El titular del BAPRO remarca que la iniciativa de La Libertad Avanza pone en evidencia la intención de recargar el peso del ajuste para sostener la inflación sobre los hombros de los asalariados más vulnerables.
Luego de caer en su batalla legislativa para vender tierras a extranjeros, Javier Milei calienta motores para una nueva pelea en el Congreso. En este caso, para “capturar” el Banco Central. Así lo señala Juan Cuattromo, presidente del Banco Provincia, en un análisis que expone la contradicción libertaria sobre la institución que venía a dinamitar. El bonaerense va más a fondo y señala que el nudo de la reforma impulsada desde el gobierno nacional bajo la premisa de terminar con la inflación está en quién paga el ajuste de una política monetaria que ya se descartó en todo el mundo.
Milei envió un proyecto de ley que, entre sus principales modificaciones, propone establecer como único objetivo del Banco Central la preservación del valor de la moneda. Ahora bien, tal como explica Cuattromo a Buenos Aires/12, esa receta de estabilidad no sólo ya no se aplica en otros países, sino que la historia demostró que su implementación tiene como consecuencia una severa reducción de la participación del salario en el producto.
Esta situación se traduce en que “los trabajadores de ingresos medios y bajos son quienes sufrirán la mayor carga del ajuste a través de la política monetaria”. El titular del BAPRO afirma que este tipo de experiencias trajeron como resultado problemas de empleo, debido a que ocasionan una recesión que pega de lleno en el universo de empleados con menores ingresos, un sector más propenso a los despidos.
De esta manera, Cuattromo planta postura frente al proyecto de Milei que barre con los objetivos adicionales que se incorporaron a la Carta Orgánica del Banco Central con la reforma que impulsó Cristina Fernández de Kirchner en 2012. En caso de aprobarse, la entidad no tendría entre sus misiones fomentar la generación de empleo, el desarrollo económico y la equidad social. Sólo deberá ocuparse de la estabilidad monetaria.
Con el fin de cumplir esta premisa, la reforma del Presidente prohibiría al Banco Central la posibilidad de financiar al Tesoro Nacional, a las provincias o a los municipios. Tampoco podrá comprar títulos públicos nacionales. Sin embargo, remarca Cuattromo, estas medidas tienen una orientación más acorde a fogonear el debate público sobre la idea de “apagar la maquinita” que a una solución de fondo que abrace la realidad económica de las mayorías.

Como frutilla del postre, el proyecto apuesta a que las actuales autoridades del banco cuenten con una especie de blindaje. Si consigue los votos, la nueva carta establecerá que se necesitarán dos tercios de la cámara Alta para cambiar al presidente y a los miembros del directorio. Así, quedaría blindado el lugar de Santiago Bausili, hombre de Luis Caputo, hoy al frente de la entidad.
“Pasaron de discutir dinamitar el Banco Central a querer capturar la entidad”, alude el titular del Banco Provincia ya que la intención de Milei es que sus funcionarios nombrados durante su gestión, y alineados con su política económica, permanezcan en el cargo más allá de quien esté al frente del Poder Ejecutivo.
Una mirada descartada
Al principio de la charla, Cuattromo explica que la postura de Milei es parte de una tradición del pensamiento económico que nace con Milton Friedman. El economista, líder de la Escuela de Chicago, llevó adelante una serie de conferencias durante la década de los años sesenta y sostuvo que la inflación es un fenómeno monetario que se resuelve controlando la cantidad de dinero en circulación. Y, en paralelo, adjudica ese rol de controlador al Banco Central, por lo que varios países izaron la bandera ultra liberal. Sin embargo, los resultados fueron agresivos para la calidad de vida de la población, tal como sucedió en la Argentina durante los años noventa.
“Quienes defienden la autonomía y la independencia del Banco Central prefieren ese costo con el fin de generar estabilidad, pero uno pone luz en la discusión distributiva cuando le asigna al Banco Central el manejo de la inflación”, repasa. En todo momento, Cuattromo sostiene que Argentina debe construir herramientas para paliar los problemas inflacionarios, pero resalta que deben constituirse con una mirada que produzca trabajo y alimente la actividad económica.
