Edición n° 3521 . 13/07/2026
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CGT, CTAs y UTEP lanzan plan de lucha escalonado contra el modelo de Milei, preparando el paro general

La Confederación Geneal del Trabajo (CGT), las dos CTA (de los Trabajadores y Autónoma) y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), junto con las principales confederaciones sindicales, cerraron este martes en la sede de Azopardo un cronograma de movilizaciones que arranca el miércoles 22 de julio y se extiende hasta noviembre. El esquema, que los propios dirigentes comparan con el modelo que usó el sindicalismo francés para resistir a la reforma laboral de Macron, apuesta por paros escalonados y sectoriales que mantengan la presión durante meses, sin concentrar todo el conflicto en una sola medida. La reunión estuvo encabezada por los cosecretarios generales de la CGT Jorge Sola y Octavio Argüello, y contó con la participación de Juan Carlos Schmid, Rodolfo Daer, Hugo Godoy, Alejandro Gramajo, Roberto Baradel y Sergio Romero, entre otros dirigentes.

El primer hito del plan es la movilización al Congreso del próximo miércoles 22 de julio, convocada para potenciar el reclamo semanal de los jubilados. Le sigue la marcha del 7 de agosto, Día de San Cayetano, organizada junto a la UTEP y los movimientos sociales, que coincidirá con la reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil (aunque seguramente sea virtual, las centrales convocaron a concentrarse frente a la Secretaría de Trabajo). La tercera semana de agosto está reservada para una movilización al Ministerio de Economía para denunciar el plan de endeudamiento del gobierno, con convocatoria extendida a pequeños y medianos empresarios y familias afectadas por las deudas. Para el 2 de septiembre, Día de la Industria, está prevista una jornada nacional de protesta para visibilizar la recesión, las suspensiones y los cierres de plantas, con movilizaciones hacia las sedes de la UIA y la AEA. 

Las centrales también acordaron participar de la Semana Social convocada por la Comisión Episcopal del 4 al 6 de septiembre en Córdoba, y darle continuidad al plan de lucha durante la visita del papa León XIV a la Argentina en noviembre. En ese marco, Hugo Godoy propuso una gran marcha federal con cese total de actividades en la previa de la llegada del Sumo Pontífice. El horizonte más ambicioso del plan es un paro general de 24 o 36 horas con concentración en Plaza de Mayo, proyectado para la primera quincena de diciembre. Fuentes gremiales remarcaron la necesidad de «crear músculo para una huelga nacional» y explicaron que el cronograma escalonado apunta exactamente a eso.

La estrategia de las centrales contempla también una presencia activa en cada conflicto sectorial, sin esperar que escalen para intervenir. Sola propuso garantizar la presencia permanente de entre 15 y 20 dirigentes de primera línea para acompañar físicamente cada disputa laboral, tanto en el AMBA como en las provincias. Se acordó además intensificar los contactos con las regionales de la CGT para realizar marchas provinciales que visibilicen conflictos puntuales. Las asambleas informativas en fábricas y la distribución masiva de folletos en estaciones y terminales también forman parte del esquema, diseñado para evitar el descuento del día no trabajado a quienes adhieran a las medidas. La Ley de Modernización Laboral y las millonarias multas aplicadas a la UTA y La Fraternidad funcionan como advertencia, por lo que los sindicatos decidieron priorizar la acción directa sectorial para eludir las restricciones al derecho de huelga que impone la nueva normativa.

El plan se lanza en un contexto de deterioro sostenido del empleo, los salarios y las condiciones de vida. Incluso la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se pronunció contra las políticas de Milei, advirtiendo una marcada pérdida de derechos laborales. Las centrales estiman que el segundo semestre estará cargado de conflictos en la industria textil, la metalmecánica y otros sectores, y que el plan económico no generará ni reactivación ni mejora del empleo. El comunicado conjunto de las organizaciones reafirmó la voluntad de «profundizar los espacios de diálogo, coordinación y construcción colectiva» frente al «deterioro de las condiciones económicas, sociales, laborales y productivas que afectan a millones de argentinos». El movimiento obrero unificado apuesta a que la acumulación de fuerza en las calles durante los próximos meses construya las condiciones para la huelga general que varios sectores vienen reclamando desde hace tiempo.

FUENTE: ESTADO DE ALERTA