento del poder adquisitivo de los grupos de bajos ingresos, la promoción de la justicia, la reducción de las desigualdades, un desarrollo regional más equilibrado y un crecimiento centrado en las personas. En octubre de 2021, Xi Jinping publicó un artículo titulado «Promover sólidamente la prosperidad común» en Qiushi, el principal periódico teórico oficial y revista del Partido Comunista chino. En el texto, afirma que la prosperidad común es un requisito esencial del socialismo y una característica importante de la modernización china, señalando la necesidad de mejorar el equilibrio, la coordinación y la inclusión del desarrollo; expandir la clase media; promover la igualación de los servicios públicos básicos; regular los ingresos altos; fomentar la prosperidad espiritual del pueblo; y promover la prosperidad común en las zonas rurales.

En los conceptos culturales tradicionales chinos, la prosperidad común ha sido un ideal perseguido por el pueblo chino durante miles de años, especialmente debido a la búsqueda constante de la idea de la «gran armonía», la «igualación de riqueza y pobreza» y el «pensamiento centrado en el pueblo». Para el PCCh, alcanzar la prosperidad común no es solo una cuestión económica; es un imperativo político fundamental para evitar una brecha insalvable entre ricos y pobres.