Edición n° 3535 . 27/07/2026
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Verónica Sforzin: «El 70% de la información del Estado nacional argentino está almacenada en centros de procesamiento de datos de Estados Unidos»

(Por Estefanía Cendón) Entrevista a la socióloga y comunicadora Verónica Sforzin. Un análisis geopolítico de la tecnología, la disputa entre China y Estados Unidos y la soberanía digital desde un enfoque latinoamericano. «Para estabilizar un programa de ciencia y tecnología necesitamos estabilizar un proyecto de país», sostuvo, acerca de la realidad Argentina.

«Hoy lo militar y lo tecnológico van de la mano: todo el ecosistema digital norteamericano está pensado para la manipulación de las sociedades y para la consolidación de la geopolítica estadounidense», aseguró Sforzin al iniciar el diálogo. 

«Un punto clave que diferencia a China de Estados Unidos es que los datos les pertenecen al Estado y es el Estado el que va otorgándoles a las corporaciones los datos que necesitan para el desarrollo de la inteligencia artificial», destacó la especialista, para luego añadir: «Otro punto relevante es que tanto en la Ruta de la Seda Digital como en los BRICS hay transferencia de tecnología: China permanentemente hace transferencia de tecnología».

La autora del libro «Ética, poder y tecnologías» definió que el Estado chino cumple un rol fundamental como «organizador» en el desarrollo de las tecnologías que son orientadas a «mejorar la productividad». «Claramente China está ganando la disputa tecnológica con Estados Unidos. Hoy Estados Unidos no plantea una propuesta productiva ni hacia adentro, ni hacia afuera», confirmó.

Con respecto al rol que ocupan América Latina y Argentina ante el escenario descripto, la investigadora definió que es el de «estar subordinados a Estados Unidos». «Es fundamental que Latinomérica avance en términos de unión ya que, más allá que hoy no se estén dando esas condiciones, solamente es a nivel regional que vamos a poder sortear las trabas que se van imponiendo por la diferencia de niveles tecnológicos que hay entre Estados Unidos, China y el resto de los países», consignó.

«De toda la información del Estado Nacional, el 70% de lo que se guarda hoy en los diferentes estados provinciales y nacionales están almacenados en nubes, en centros de procesamiento de información de Estados Unidos. Entonces, Estados Unidos conoce y sabe nuestros movimientos estratégicos, nuestras debilidades estratégicas y tiene, también, la capacidad de incidir en el sistema eléctrico, en sistemas militares, y en todos los sistemas que son de seguridad nacional», advirtió la ex directora de Información Social, Monitoreo y Evaluación del Sistema de Información, Evaluación y Monitoreo de Programas Sociales (SIEMPRO). 

Finalmente, consultada acerca del concepto de soberanía tecnológica y el gobierno nacional libertario, la analista en geopolítica diagnosticó: «Lo que se resignificó es el concepto de soberanía y, específicamente, en términos tecnológicos lo que podemos ver es un desfinanciamiento de todo el sistema de ciencia y tecnología, con la intención de una implosión de toda la estructura de universidades públicas, del CONICET y de empresas nacionales, como ARSAT». 

MOTOR ECONÓMICO: ¿Cómo están posicionados China y Estados Unidos en la carrera tecnológica global?

Verónica Sforzin: En términos internacionales solamente hay dos grandes potencias que tienen la capacidad de ordenar la cadena global de las tecnologías y, a su vez, de construir ecosistemas tecnológicos propios, cada cual con sus corporaciones: son Estados Unidos y China. 

Ambos modelos son extremadamente distintos. Por un lado, Estados Unidos desarrolló todo su ecosistema digital, tecnológico y militar después de la Segunda Guerra Mundial bajo un modelo de especulación financiera y, por lo tanto, Silicon Valley se fue acoplando de distintas formas a esta estructura cívico-militar. En términos internacionales intentan construir un neocolonialismo tecnológico-digital, ya que hace más de 70 años que no hacen transferencia de tecnología.

Además, el modelo estadounidense está basado en una ética de lo financiero-especulativo, como mencioné, es decir que busca seguir dominando todo el sistema financiero, el sistema SWIFT  internacional (sigla en inglés de Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication), y continuar siendo preponderantes en términos militares y también tecnológicos. De hecho, hoy lo militar y lo tecnológico van de la mano: todo el ecosistema digital norteamericano está pensado para la manipulación de las sociedades y para la consolidación de la geopolítica estadounidense. 

Por otro lado, China, pos Segunda Guerra Mundial, fue resolviendo sus problemas internos primero con Mao, después con Deng Xiaoping y distintos presidentes que fueron claves, así como la conformación del Partido Comunista Chino, para plantear un centralismo de Estado.

Por consiguiente, todo el desarrollo de las tecnologías se fue produciendo bajo esta concepción del Estado como organizador, el Estado que pone los objetivos y los tiempos del desarrollo tecnológico. 

Si bien en China hay alianzas público-privadas y tienen un ecosistema en donde existen grandes corporaciones, como es el caso de Terce, Alibaba o Baidu, estas corporaciones junto con otras, llamadas «las quince nacionales», están subordinadas a la política de gobierno chino.

Asimismo, la inteligencia artificial y todos los desarrollos de nanotecnología, de biotecnología, están enfocados en la mejora de la productividad, no en la manipulación de las sociedades.

Un punto clave que diferencia a China de Estados Unidos es que los datos les pertenecen al Estado y es el Estado el que va otorgándoles a las corporaciones los datos que necesitan para el desarrollo de la inteligencia artificial. 

