“La crueldad es el vicio más natural
del entumecimiento mental”
Henry Nevinson/Henry Nevinson
( Por Carlos Caramello/ Especiales de Motor Económico) La oligarquía nacional está medio pelotuda. Como si ganar tanta guita, blanquear dólares a destajo y “andar en bicicleta” (no el vehículo, claro) les tuviera el seso sorbido. O acaso estén gozando tanto de su venganza contra los sectores populares que no han tomado dimensión de la catástrofe. Porque sólo por avaricia o por odio se puede proteger y hasta proyectar a un individuo con tan evidente grado de deterioro en su salud física y mental. Por los peligros que, para ellos mismo, esto conlleva.
No importa si, en realidad, no es él quien gobierna. No interesa si los proyectos de ley se los escriben en Washington, Tel Aviv o la zona de Tribunales de CABA. No importa si sólo le llegan órdenes para ejecutar, cuestión de la que se encarga Karina, que es una excelente piba de los mandados, ni que, como ocurrió durante la pasada semana, lo puedan tener guardado -seguramente en una habitación acolchada y de alta seguridad-, tuiteando incoherencias o robándose papers ya escritos sin que ni siquiera su custodia pueda verlo.
Nada importa porque, como una fiera que ha probado la sangre, cuando le sacás el bozal, la caga… literalmente. La cagó en Brasil, en Colombia ni bien bajó del avión y el lunes pasado, en el homenaje al General José de San Martin al que recordó por su “inmortabilidad”, mezclando la constitutiva idea de libertad sanmartiniana con ese dislate que es el libertarismo apátrida. Esto sólo para mencionar las barrabasadas presidenciales más recientes porque si nos ponemos a revolver en su historia personal y la de su hermanita -que agradeció en un acto en Tucumán “a todos los que trabajan para que nosotros habramos llegado a este momento” (sic)-, si recuperamos todas las gaffes y metidas de pata, hay que escribir un libro, no una nota.
Por eso me extraña (masomeno messstraña, en realidad) la desidia oligárquica; ese laissez-faire de los millonarios, los más millonarios y hasta los millonarísimos que, insisto, deben estar entretenidos como el Tío Rico deslizándose por sus montañas de dólares caloteados al esfuerzo del pueblo en su conjunto… y a su endeudamiento.
Y digo que más o menos porque estamos ante una oligarquía liviana, inculta, ramplona. Más parecida a lo que, para Victoria Ocampo, hubiese sigo “la mersada” que a los decadentes personajes de las elites europeas a los que intentan imitar. Dice mi amigo Max Delupi: “La paradoja no es que vivamos una época lumpen, es que la ultraderecha y el progresismo son la vulgaridad de este tiempo. Y el peronismo tradicional, hasta en su peor versión, les sigue quedando elegante. No van a caer por hijos de puta -eso ya no distingue a nadie-. Van a caer por grasas, por brutos y por torpes”. Amén.

MASCOTAS
Claro: más me extraña el coro de bocones públicos y notorios (no hay notables entre ellos) que, desde las pantallas, tratan de justificar lo injustificable. Por ejemplo que el Presidente estuvo “desaparecido” 10 días pero porque estaba “trabajando” y aunque no participó de la mesa política, estuvo informado de lo que se habló (?). Y que estaba invisible pero mantenía reuniones “creo que con Sturzenegger”… creo dice, así te informan, con autos de fe.
Esos esbirros mediáticos, con sus voces impostadas y sus ideas compradas en un mercado de baratijas de Haifa o en un mall de las afueras de Washington, son conocidos, famosos, visibles… Los hombres y las mujeres de a pie de esta Patria nuestra, les tienen las caras.
Pocos podrían identificar a Adelmo Gabbi, presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires; o a Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios que, esta semana, dijo que “Hay empresas que han cerrado y hay gente que perdió el trabajo. Pero si ese es el precio que hay que pagar para transformar nuestro país, lo acepto«. HdP, es fácil aceptar el desempleo cuando tenés el colchón que te permite seguir morfando y durmiendo calentito. Aceptalo una semana en situación de calle y, por ahí, empiezo a creerte.
