El presidente Javier Milei apela a una remalvinización porque le conviene, pero se monta en dos cuestiones que ya existen: la ley de 2011 y la Base Naval que se mandó a construir en 2022 y abandonaron. A EE UU hay que tenerlo en cuenta a la hora de pensar Malvinas, pero no subordinarse.
(Por: David Pizarro/Historiador, Magíster en Estrategia y Geopolítica)
Respecto a las medidas y a la cadena nacional en torno al tema Malvinas, la línea del presidente Javier Milei estuvo bien; fue clara, de hecho fue bastante dura respecto a Gran Bretaña, algo que nunca se había expresado de esa manera ni de cerca en alocuciones anteriores. Me parece que es correcta la línea y que es correcto el mensaje.
Ahora, dicho eso, hay una cuestión: Milei se monta en dos cosas que ya existen. La ley que menciona para sancionar a empresas o Estados que trabajen sin pedir permiso en Malvinas, sin el permiso del gobierno argentino, ya existe desde 2011. Y se implementó y se ejecutó muchas veces y este mismo gobierno es el que no la usó, la dejó de usar.
Dice que va a sacar un DNU para aumentar las sanciones: por lo pronto, que la empiece a ejecutar estaría bien. Cuando habla de la Base Naval Integrada en Ushuaia, este gobierno (su gobierno) le sacó el financiamiento al Fondo Nacional para la Defensa, que era el origen de los fondos para la construcción de esa base, que se mandó a construir en el 2022.
Después, respecto al Consejo de Seguridad para Malvinas, eso ya existe, lo único que cambió es que quitó a Tierra del Fuego. Eso lo había creado Alberto Fernández, ahora sacó a la provincia sureña y metió a Economía y a Inteligencia.
Yo creo que está aprovechando este conflicto que hay entre Estados Unidos y Gran Bretaña para ponerse más duro. Es más, hasta puede que Estados Unidos mismo le haya sugerido que presionen a los británicos de esta manera, con este discurso tan duro.
Y también la otra cuestión es que esta remalvinización que está sucediendo, que creció mucho, sobre todo con la bandera de los jugadores en el Mundial (el «efecto Lo Celso»). A partir de ese hecho, me parece que no quiere quedarse atrás por una cuestión también electoral que se viene pronto.
Malvinas y los intereses de Estados UNidos
Entonces están las dos cuestiones: que le conviene a Estados Unidos y le conviene a él en lo personal, por eso se sube al barco de Malvinas. Todo su historial (con la admiración a Margaret Thatcher o cuando hablaba de la autodeterminación de quienes viven en Malvinas) apunta en otra dirección, veremos si cumple con estas cosas que ha ido diciendo la cadena nacional. Por el momento es muy difícil creerle.

Respecto del rol de Estados Unidos, no hay que subordinarse a ellos. Sí hay que entender que Estados Unidos es la potencia hegemónica por excelencia. Más allá de que Trump gane o pierda en las elecciones cercanas, en general la política exterior de Estados Unidos no cambia demasiado. Lo que no hay que hacer es subordinarse.
Sí hay que tener en cuenta a Estados Unidos a la hora de pensar Malvinas. Pero no desde un punto de subordinación, sino desde un punto de que Estados Unidos es un actor estratégico importantísimo para la región, y hay que tenerlo en cuenta. Pero no como lo plantea Milei en el sentido de un hermano mayor, porque no lo es.
Y la Guerra de Malvinas fue un claro ejemplo. En un momento en que la Argentina estaba mucho más cercana a Estados Unidos que ahora, y era mucho más fuerte en lo económico, en lo militar, en todo sentido, o sea, era un aliado más fuerte y más fiable que ahora, aún así Estados Unidos prefirió a Gran Bretaña. Así que no hay que confiarse en Estados Unidos como hermano mayor, ni mucho menos.

Foto: Presidencia
En cuanto a similitudes o no con lo que fue Galtieri en 1982, no le veo ninguna similitud, porque Galtieri no buscaba la guerra, es un mito muy difundido, pero su principal error fue pensar que era un conflicto diplomático, él quería negociar la posición en las Islas desde una posición de mayor fuerza, habiéndolas «recuperado». Milei se sube al carro de Malvinas porque le conviene.
Hay algo en lo que sí se parece a Galtieri: en la apreciación errónea de la relación Argentina-EE UU, y la relación norteamericana con Gran Bretaña. A Galtieri desde el Norte le dijeron que era el mejor de los generales y tenía una gran relación con los Estados Unidos, y pensó que eso le alcanzaba para recuperar Malvinas sin ir a la guerra con Gran Bretaña; y en el peor de los casos, si había conflicto bélico de mínima Estados Unidos se iba a mantener neutral y de máxima iba a apoyar a la Argentina.
Hoy pasa lo mismo, con EE UU en conflicto, pero peor porque la Argentina de Galtieri era más fuerte que la Argentina de ahora, la relación con Estados Unidos era más o menos parecida pero hoy Trump usa a la Argentina como un peón, para presionar a los británicos. No creo que dé rédito, y a Milei la subordinación no le deja ver el marco geopolítico más amplio.
*David PIzarro es historiador, magíster en Estrategia y Geopolítica de la Escuela Superior de Guerra del Ejército e investigador del Observatorio Malvinas de la Universidad de Lanús