( Por Raúl Hutin / Especiales de Motor Económico )La realidad del 80% de los argentinos es dramática, pese a los comentarios del Ministro de economía Luis Caputo que se expresa negando la crisis por la que atraviesa el país y echándole la culpa al periodismo de formar una impresión errónea en la sociedad, mientras mes a mes va corriendo el arco de aquello que “se vienen 18 meses donde Argentina nunca conoció tanto crecimiento”, ahora parece que arrancaran el año venidero.
Mientras tanto, los trabajadores con trabajo en blanco cobran sueldos por debajo de la línea de la pobreza, los no inscriptos quedan a merced del importe que quieran/puedan pagarles y los desocupados y sub-ocupados cada día se les hace más cuesta arriba salir a buscar trabajo teniendo en cuenta que los pasajes del colectivo, al menos en el AMBA, aumentaron el 1.500% en la era Milei. Los sueldos reales siguen perdiendo respecto a la inflación a razón del 1,3% mensual para los privados, ya que los estatales, tanto nacionales, provinciales o municipales perdieron el 35% del salario real y ese deterioro significativo subsiste.
Jubilados y pensionados vienen con una remuneración menos que magra, con ajuste del 1,5% oficial y nada en los famosos $ 70.000 que les dieron hace años y nunca actualizaron. Sobre este panorama es prácticamente imposible construir mercado interno, ya que a nadie le alcanza su ingreso para pagar: alquileres, servicios, transporte, salud, educación y alimentos y que aún le quede una moneda para esparcimiento o algún bien manufacturado. La crisis entonces de las MIPYMES es profunda y terminal, ya que todo nuestro esfuerzo va dirigido a ese mercado, y abarca a todas las cadenas de valor, salvo puntualmente alguna fabrica vinculada a la explotación minera, a hacer algún componente para la industria petrolera o gasífera, o el pequeño sector que apoya su producción en la agro-industria.
Las economías regionales en un estado de abandono que roza con la crueldad. Prácticamente hicieron desaparecer la producción de yerba mate, la industria avícola está en la ruina reemplazada por la importación de pollos de Brasil, la industria láctea arruinada por la caída de ventas, la falta de exportación y la suba indiscriminada de los costos locales. De igual manera podríamos citar a: turismo, hotelería, restorán, vino, frutas, etc. El abandono del estado a la suerte del pueblo es total, pero además con una dosis de maldad desconocida para la mayoría hasta el momento y no está en sus planes cambiar ni un ápice su modelo de destrucción.

Los que osaron abrirse por su cuenta convirtiéndose en monotributistas, les aplicaran nuevas tarifas a pedido del FMI, eso en un mercado híper-recesivo como el que tenemos terminara destruyendo una cantidad de sueños e ilusiones y convirtiéndolo en polvo. Aún peor, les terminara yendo a los que pensaron que con el Uber o similares aplicaciones se salvaban. Todos aquellos que no llegan a fin de mes (y son muchísimos) y tienen un cochecito terminan el día en este rebusque y cuando la oferta se convierte en ostensiblemente grande termina no alcanzando para ninguno. Igual sucede con los repartidores de Rappi, ya son muchísimos los desocupados que tomaron su bicicleta o la motito y salieron a “hacerse el mango”. Sera una nueva frustración.
El panorama social es desopilante, angustiante y desmotivador, donde el humor social viene en caída libre y la morosidad trepo del 3,3 % al 11,5% (la mayor deuda desde la convertibilidad). Pero el panorama económico es directamente de terror. En abril la deuda externa se elevó a un nuevo record de U$S 496.676 millones de dólares, en el cuatrimestre que acaba de concluir subió U$S 41.600 millones de dólares con un BCRA que sigue en rojo y en una cifra espeluznante. Vale la pena mencionar en este punto los famosos U$S 100.000 millones de dólares que iban a entrar en inversiones extranjeras directas (IED) a través del RIGI y del Súper RIGI, el resultado en la práctica es que el saldo del año 2.025 dio negativo en U$S 4.687 millones de dólares y las inversiones, bien gracias

Las inversiones productivas no aparecen y así lo dicen los fríos números, ya que para que un país crezca la relación entre inversión y PBI debería estar por encima del 25% y hoy nuestro país ágatas llega al 19,7 % y los sectores de la producción vienen haciendo agua con números que erizan la piel, por ejemplo: máquinas y equipos se contrajo 19,7% (1° tri), máquinas agrícolas -26,8% (1° tri), textiles -33,2% interanual, muebles y colchones -12,3% interanual, calzado -26,6% interanual y así podemos seguir sumando sectores los que nos da un panorama de porque la inversión no llega en los sectores productivos.
El panorama del porvenir tampoco se ve alentador, no hay datos que nos pueda depositar un halo de esperanza. Con una sociedad pauperizada, donde se hace prácticamente imposible el acceso a la salud, con medicamentos impagables y obras sociales desbordadas, con una mortandad que sobrepasa con creces el promedio de la última década, con hospitales desfinanciados, con una juventud totalmente desmotivada que no ve futuro ni de trabajo ni de estudio ya que la desocupación es del 16,8% y para estudiar lo primero que se necesita es que haya presupuesto para las universidades. Los chicos de las escuelas secundarias están afectados por el mismo flagelo y la deserción es espeluznante, no van a clase porque nada les indica que lo que estudian les servirá para mejorar su condición social.
Indiscutiblemente la taba nos cayó de culo, solo queda trabajar para que más temprano que tarde nuestra sociedad en su conjunto y en unidad salga a revertir esta pasmosa realidad y logremos “que la tortilla se vuelva”
Raul Hutin Empresario PYME