Edición n° 3583 . 13/09/2026
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Temporada de Caza

(por Carlos Caramello / Los especiales de Motor Económico ) La imagen de Elmer El Gruñón pretendiendo atrapar a Bugs Bunny se sobre imprime en este alocado adelantamiento de la campaña 2027. La Libertad Avanza, con todas sus internas que, no por repetidas son menos virulentas y el Pan Peronismo tratando de atrapar a su “Conejo de la Suerte” son casi un dibujito animado frente a la cruda situación de un país en el que se calcula que, para finales de este año, habrán cerrado 3.300 empresas más que las que ya lo habían hecho hasta diciembre de 2025 lo que significa la pérdida de otros 100.000 puestos de trabajo.

No por nada la corrupción y el temor al desempleo vuelven a los primeros dos puestos de las preocupaciones de los argentinos aunque los operadores se caguen encima (usted no, Presidente… los operadores) haciendo fuerza para instalar la inseguridad como la mayor inquietud popular, con la mira telescópica puesta en la Provincia de Buenos Aires

Y hablando de operadores: por las urgencias de esta campaña apresurada, consultores/opinadores/galletitólogos especialistas comienzan a aparecer cual hongos luego de las copiosas lluvias del Niño. Vendiendo sus productos (vendiéndose) como aquellos «cuentenik» del Buenos Aires de mitad del siglo XX, que andaban golpeando puertas con sus valijas llenas de mercancía “buena, bonita y barata”. No está mal. Uno se gana la vida como puede. Pero no hay que mercar aserrín por pan rallado. Porque al cliente, la milanesa, termina saliéndole como el culo.

Si van a operar, no se disfracen de analistas, ni de consultores, ni de encuestadores, ni de periodistas. Los hay de verdad; remando, empujando para ser profesionales, y creíbles. Tratando de encarrilar el oficio. Haciendo malabares para vivir digna y honestamente. Así que, ¡déjense de joder! Parafraseando a uno de esos cuentamusas que la va de analista, a esta altura de los hechos “hay que tener la cara en pelotas”.

CANDIDATOS

Es con todos”, te recitan el slogan. “El peronismo no puede prescindir de nadie”, insisten mientras te muestran imágenes de Sergio Massa en cálido diálogo con el santiagueño Gerardo Zamora, bajo la atenta mirada de Victoria Tolosa Paz. Cerca de ellos, Cecilia Moreau y Guillermo Michel conversan con Juan Schiaretti mientras un victorioso Martín Llaryora (el peronismo cordobés recuperó, esta semana, la intendencia de Marcos Juárez después de 50 años) oficia casi de anfitrión ya que, como Gobernador de la provincia, ha acompañado esta iniciativa de Candelaria de la Sota. Acaso en la idea de que el fantasma del mítico “Gallego” podría, 8 años después de su muerte, resolver lo que los vivos no pueden.

La hija periodista de De la Sota entró en el juego. Montó el escenario, gestionó las invitaciones, tituló (porque todo buen periodista necesita un título) “Tomar la posta” y armó esa melange variopinta con algunas ausencias significativas, como la de su hermana Natalia, diputada nacional, figura en merecido ascenso y la que, hasta ahora, venía tomando la posta que dejó su padre.

Acto y foto como símbolo de unidad, el retrato plasmando la intención y el vínculo ya que los pactos, como el de hace un mes atrás, duraron menos que las sobras de la cena. Se juramentaron «PASO o Dunga Dunga» aquella noche en el Hotel Emperador pero, 20 días después, una diputada chaqueña del Frente Renovador, revoleó su voto para darle al gobernador Zdero la posibilidad de anular las primarias en su provincia. Y la versión es que, antes de mandarse la mejicaneada, consultó con Buenos Aires.

El adelantamiento de la campaña le imprime una velocidad a la cosa que hace que la hoguera de vanidades en la que se ha convertido la política partidaria pueda fundir tungsteno. Aunque la mayoría te repite “no podemos prescindir de nadie… todos son necesarios”… todos son necesarios hasta que decís Axel Kicillof y aparece el coro de ñañañás que se ha conjurado para tratar de sacar al gobernador de la Provincia de Buenos Aires de la jugada.

Difícil. El tipo reproduce “la gran Clío”, sólo que esta vez no es en un auto sino en avión, visitando provincia por provincia, charlando con los hombres y las mujeres que van a verlo, criticando el gobierno de Milei y sin hablar de los dirigentes de su partido. Haciendo su propia campaña: en el mano a mano es realmente muy potente. Así, el

trípode del peronismo, por ahora, es Kicillof, Massa y Zamora, los dos últimos, al parecer, con aval de Cristina que, sin embargo, dicen, sigue entrevistando dirigentes en modo Indiana Jones y la búsqueda del candidato perdido.