Además, advierte, la posibilidad de que el Banco Central resuelva la inflación “luce complicado”. Explica que el país tiene una economía bimonetaria, un estrangulamiento externo que se da de forma regular y cuenta con una inestabilidad institucional, factores que inciden en el indicador de precios.
Con todo, Cuattromo hace hincapié en que la reforma no plantea cambios profundos. La cuestión de la independencia de la entidad y la libertad para no tener que responder a decisiones del Poder Ejecutivo están plasmadas en la reforma de 1992 y ampliada en la de 2012. Es decir, que la “batería jurídica” que compone el proyecto de Milei no dista del vigente.
Como dato no menor, el presidente del Banco Provincia agrega que, con la actual normativa, Milei no tuvo inconvenientes en implementar el descalabro de su política económica. “Esta Carta nunca restringió a Milei de hacer lo que quería hacer”, sostiene. Es más, señala que tampoco limitó a Federico Sturzenegger cuando estuvo al frente de la entidad durante el gobierno de Mauricio Macri e implementó metas inflacionarias. Incluso, a los dos años lo reemplazó por unos meses Luis Caputo y ya con la llegada de Guido Sandleris el camino en 2018 viró para otro rumbo.
“Es claro que lo que hay son herramientas y depende del Directorio cómo usarlas, por lo que pueden buscarse herramientas que pierdan de vista la estabilidad, pero den mayor anclaje al salario, al empleo y al financiamiento acorde al desarrollo”, explica Cuattromo. A su juicio, prima un “sesgo ideológico” en la propuesta mileísta que “sólo busca restringir algunos tipos de políticas”.
Al respecto, el titular de la banca pública bonaerense no le esquiva a la pregunta sobre el valor o no de la emisión monetaria. “Mi posición es que todo lo que sea una herramienta de política económica es eso, una herramienta, y no un objetivo en sí mismo”, afirma en primer término. Agrega que cada instrumento debe evaluarse en un contexto determinado y en relación al resultado que se espera a la hora de su aplicación. “No es lo mismo discutirlo con solvencia exterior que con restricción externa”, señala.
Cuattromo lleva el análisis al pormenorizado de la reforma que impulsa Milei y alerta que la mecánica que propone el Presidente para frenar la “maquinita” es cortar el financiamiento al Tesoro Nacional evitando que suscriba a títulos en el mercado primario. “Pero no acota, de hecho, amplía las intervenciones en los mercados secundarios que es donde el gobierno opera mucho, como el dólar, las tasas de interés o la deuda pública”, subraya. “Es una preferencia de eliminar mecanismos directos, pero abre la puerta a indirectos”, cierra.
Un debate en medio de denuncias
Por el momento, el proyecto transita su debate por las comisiones correspondientes dentro de la Cámara de Diputados que preside Martín Menem. La expectativa dentro de La Libertad Avanza es contar con un dictamen este miércoles y poder llevar la iniciativa al recinto la semana que viene, con el fin de tener una buena noticia ante el mazazo legislativo que resultó la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
La discusión, de por sí sensible, arranca con una denuncia de la diputada nacional por la provincia de Buenos Aires Marcela Pagano por la falta de trazabilidad de 4 billones de pesos.
Pagano tuiteó que la respuesta del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, fue: “En algún lado están”. “No alcanza. La plata de los argentinos no se pierde, no se esconde y no se administra en una caja negra. Ahora van a tener que explicar ante la Justicia dónde estuvo cada peso, quién dio la orden y quién se benefició. SE TERMINÓ LA IMPUNIDAD DE LOS DESPACHOS”, escribió la legisladora que llegó de la mano de la boleta de La Libertad Avanza, pero partió tras fuertes cruces con Menem y su desacuerdo con la política económica impuesta por Milei.