Edición n° 3548 . 09/08/2026
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Inteligencia Artificial: China más con menos

( por Alfredo Moreno/ Especiales de Motor Económico/ Edicón : Héctor Sosa) La inteligencia artificial china surfea en la cresta de la ola de los monopolios tecnológicos. Ningún otro consigue más con menos. Primero fue el Deepseek, recientemente le sucedió Kimi (Moonshot.ai) y ahora vuelve Deepseek con la fórmula mágica: “todo gratis”.

 

Facebook quiso comprar otro chatbot chino, Manus, y el gobierno de Pekín lo vetó. Mientras Estados Unidos continúa inflando una burbuja económica y la alianza PaxSilica para garantizar la cadena de suministros para la producción de semiconductores en el mercado regulado por los intereses norteamericanos; China lo elabora mucho más barato y lo vende a precio de saldo.

Esto significa que las empresas tecnológicas estadounidenses no van poder vender lo que tenían pensado y, en consecuencia, nunca van a poder recuperar las gigantescas masas de capitales que habían invertido.

El modelo de negocios de los creativos del Silicon Valley, consistía en vender aplicaciones informáticas de inteligencia artificial capaces de convertirse en imprescindibles para millones de empresas, organismos y usuarios particulares, por las que tendrían que pagar un precio sustancial.

Era la reproducción del modelo tecnológico ya existente, los cobradores serían las empresas estadounidenses, las bases de datos estarían en Estados Unidos, las licencias de los productos de IA tributan en capitales norteamericanos, etc.Es decir, la centralidad de Estados Unidos como se puede ver en la alianza mencionada.

Dos razones cambian la configuración de este modelo de negocios. La primera, la superproducción de chatbots gratuitos y porque sus aplicaciones no son propiedad privada, no se han patentado y cualquiera puede reproducirlos y mejorarlos. China cambia el modelo de mercado por un modelo democrático y comunitario.

La disputa entre mercado y competencia contra la centralidad del estado chino, muestra que el modelo de planificación y consensos comunitarios han ganado la partida.

 La burbuja tecnológica dista de parecerse a la de las puntocom del 2.000 o a la de 2008 porque corre a una velocidad doble que la explosión hipotecaria. La primera crisis acabó con los gigantes de la época. Casi nadie se acuerda ya de IBM, Intel, Cisco, Nokia yYahoo. Se esfumaron cinco billones de dólares.

La inteligencia artificial ha sido tan manipulada que resulta difícil explicar que no se trata sólo de fuerzas productivas sino también de relaciones de producción. Los que se van a hundir no son sólo capitales industriales, sino también financieros. En la inteligencia artificial no sólo las bases de datos son gigantescas sino también las deudas.

Una burbuja es un caso singular de superproducción en el mercado financiero. Se la podría calificar como un empacho de deudas. No hay ninguna manera de devolver los créditos que han contraído las grandes empresas tecnológicas.

Es importante recordar cuando se habla de tecnología: la inteligencia artificial ya no tiene centralidad global en Silicon Valley,se extiende a Hsinchu, su equivalente en Taiwán, donde tiene su sede TSMC, la empresa de fabricación de semiconductores más grande del mundo.

Los semiconductores son el recurso más valioso del siglo XXI. Estos milmillonésimos de fragmentos de silicio actúan como el cerebro de toda la tecnología digital. Una guerra silenciosa continúa su desarrollo. Su control ha desatado una feroz disputa geopolítica entre las superpotencias globales.

Los microchips ya no solo controlan teléfonos y computadoras básicas y de alto rendimiento. Son el motor que procesa los algoritmos de la inteligencia artificial, son el procesamiento básico de los centros de datos, son “la inteligencia” de los coches eléctricos y los sistemas de defensa hipersónicos. Quien domine la fabricación de chips dominará el futuro económico y militar del planeta.