Otro punto relevante es que tanto en la Ruta de la Seda Digital como en los BRICS hay transferencia de tecnología: China permanentemente hace transferencia de tecnología, incluso con el momento DeepSeek* demuestra que está dispuesta a patear el tablero en términos internacionales y proponer que haya sistemas de código abierto que también se pueden modificar y que, por lo tanto, plantean una democratización de estas tecnologías.

A su vez, también están empujando la gobernanza de lo digital y de la inteligencia artificial en específico dentro de la ONU o, si no, en otro organismo internacional, para que sean los estados, de manera soberana, los que puedan marcar los objetivos del desarrollo.

ME: ¿En qué se diferencian ambos modelos y cuál es el predominante? ¿Qué rol ocupan América Latina y la Argentina, en particular, ante este contexto internacional?

VS: En América Latina nosotros estamos bajo el ecosistema anglosajón y consumimos todas las mercancías que se producen en el ecosistema digital anglosajón. Nosotros somos exportadores de datos, exportadores de materias primas como el litio, como tierras raras, y somos consumidores de software, hardware, que ya viene como paquete cerrado por parte de Estados Unidos e Israel. Por lo tanto, en América Latina lo dominante es el ecosistema anglosajón. 

Si enfocamos la pregunta a nivel global, claramente China está ganando la disputa tecnológica con Estados Unidos, está logrando sortear una de las trabas más fuertes que tenía, como la producción de microchips. Actualmente a nivel geopolítico lo productivo está reposicionándose en Oriente, específicamente en China. Hoy Estados Unidos no plantea una propuesta productiva ni hacia adentro, ni hacia afuera y, por lo tanto, lo único que le queda es la manipulación de las sociedades porque está proponiendo una concentración de riquezas, algo que observamos en los últimos 20 años.

Como conclusión, el rol que ocupa América Latina y Argentina en particular es el de estar subordinados a Estados Unidos. No obstante, me parece que es fundamental que Latinomérica avance en términos de unión ya que, más allá que hoy no se estén dando esas condiciones, solamente es a nivel regional que vamos a poder sortear las trabas que se van imponiendo por la diferencia de niveles tecnológicos que hay entre Estados Unidos, China y el resto de los países.

ME: ¿Cómo se resignificó el concepto de «soberanía tecnológica» durante la gestión de Milei? ¿Qué perdimos en el gobierno actual?

VS: Lo que se resignificó es el concepto de soberanía y, específicamente, en términos tecnológicos lo que podemos ver es un desfinanciamiento de todo el sistema de ciencia y tecnología, con la intención de una implosión de toda la estructura de universidades públicas, del CONICET y de empresas nacionales, como ARSAT, que habían desarrollado centros de procesamiento de datos, satélites, software e, incluso, de inteligencia artificial. Se busca toda una desconexión y una implosión de este sistema que impide que avancemos en la construcción de un ecosistema propio. 

Este escenario implica un problema de seguridad nacional porque, por ejemplo: de toda la información del Estado Nacional, el 70% de lo que se guarda hoy en los diferentes estados provinciales y nacionales están almacenados en nubes en centros de procesamiento de información de Estados Unidos. Entonces, Estados Unidos conoce y sabe nuestros movimientos estratégicos, nuestras debilidades estratégicas y tiene, también, la capacidad de incidir en el sistema eléctrico, en sistemas militares, y en todos los sistemas que son de seguridad nacional.

Es así como vamos perdiendo grados de soberanía, porque imaginemos que cuando tengamos que sentarnos a negociar algo con Estados Unidos, Estados Unidos va a tener la capacidad de conocer nuestra estructura crítica,  y a partir de ahí provocar apagones o provocar una desestabilización en el sistema de extracción mineral o también tener todos los datos de dónde están ubicadas las industrias militares argentinas y demás.

ME: ¿Es posible pensar la innovación más allá de los ciclos electorales en nuestro país?

VS:  Es el problema estructural que tiene América Latina: la no consolidación de proyectos políticos claros. Entonces, con la injerencia norteamericana se produce también un vaivén en términos de los gobiernos, donde hay algunos al servicio de los Estados Unidos, otros con más márgenes para poder avanzar en la construcción de un mundo multipolar. Estos vaivenes provocan que no se termine de consolidar como política de Estado el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

Lo mencionado se vincula, por un lado, con problemas internos de representación política, las crisis de los partidos políticos y crisis de representatividades en todos los niveles. Por otro lado, también tiene que ver con la injerencia de Estados Unidos que hoy, con mayor alcance que en otras épocas, interfieren los procesos políticos electorales posicionando a sus propios candidatos a partir de las redes sociales, mediante los discursos de odio y con la construcción de los perfiles psicosociales de cada uno de nosotros y los mensajes dirigidos específicamente para que modifiquemos nuestro voto o que nuestro voto se defina por una cuestión meramente emocional. 

Lo cierto es que hay muchos problemas, pero para estabilizar un programa de ciencia y tecnología necesitamos estabilizar un proyecto de país.

ME: ¿La dirigencia del campo popular se capacita para el futuro?

VS: Estamos muy atrasados en términos de formación y de capacitación de los temas estratégicos, como lo es el desarrollo de la inteligencia artificial, porque modifica todas las áreas de la sociedad: la economía, la política, la cultura, la ideología e, incluso, ponen en cuestionamiento la democracia. Y creo que ni los dirigentes, ni los movimientos sociales, territoriales, sindicales, hoy estamos tomando conciencia de esta situación. 

Siempre estamos abocados a lo urgente, pero sin posibilidad de ir desarrollando líneas estratégicas que nos permitan sortear los problemas, los cuellos de botella estructurales de la Argentina.

*DeepSeek/ Fenómeno tecnológico y financiero que describe el pánico en los mercados y en Silicon Valley provocado por el avance de inteligencias artificiales chinas de bajo costo y alta eficiencia.