Edición n° 3590 . 20/09/2026
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EL DICTADORZUELO DE COSTA POBRE

Parafraseando los versos del pastor Niemöller en cualquiera de sus versiones, incluso la que atribuyen a Bertolt Brecht, podríamos describir la deriva autoritaria del Presidente y su entorno en los últimos días. Hablo de una escalada porque desde el primer momento peló perfil despótico. Solo que ahora quiere instalar una suerte de gobierno de facto pero por Ley. Y a partir de allí, todos seremos terroristas y peligrosos, salvo que su Graciosísima Majestad o su Hermanita digan que no lo somos.

Un delirio. Movido por el cagazo que tiene el Casalito Presidencial de perder el Poder. Porque saben que van presos. O, peor: Javier zafa por su locura galopante pero Karina va en cafúa. Y no hay tu tía, porque se ha vendido (ella misma) como el cable a tierra de su “fratello”. Ha mandado, dispuesto, amenazado, operado, decidido, organizado, apretado, coimeado, resuelto, solventado, acordado, limitado y gobernado hasta límites inauditos para los que practicaban la realpolitik pero no contaban con esta versión de alta verdulería que, además, tiene sojuzgado al Presidente con sus silencios, sus desprecios y su negarle todo contacto. En esta relación se percibe aquella definición de Darío Fo que hablaba del “clásico fundamento moral de los tiranos que en la defensa de sus propios intereses siempre se muestran como criminales despiadados, pero ante los afectos familiares sufren y se desesperan con la pasión de un verdadero ser humano”.

Para evitarlo. Para que los que empiezan a cansarse del «colifa» no puedan sacarlo del sillón que nunca utilizó Rivadavia, han pergeñado un plan que devuelve poder, control y algún brillo perdido a unas fuerzas armadas desteñidas y agobiadas que, seguramente, ya olieron que los quieren utilizar de frontón para que los servicios de inteligencia los peloteen y les echen las culpas por esa masacre que significaría querer perpetuarse en el poder por las armas.

DESGUACE

Lo que están armando los estrategas de la nada para 2027 tiene olor a 2003 pero sobre colchón de Inteligencia Artificial a las finas hierbas, aderezado con mezclún de redes en reducción de insultos. Voy a explicarlo de manera menos gastronómica: tironeado desde distintos puntos cardinales y más fragmentado que la Gran Bretaña, Milei ya no les cierra ni a la burguesía vernácula ni a los tecno feudales. Elaboran, entonces, una receta para poner a su hombre (si, hombre, varón, macho dijo la partera, porque el “derpo” es patriarcal y coqueto) en la presidencia: por derecha, por izquierda o por el Centro.

Recordar que casi lo logran en 2003, luego del desastre De la Rúa, cuando armaron un combo con Menem, López Murphy y el hermano derechoso del Alberto Rodríguez Sáa: el Adolfo. Tipo inoxidable si lo hay: presidente por una semana en la crisis del 2001 y, antes, sobreviviente a la trampa de la “Turca” Sesín en el mítico telo “Y no sé”, orgullo de los puntanos (disculpe si le traigo malos recuerdos, Adolfo, justo ahora que se quiere presentar como candidato a gobernador en 2027).

El convidado de piedra de aquellas elecciones era Néstor Kirchner. Pero un peronista de buena entraña, de esos que hacen asado abajo del agua y te lo sacan cocido como a vos te gusta, se avivó de la acción del Mercado para ocupar la presidencia. Fue Juan Carlos “El Chueco” Mazzón que, mirando las encuestas que daban a Menem y al “Bull Dog” López Murphy cabeza a cabeza, avisó: “Gana la Derecha”. Y logró entonces que dos encuestadores, Julio Aurelio (p) y Ricardo Rouviere, analizaran públicamente el fenómeno. Eso movió a todas las fuerzas progresistas, incluso a nuestra izquierda champagne, a votar al “Lupo”, lo que se sumó a ciertas declaraciones inconvenientes del hombre de la Derecha vernácula y dio como resultado ese ballotage al que “El Carlo” no se presentó. A la distancia alcanza con ver cómo y dónde terminaron Menem y su prole; el “Bull Dog” y el Adolfo para comprender que había tres candidatos del Mercado, por falta de uno.

Hoy intentan repetir, pero con más precisión y más fineza. Quieren -como ya lo he dicho- un Milei que no se parezca a Milei. Y no sólo en sus formas. Por eso lo pasean a ese Daniel Hadad maduro, seguro, que trasmite confianza. Un tipo que sabe negociar. Que puede hasta alabar a su posible contrincante, Jorge Brito (otro que se mandó a hacer el traje azul a medida): la nueva derecha empresaria, mediática y, por qué no, tecnológica.

Pero, además, lo tienen a Massa, con quien practican un excelente diálogo. Que exhibe pergaminos notables que lo tornan más confiable si eso fuese posible. Porque, como ocurrió con el riojano de Anillaco, es tan malo lo que vino después de Sergio que hasta aceptarían que él sea, finalmente, presidente. Mire, y hasta podrían completar con Wado de Pedro, otro peronista -cristinista además-, que ofrece garantías de buenas relaciones con empresarios, ganaderos e aindamais.