Más del 60 % de la producción mundial de semiconductores y cerca del 90 % de la capacidad de producción de los chips más avanzados cuyo tamaño es de menos de 7 nanómetros (nm, milmillonésimas parte de 1metro 0,000000001 m o 10⁻⁹ m), se concentran en Taiwán y en China continental.

La empresa taiwanesa TSMC lidera la fundición global.  Las compañías estadounidenses como NVIDIA y AMD dominan el diseño de hardware para inteligencia artificial.

Fabricar chips de 5 y 2 nm de manera estándar requiere máquinas de Litografía Ultravioleta Extrema (EUV). Estas máquinas son de extrema complejidad y su exportación está fuertemente restringida a nivel internacional por motivos estratégicos.

Las limitaciones son implementadas por el gobierno de los Países Bajos, donde se encuentra la sede de ASML (el único fabricante mundial de estos equipos), en conjunto con presiones y regulaciones de Estados Unidos y Japón.

AMEC (Advanced Micro-FabricationEquipment), fundada en 2004 en Shanghái, anuncio el 20 de mayo pasado, que ha logrado que sus equipos de grabado por plasma sean utilizados en líneas de producción de 7 nm y 5 nm de TSMC.

Esto representa un cambio sísmico en una industria donde Occidente mantenía el monopolio tecnológico durante décadas.  Significa que las cadenas de suministro de semiconductores se están reconfigurando radicalmente. Las sanciones estadounidenses a China, lejos de frenar su avance, aceleraron la sustitución local y crearon campeones nacionales como AMEC que ahora compiten globalmente.

El desarrollo de la litografía nacional china causó conmoción en los mercados bursátiles mundiales. Desde Europa y Estados Unidos hasta Japón y Corea del Sur, las empresas vinculadas a la cadena de suministro global de equipos para chips vieron caer el precio de sus acciones, con el gigante holandés de la litografía ASML sufriendo una baja de aproximadamente el 7 por ciento de sus acciones.Estas afirmaciones, conforman un informe no confirmado que desencadeno tal volatilidad de mercado ilustra la paranoia actual de Occidente con respecto al ascenso tecnológico de China.

La evaporación de un enorme valor de mercado demuestra que la fe ciega de los inversores occidentales en la efectividad de los «bloqueos» se ha tambaleado, y la estrategia de «desacoplamiento» liderada por Estados Unidos ha perdido gran parte de su impulso. Aunque no lo admitan abiertamente, saben que un avance chino en tecnologías clave es solo cuestión de tiempo.

En los últimos años, Estados Unidos ha reforzado la aplicación del Acuerdo de Wassenaar, que impone controles tecnológicos a otros países, para imponer repetidamente restricciones y sanciones a los sectores de alta tecnología de China.

Sin embargo, los bloqueos tecnológicos siempre son contraproducentes. Al excluir a otros, también se pierde el mercado y el espacio para la cooperación.

China cuenta con el mayor mercado de consumo de semiconductores del mundo, respaldado por un sistema industrial completo y una vasta reserva de ingenieros, condiciones que garantizan que los bloqueos occidentales no tendrán éxito a largo plazo.

Empresas tecnológicas occidentales como ASML entienden que, una vez que China pase definidamente a la delantera, su cuota de mercado se verá directamente afectada. Por lo tanto, las fluctuaciones en el precio de las acciones provocadas por este informe no confirmado no fueron meras reacciones emocionales impulsivas, sino también una evaluación de riesgos realista por parte del sector.

Mientras Occidente habla de competencia leal, ha recurrido cada vez más al poder administrativo, la coerción industrial y las campañas de desprestigio mediático para imponer restricciones cada vez más estrictas a los sectores tecnológicos clave de China. Cada avance que China logra en Investigación +Desarrollo se topa con un nuevo cerco de controles a la exportación.

Si EE. UU y sus “amigos confiables” de occidente estuvieran seguros de su liderazgo tecnológico, no habría necesidad de reprimir a la competencia mediante decretos ejecutivos y proyectos de alineación dependientes, y mucho menos de alarmarse por un rumor sin fundamento. Su inquietud sugiere que están mucho menos seguros de preservar su liderazgo tecnológico de lo que quisieran admitir. En el fondo, es posible que ya reconozcan e incluso hayan comenzado a aceptar que la era del monopolio tecnológico occidental llegó a un cambio de etapa.