Pero a los opereitors de las redes, la TV, los streamings y las radios on line, cualquiera puede reconocerlos, decir quiénes son. Y cuando todo esto desbarranque definitivamente, van a ser presa fácil de la bronca popular.
Lo saben. Algunos tienen un exilio dorado ya previsto para después del día “D”. Hay quién hasta lo ha avisado: “Si gana el kirchnerismo, agarro el auto, me voy a Ezeiza y no vuelvo más”, dijo uno que saltó de mascota de Macri a cuzco faldero de Milei. Otros, más atrevidos, confían en la memoria lábil de los argentinos y no se rinden. ¡Ojo!, esta vez no va a ser gratis. Instalar tanto odio; celebrar la crueldad y fomentar la parálisis social les va a salir caro. Integrar este ballet cuya coreografía danza en un charco de sangre, tarde o temprano va a pagar su precio.

EMPERRADO
Mientras tanto, el Papadas sigue. Lo tienen ahí, en Olivos. Y, cada tanto, alguno de sus dueños, lo saca a dar una vueltita. No para que haga pis, como a cualquier mascota que se precie, porque todos hemos escuchado esa historia de los pañales que, se non è vera, è ben trovata. Pero lo sacan. Temblando lo sacan. No , no Milei; el que lo pasea tiembla. Porque no sabe para qué lado va a disparar.
Un botón de muestra es su discurso en el Council Of Americas del jueves cuando eligió, otra vez, el espiral de violencia: trató a los economistas (consejeros de la mayoría de los que estaban presentes) de tener “herramientas oxidadas”; insistió con mezclar los índices mayorista y minorista en su remanida visión creativa de la contabilidad e invitó a acompañarlo en su próximo recital con el que festejará la caída de la inflación (Argentina registró para julio la segunda más alta del continente, detrás de Venezuela. Paraguay y Bolivia tuvieron su séptimo mes de deflación).
“Está emperrado en sus ideas”, sintetizaría mi abuelita la soltera. “El Mercado le está avisando, nona”, le hubiese explicado yo. Y pasaría a mostrarle la disparada del Riesgo País, que puso al crédito internacional nuevamente en veremos y el corrimiento hacia los dólares de esta semana. No no… ¡pare, che! El carry trade no terminó. Porque Milei y Caputo lo único que no pueden hacer es aflojar con sus políticas. “Opakina” y el Fondo son comprensivos… si seguís sus indicaciones. Si no, “kaput”. Ya se cargaron al Toto de la Champion de Macri, ¿por qué no habrían de hacerlo con este?
Así que nada de hacerse los simpáticos. No hay plan platita para 2027. Lo que si hay es un proyecto de Ley de Presupuesto para mandar al Congreso en septiembre lleno de más ajuste y más sacrificios para el pueblo. Esta vez, no van a permitirle al Presidente que lo presente en horario prime-time de la TV, desde la Cámara de Diputados. Está incontrolable y puede terminar hablando de “los pañuelitos verdes” que atentan contra la tasa de natalidad, de la vieja Ley de Alquileres hecha “para que los propietarios no ganen plata”, de que “hay más empleo que nunca porque cierran empresas de un trabajador y abren de diez”, y, por ahí, hasta les pide a los hermanitos Benegas Lynch que lo acompañen e improvisa algún rock. Está al horno, y cada aparición pública lo cocina más.

MENTIROSO
Al Tío Donaldo tampoco le va nada bien. No sólo porque comete errores no forzados a cada rato, como publicar en sus redes y en las de la Casa Blanca un mapa político del Estrecho de Ormuz con una leyenda que reza “territorio de USA” (Irán le respondió con un mapa de EEUU, señaló el estado de California y lo marcó como “territorio iraní” transformando la bravata y al propio Trump en un hazmerreír) sino porque esas heridas narcisísticas autoinfligidas animan cada vez más a sus opositores, fuera y dentro del Partido Republicano.