En la vereda oficialista tampoco la tienen fácil. Karina se desvive por consagrar a su hermano pero varios de los poderosos que le dieron pista ahora se lo quieren llevar puesto. Lo ideal, para esos cosos, sería encontrar un Milei igual de dócil, pero cuerdo. Bahhh, es una forma de decir… ponele. Una personalidad menos díscola; un dirigente con menos problemas de salud física y de la otra; un señor algo más predecible. Que no los tenga con los huevos en la garganta todo el tiempo.

Atenta al pelotazo, Patricia Bullrich intenta mostrarse pero sabemos, gracias a Jauretche, que este es un país de llanura y cuando alguien saca la cabeza… Insistidora como el burro, Pepita la Pistolera no se amilana: fija posición, toma distancia en algunos temas urticantes; sugiere que podría, por enésima vez, cambiar de camiseta, pero no termina de convencer. Ya se lo avisaron haciendo que le vaya como le va en el Senado.

A todo esto se suman Victoria Villarruel y Mauricio Macri que están, a la hora de la imagen y según la encuesta LatamForum de Atlas Intel (encargada por la agencia Blooberg y leída por los que cortan el bacalao) en la mitad de la tabla junto con Massa. Y por carácter transitivo, si Sergio puede ser candidato, ¿por qué no ellos? Ahí se corporiza el sueño húmedo del Pan Peronismo: si todos juegan, la Derecha paqueta se lleva un pedacito, la confesional militar otro y Milei, que está desnudo y sin pañales, queda a la vista. Carambola, palito y tronera.

LEGULEYOS

Ya está. Ahora vamos por todo” dicen que le dijo Mahiques a uno de sus compinches cuando lo llamó para felicitarlo por la aprobación de los 67 pliegos de jueces. ¿Qué es “todo”? ¿El tan mentado “gobierno de los jueces”? ¿La Monarquía judicial? ¿La recuperación del derecho de pernada?

Deberían fijarse bien porque cuando lleguen -si llegan- a quedarse con “todo”, puede que haya muy poquito… Y también puede que mientras realizan la faena otros anden pensando cómo faenarlos a ellos. Con el poder económico transnacional no se negocia, se lucha. Se gana o se muere en el intento. Por ahora, parecería que sólo se sirven a sí mismos; a la familia judicial… una treintena de magistrados estratégicamente distribuidos -según Raúl Zaffaroni- que afectan la imagen de los más de 2000 jueces honestos que hay en el país.

¿No les avisaron que la Inteligencia Artificial viene primero por ustedes? ¿O se creen que los únicos vivos que escriben sentencias con IA y las firman como propias son los abogados? Peter Thiel, Alex Karp y Cia. Los apuntaron hace rato. El problema va a ser cuando Clarín quiera invitar a las máquinas a Lago Escondido.

Por suerte, cada tanto, entre esos dos mil que pagan por un puñado de pecadores, surge una Marta Pascual que hace lugar al Habeas Corpus presentado por el Hogar de Cristo porque se aviva que, si los canas que ya están afilando los colmillos salen a cazar criaturas, no va a haber lugar donde ponerles, y entonces, con dureza inusitada en su escrito, suspende por 60 días la aplicación de esa Ley siniestra que baja la edad de imputabilidad a 14 años.

Pero… ¿cómo? ¿No era que el gobierno vetaba las leyes que no establecía de dónde iba a salir el financiamiento para su aplicación?. Esta, seguramente, se le habrá pasado a la Legal y Técnica. Y también a sus señorías. Tan ocupados en truchar tickets y boletas para justificar periplos oprobiosos. Disfruten, che, por ahora. Aprieten. Coimeen. Vendan impunidad. Facturen sus prevaricatos. Cobren en especie. Cuando suene la hora de los justos se verá de qué lado de la mecha quedan.

SOLARI

Para saber, lo que es la soledad…», cantaban el Flaco Spinetta y también Leonardo Favio. Ahora bastaría con pasar un rato por Olivos y ver a un presidente cada vez más encerrado y cada vez más solo. Un dato como para que usted, lector, lectora, le tome el peso: durante 2024, Sandra Petovello registró 20 ingresos (y varias noches en las que se quedó a pernoctar); en lo que va del año fue sólo 2 veces a la Quinta, y entró y salió en minutos.