Cada avance que China ha logrado en ciencia y tecnología se ha conseguido a través de décadas de inversión sostenida, perseverancia y experiencia acumulada. Por supuesto, que necesitan un mercado externo dondese vendan los equipos más avanzados.

Las tecnologías críticas son, fundamentalmente, cuestiones científicas y de ingeniería. Con una dirección clara y un progreso constante, siempre se pueden encontrar soluciones. Por el contrario, los intentos de socavar el progreso de otros países mediante bloqueos tecnológicos pueden dar a Occidente algo de tiempo, pero no pueden alterar la trayectoria a largo plazo. La experiencia ha demostrado repetidamente que cuanto más estrictas son las restricciones, mayor es la determinación de China por superarlas; cuanto mayor es la contención, más constante es el ritmo de la innovación china.

La industria de los semiconductores es uno de los ejemplos más claros de la división global del trabajo. Ningún país debería aspirar a mantener una ventaja absoluta mediante políticas aislacionistas a largo plazo. La vasta base industrial de China, su formidable capacidad de aprendizaje y sus crecientes capacidades de innovación, lograr avances en tecnologías clave será el resultado inevitable de las fuerzas del mercado y la evolución tecnológica.

El rock como relato fundacional

Kimi, el baterista de grupo chino Splay, no es otro que Yang Zhilin, fundador y director ejecutivo de la empresa de inteligencia artificial Moonshot AI. Su nuevo modelo, el Kimi K3, ha situado a esta empresa de código abierto a la vanguardia de la carrera por la IA.

Nacido en 1992 en Shantou, una pequeña ciudad de 5 millones de habitantes en Guangdong, es un brillante estudiante de informática en Pekín. Admitido en Tsinghua en 2011 para estudiar ingeniería térmica, se pasó a la informática, una decisión que atribuye a la lectura de una novela de Haruki Murakami, en la que le marcó un personaje que programaba hasta altas horas de la noche para dar vida a la tecnología.

Se doctoro en la Universidad Carnegie Mellon y realizó experiencias profesionales en Google Brain y Meta Platforms, y, por último, regreso a China para fundar Moonshot AI. Se consolida como uno de los seis “pequeños dragones” de la inteligencia artificial china y ha recibido inversiones de Alibaba, así como Neil Shen, de Meituan y de Tencent y de entidades de capital público como CPE. 

Moonshot AI desarrolla los modelos Kimi, el apodo de Yang Zhilin, hasta el lanzamiento del K-3, que sumerge en el pánico a buena parte de los actores estadounidenses del sector de la inteligencia artificial.

Es difícil exagerar la importancia narrativa y simbólica del rock en la historia de Moonshot AI. Yang Zhilin ha contado en numerosas ocasiones que la luna aparece en el nombre de la empresa en homenaje a TheDarkSideofthe Moon de Pink Floyd, un álbum cuyo 50.º aniversario se cumplía precisamente en 2023, el año de la fundación. 

En unos videos grabados en la oficina, Yang Zhilin presenta los modelos de inteligencia artificial con varios álbumes expuestos al fondo: la edición del 50.º aniversario de TheDarkSideofthe Moon, y después I Might Be Wrong y A Moon Shaped Pool de Radiohead.

Las salas de reuniones y los espacios comunes de la sede de Pekín llevan nombres de grupos de rock: Pink Floyd, Led Zeppelin, Deep Purple, Rolling Stones, Metallica, Queen, Radiohead.

Somos un equipo de científicos a los que nos gusta el rock, Radiohead, Pink Floyd y el cine de Tarantino y Kubrick, así lo resumen los Ingenieros doctores que desarrollan Kimi la IA que mueve las estanterías de los “tecnobroders” de Javier Milei.

Alfredo Moreno