Esta semana, sin embargo, hemos tenido una señal de cómo la interna estadounidense viajó hasta el Patio Trasero. Casi como para ilustrar la arcaica Teoría del Caos de Edward Lorenz (el célebre meteorólogo sostenía que “el aleteo de una mariposa en Brasil podría llegar a desencadenar un tornado en Texas”) la policía de Bolivia detuvo a un viejo conocido de estos pagos, Fernando Cerimedo -a la sazón una suerte de Steve Bannon del subdesarrollo- por feminicidio en grado de tentativa en la persona de su amante, Nadia Beller, quien lo acusó de haber contratado a dos sicarios para matarla.
Nadia Shirley Beller Delgado, tal el nombre completo de esta abogada, dirigente y analista política, saltó de las huestes del MAS de Evo Morales (donde fue candidata a diputada) a acompañar a la golpista Jeanine Áñez y, de ahí a intimar con Cerimedo de quién, según su relato, está embarazada de 3 meses.

LLORÓN
No habré de abundar sobre los dimes y diretes de toda esta suerte de tragicomedia de enredos porque es la comidilla de los medios en nuestro país, ya que el hoy detenido es dueño de una parte de La Derecha Diario y fue un elemento importante para la campaña política de Javier Milei. También ha trabajado para los Bolsonaro y en estos días lo hacía para el presidente boliviano Paz Pereira.
Sí quiero hacer notar que la señora Ivy Cángaro, una de las periodistas de investigación más importantes del momento, venía publicando en DataClave, desde septiembre de 2023, perfiles e historias de este “Magneto de la Derecha”, como el mismo se definía (don Héctor debe estar contentísimo con la comparación). Ivy ha exhibido a costa de ser amenazada, el oscuro pasado de Cerimedo como taxista en Mar del Plata; su extraño ascenso; las relaciones y trabajos para diferentes políticos ; su poder en los medios alternativos y algunas de sus más notorias construcciones como la frase “Van a correr en culo”. Un poeta.
Lo más interesante para mi es lo que podría dejar este hecho si uno se atreviese a correr la hojarasca y exponer a los protagonistas. Este extravagante personaje se ha cansado de asegurar que era el “hombre de Trump” al sur del Río Grande. Su relación con la derecha tumpista está fácticamente probada. Tanto que La Derecha Diario tiene (o tenía) proyectado condecorar a Milei en su próximo viaje a Estados Unidos y lo iba a hacer con un evento en Mar-a-Lago, residencia privada del Peluca Rubia. Claro que de aquel “service” todopoderoso, provocador y apretador de hasta hace pocos días, nada queda: apenas un individuo malencarado, llorando como una criatura.
Nadia Beller tampoco da trigo limpio. Y recuerda, tangencialmente, a otra joven, argentina ella, que estuvo vinculada a un affaire con Guillermo Cóppola y un famoso jarrón con cocaína adentro: Natalia Denegri. La dama, por estos días, está muy instalada en “la Flórida”; tiene un programa infantil (¿les suena?), frecuenta la mansión Trump y ofició de Comité de Recepción de invitados destacados a la asunción del presidente estadounidense, incluido al propio Javier Milei.
Quiero decir: puede que la CIA (que no es ni Republicana ni Demócrata, sino todo lo contrario) esté detrás del romance boliviano. Y que la opereta se deba, básicamente, a la debilidad del veterano Donaldo quien comienza a ser jaqueado en su casa y el patio trasero. Tal vez seamos testigos inocentes de una pelea que se da en el norte y, como el “aleteo de la mariposa” de la Teoría del Caos, algunos esperen que el terremoto ocurra bajo los pies de Trump que, no sólo no está muy estable en su humanidad propiamente dicha sino, además, en sus políticas y sus apoyos parlamentarios. Apenas “un fantasma del viejo pasado”, dice el tango.
Por lo pronto, el tembladeral llegó a Balcarce 50 a donde, si bien el Presidente no asiste, todos se miran con sospecha y ponen cara de “a mí esto no me compete” mientra, siguen de largo. Porque tras Cerimedo vuelve la causa Andis, el 3% de la Primera Hermana; la aventura de Rambito y Rambón (léase los primos Menem), la salud política del Hechicero del Hermitage ruso y toda la interna libertaria, que es más sangrienta que la del Peronismo, pero no se publica.
¡A ver maestro: ponga música de intriga y que siga la miniserie!
Carlos Caramello