El Noroeste sufre por la imprevisión del gobierno nacional y la paralización de obras. Algunas firmas podrían cerrar en invierno por el alto costo de la energía
( por Raúl Dellatorre/ Página 12 / Director de Motor Económico ) Menos gas y más caro. Las perspectivas de los sectores industriales en la región Noroeste del país es que recibirán menos suministro de gas en los meses en los que aumenta la demanda domiciliaria en los mayores centros urbanos, y con una diferencia de precios severa, que algunos voceros empresarios se atreven a anticipar que puede llegar a ser de “hasta ocho veces” el valor que se paga por el gas en el consumo residencial.

Tradicionalmente, al menos en las últimas décadas, el consumo de gas –tanto industrial como residencial–en las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca y La Rioja era abastecido principalmente por Bolivia, al cual Argentina le compraba un elevado del fluido para garantizar el abastecimiento durante todo el año.
Dentro del sistema de transporte nacional de gas, el Gasoducto Norte era el que transportaba el fluido desde la frontera con Bolvia hasta su conexión con el sistema de distribución nacional.
En los últimos años, no solamente declinó la provisión de gas boliviano sino que además su oferta fue absolutamente sutitutida por la nueva producción de Vaca Muerta.
Pero esta abundancia de gas todavía debía pasar un filtro, que es la falta de capacidad de transporte para que estuviera disponible para todo el país. Por eso se planteó el proyecto de reversión del transporte en el gasoducto Norte: en vez de ser descendente de Salta a Santa Fe, cargar el caño en San Jerónimo para poder enviarle el gas a las provincias del Norte.

En el lanzamiento del proyecto, Energía Argentina (ENARSA) lo presentó como una obra “fundamental” para que el NOA reciba el gas de Vaca Muerta. Sin embargo, a poco de iniciar las obras quedaron paralizadas poior razones presupuestarias. Es decir, que el violento ajuste que aplica el gobiano nacional en las obras públicas tambièn afectó a esga obra considerada “fundamental”, cuando penas había alcanzado al 30 por ciento de su ejecución.
El panorama para la producción industrial de uso intensivo de energía se presenta complicado en el Noroeste. El precio del gas licuado, a raíz del conflicto internacional en Irán, multilplicó su precio este año con respecto al vigente en el invierno anterior. Y la infraestructura existente no garantiza el abastecimiento del gas originado en Vaca Muerta.
Según señaló la Unión Industrial de Salta, “la prioridad que el sistema otorga a la demanda residencial en los meses fríos, junto a la falta de infraestructura de transporte, amenazan con generar restricciones para industrias como las de cerámica, ingenios, curtiembre y minería”.

“El gobierno nacional sabía que íbamos a tener este problema cuando paralizó las obras”, denunció el representante de la Unión Industrial de Salta, Julio Fazio, ante un emisora provincial. “Lo que está generando este año que el problema sea más grave que los anteriores es que el gobierno nacional tomó la decisión de que la importación de GNL la van a hacer los privados. Licitó, pero no estuvo de acuerdo con el valor que había ofrecido cobrar la ganadora, Naturgy, y la declaró nula”.
Explicó Fazio que el gobierno decidió en ese momento –hace aproximadamente un mes– cambiar el sistema: la importaciòn de GNL la va a hacer Enarsa (empresa estatal) pero de acuerdo a la cantidad de gas que las industrias digan que van a necesitar (y al precio que están dispuestas a pagar)“.
Sin embargo, esa “reserva de gas” de las industrias ni siquiera contaría con abastecimiento seguro, ya que dependería de la demanda residencial en invierno –que tiene la prioridad– y sujeta a cortes del suministro que tampoco se adelantan en qué momento pueden ocurrir.
“Para nosotros, como industriales, el escenario es super complejo, porque los industriles del norte estamos pagando los costos de la falta de previsión de la secretaría de Energía de la Nación. Nos están tirando el problema a nosotros, que pagamos el costo de que los precios se fueron a las nubes por el conflicto internacional. Pero el mismo conflicto está generando enormes beneficios a quienes están exportando hidrocarburos y al propio gobierno nacional. Nosotros estamos pensando seriamente no entrar a esa licitación y directamente parar la producción en el invierno. Es una locura que hayamos llegado a este punto”.
Fazio dio el ejemplo en el caso de su empresa, del rubro de cermámicos. “La diferencia de la factura mensual de gas entre pagar el precio del gas importado y el que tenemos a nivel nacional, nos paga a nosotros dos meses de nóminas salariales”.
La subasta que refiere el empresario salteño fue realizada por Enarsa el último miércoles, con el resultado del compromiso de compra del equivalente a la carga de GNL de 9 barcos. Refinerías, siderúrgicas, cerealeras, aceiteras y petroquímicas, todas ellas grandes industrias, sumado a la demanda comprometida por generadoras eléctricas, completaron el equivalente a 3 cargamentos. Uno más había sido previamente reservado por distribuidoras de gas. Quedaban así todavía vacantes el GNL de 5 cargamentos, que fueron reservados en su totalidad por la comercializadora internacional Trafigura.
El precio de referencia que fijó Enarsa a los demandantes fue de u$s 5,16 por millón de BTU. Llamativamente, 65 centavos superior al que había ofrecido pagar Naturgy en la licitación que ganó hace un mes, y que el gobierno declaró desierta porque consideró demasiado elevada la cotización. Otra irregularidad que no hace más que poner de manifiesto la improvisación con la que se está encarando el problema.