No hay mayor símbolo de «dispoder» que la soledad. O mejor, el abandono. “Llegué con lo que pude, goberné con los mejores, me voy con los leales”, sintetizó Carlos Menem allá por 1999 mientras muchos de los que habían comido pizza y bebido champagne hasta el hartazgo, se compraban garrochas para cruzar el riachuelo de un solo salto y caer en brazos de Eduardo Duhalde.

Además, las encuestas que otrora le sonreían, hoy le ponen cara de culo. La de Atlas Intel, a la que ya hicimos referencia, le da 62% de imagen negativa contra 35% de positiva. Lo notable es que en la misma encuesta, su gobierno tiene 52% de rechazo. Diez puntos menos que el propio Milei lo que indica que mucha gente que todavía confía en el rumbo ideológico de la administración libertaria, está harta del Papadas. Y encima, con Cerimedo en cafúa, sus redes perdieron la batalla de los likes contra un pastel de papas, un maní y un salamín. Ciao.

LITERALIDAD

Tiempos de palabras que son todo y, sin embargo, no significan nada. Días atravesados por construcciones semánticas que caducan en minutos. “Los conceptos son barridos por el tiempo y por otros conceptos” decía Horacio González. Sólo que la temporalidad ha perdido relevancia y gana espacio “lo fugaz perpetuo” del poema de Oliverio Girondo. Difícil analizar la Política en ese contexto. Deshilvanada de la historia. Desasida de esa lógica discursiva en la que la oralidad constituye sólo un retazo.

Acaso la moderna distopía no vaya más allá de la imposibilidad de la metáfora, de la negación del universo de la metonimia, de la cancelación de la belleza sonora de la jitanjáfora. Todo eso que demanda una inteligencia dispuesta; un cacumen despierto. Hacer sinapsis, o linkear… como quieran chicos.

¿Cómo puede ser que cuadros políticos entrenados -que además no quieren saber nada con Milei- aplaudan como focas sus palabras de la Cadena nacional, cuando por imperio de circunstancias (que sólo el Papadas y su entorno leen como positivas) salió a hacer cosplay de malvinero? ¿Quién puede creerle ese arranque de patriotismo pueril a un tipo que tiene el retrato de Margaret Thatcher en su escritorio y que, más allá de sus palabras, no tocó ni una coma del acuerdo Mondino – Lammy? Si querés cerrar un negocio, lo primero que hacés es bajarle la cortina. Y no hay discursito que valga. Entonces no “está bien” lo que dice el Presidente sobre Malvinas; precisamente porque es él quien lo dice. Y, además, porque sólo dice. No hace nada al respecto. Si lo apoyás, o sos boludo, o sos cómplice.

Esta profunda contradicción entre lo que se hace y lo que se dice trasciende nuestras fronteras. Siempre por derecha, claro. Alice Weidel, nieta de un jerarca nazi y líder del partido Alternativa por Alemania, de la ultra derecha teutona, celebró esta semana el triunfo de ese sector político en las elecciones de Sajonia-Anhalt. Weidel, en su discurso, una vez más se manifestó contraria a la diversidad familiar, reclamó el cierre de las fronteras en defensa de los alemanes y pidió la deportación de inmigrantes. Soló que, se olvidó del pequeño detalle de que ella es declaradamente lesbiana, está casada con Sarah Bossar, directora de cine nacida en Sri Lanka, y ha adoptado dos niños. Además, vive en Suiza… por seguridad.

Claro que el amo de todas las putas contradicciones es el mismísimo Donald Trump que, de marzo a esta parte ha anunciado 30 veces la victoria definitiva de Estados Unidos en la guerra con Irán; guerra que no sólo no termina sino que ha llevado el petróleo brent al módico precio de 107 dólares el barril. Esta semana, la rubia debilidad de Javier Milei dijo que había sido rescatado por dos bomberos fornidos de las ruinas de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Antes, había asegurado que había luchado en la Guerra de Malvinas… Pensar que hay estadounidenses y pro-yankees que le creen. Y que lo votan. Porque les promete que si gana en noviembre, les va a dar 5.000 dólares a cada uno. Si lo hubiese hecho un peronista en el Conurbano, habría una pléyade de periodistas denunciándolo por intentar comprar votos.

Rehenes de la textualidad, prisioneros de una bipolaridad impostada por la decadencia de Occidente, esclavos de la pereza que obligan las redes con sus discursos vacuos, es muy probable que desaparezcamos pronto, en medio de una pandemia de literalidad, antes de la llegada del meteorito. Y será justicia.

Carlos Caramello