Claro, también está Axel Kicillof. Que habla con Lula. Que tiene previsto un viaje a China para reunirse con Xi Jin Pin. Que la próxima semana va a Nueva York invitado por el alcalde ZohranMamdami y disertará en la Universidad de Columbia en un evento patrocinado por el City Bank. Y ahí la jugada se complica porque… no lo quieren. Y lo operan a dos puntas porque no lo quieren. De adentro y de afuera, lo operan. Con videítos vetustos mal cortados. Con memes apócrifos lo operan. Por ahora sin logros evidentes.

OPEREIYON

Cristina tiene que estar libre porque no es responsable de los cargos que se le imputan (decir que es “inocente” me parece hasta como bajarle el precio, sobre todo a alguien que dijo que ella no ponía las manos en el fuego por nadie). Cristina tiene que ser liberada porque la democracia anda renga con ella detenida. Y a partir de su libertad, puede candidatearse, si ese fuese su deseo (habría que ver porque un par de veces ya rechazó esa posibilidad). Y además, ejercer su poder de dedo (que tiene algo de veto) sobre los que lo quieren y hasta lo necesitan, pero no pueden obligar a que todos lo acepten y demanden.

El pueblo argentino en su conjunto y el peronista especialmente, está atravesado por una infinidad de problemas vitales, morales y psicológicos (hay récord de suicidios en esta pobrecita Patria nuestra) y, acaso, no tenga como prioridad defender una democracia con la que no estudió, no se educó ni comió. Es complicado poner sobre sus espaldas el tremendo peso de la libertad de una persona tan definitiva como Cristina Kirchner. Y, además, está generando niveles de fricción inconvenientes, sobre todo en las redes sociales. Gestos y agravios de los que se va a hacer difícil volver.

Por eso los dirigentes tienen que ser más responsables. No los militantes: los dirigentes. Moderar las expresiones, aun si estuviesen motivadas por el amor y el deseo justicia. Y contener también a sus dirigidos, en lugar de exaltarlos. Están produciendo el mismo nivel de discurso de odio que llevó al atentado contra Cristina pero, en este caso, contra Axel Kicillof. Y siempre aparece un “loquito” que cree que puede resolverlo con un crimen. Sin pretender ponerme “weberiano”, se hace imprescindible que demuestren una profunda ética de la convicción unida a una firme responsabilidad para medir el impacto real de sus acciones sobre la sociedad.

GORGONAS

Usted dirá por qué a esta altura, luego de tanta candidatura revoleada, no la nombré a Patricia Bullrich. Bueno, porque esta chica, por buen apelativo Carolina Serrano, integra el trío de medusas que vienen entornando a Milei desde antes de ser Su Hilarantísima Majestuosidad. Hablo de Pato, de Karina, ofcourse y de Victoria Villarruel, hoy fuera del redil pero muy importante a la hora de la jugada.

Fue Kari, aconsejada por el general Presti, la que empujó el Proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, básicamente para tratar de eternizarse en el cargo y, de paso, rayarle el auto a su archi enemigo Santiago Caputo, autor intelectual y mediático de la jugada Malvinas. Lo que nunca imaginó la Primera Hermana fue que ese proyecto sería pasado por las armas de Santi que incorporó a los Servicios de Inteligencia como herramienta final, Inteligencia Artificial incluida (Parlantir a sus órdenes, Majestad).

Pero volvamos a Bullrich. Todos sabemos que quiere ser presidenta. Pero el establishment vernáculo no quiere una mujer. Y tampoco la quiere a ella. Se necesitaría una extraordinaria presión de la Embajada de Israel para tratar de torcer ese sino y no parecería que la superestructura de la comunidad judía esté muy preocupada en ese menester. Al parecer, el comercio internacional de armas anda sobre rieles en este momento. Será por eso que Patricia ha comenzado a patalear, hacerse notar, establecer distancias: “Me sorprendió que el Presupuesto llegue con la introducción de cambios en la ley de discapacidad”, corcoveó. “Si siendo Jefa de la bancada no me entero de esas cosas, se resienten las relaciones”, concluyó. Y sí, Pato, está resentida… perdón, están… las relaciones, digo.

Para ello Victoria Villarruel hace su tarea. Distanciada del círculo áulico en el que nunca estuvo (sólo para los festejos), juega la propia confiada en su soporte ultramontano y confesional, además de cierta inteligencia superior a la de la media libertaria que le permite boludearlo a Martín Menem respondiendo a críticas estúpidas del diputado con una imagen de Diego Maradona durmiendo. Victoria sabe cuántos pares son tres botas (botas… ¿se entiende?) y sabe también que sus puntos de imagen positiva y la intención de voto con la que cuenta hacia 2027 (fue medida en julio en CABA y obtuvo 35% de apoyo) pueden inclinar la balanza. Lo sabe ella y lo saben algunos pícaros del PJ como el senador José Mayans quién denunció por un “golpe institucional” en el Senado a quienes intentaron quitarle atribuciones a la Vicepresidenta.

Finalmente: ¿por qué Medusas? Por inclinación psicoanalítica de ver a este monstruo infernal como “el talismán supremo que proporciona la imagen de la castración, asociada en la mente del niño con el descubrimiento de la sexualidad materna, y su negación”, tal como lo definió Segismundo Freud. Una definición que, no sé, a alguien me recuerda.Carlos Caramello