Nuevos datos del retroceso del empleo y el consumo masivo. Qué propuestas se analizan como respuesta a la crisis que deje el gobierno de Milei y la alianza que lo sostiene
( Por Raúl Dellatorre/ Página 12 / Motor Económico )Prácticamente todos los días surgen noticias que reflejan el grave cuadro de crisis económica y hundimiento del aparato productivo y del consumo. Sobre el fin de semana, se conoció el informe mensual para el mes de enero de la Consultora Scentia, sobre Tendencias de Consumo Masivo, según el cual el nivel de demanda en los diversos canales de venta se ubicó por debajo del correspondiente a enero de 2025, pero si se lo compara con enero de 2023 (inicio de la serie de encuestas de Scentia), el nivel actual es 11 por ciento inferior.

Pocos días antes, a mediados de semana, el Informe de Actualidad de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) correspondiente a diciembre pasado ponía en cifras el colapso del sector manufacturero en su provincia: una caída de casi 10 por ciento en el nivel de actividad con respecto a diciembre de 2024, y un balance para todo el año en el que 48 ramas industriales, de un total de 60, muestran cifras de producción inferiores a las del año 2023.
No es un caso aislado el de Santa Fe. Son 23, de las 24 jurisdicciones, las que presentan fuertes retrocesos en la producción, el consmo y también en el empleo. El caso excepcional es Neuquen, por el fuerte peso en las estadísticas de la producción en Vaca Muerta. Pero en el resto, incluídas las provincias con fuerte peso de la agroindustria (Santa Fe es una de ellas) o minería (las del noroeste, fundamentalmente), la prosperidad que en los últimos dos años han tenido los sectores exportadores de materias primas no fueron suficiente para compensar el descenso del resto. Por ejemplo, en la evolución del empleo y su balance entre “sectores ganadores y perdedores” del modelo.
Un trabajo también conocido en la última semana del instituto de estudios económicos y laborales de la CTA Autónoma, que coordina el economista Luis Campos, expone que “los sectores ganadores” de la economía en los últimos dos años (2024/25) no sólo no compensan la pérdida de empleo en “los sectores perdedores”, sino que en términos netos ni siquiera generan empleo. Vamos a las cifras.
Los tres sectores cuyo nivel de actividad más creció con respecto a diciembre de 2023, según cifras oficiales, fueron: Agropecuario, 40,9 por ciento; Intermediación Financiera, 18,7 por ciento, y Minas y canteras, 17 por ciento. ¿Qué paso, en tanto, con el nivel de empleo registrado en estos mismos sectores? Según cifras oficiales de SIPA, mientras que en la rama Agropecuaria creció 1,9 por ciento, en Intermediación Financiera retrocedió 2 por ciento, y en Minas y canteras cayó 3,3 por ciento.

Lo que revela no sólo la bajísima elasticidad producción-empleo en el agro, sino además el comportamiento de la contratación en sectores que se expanden pero, como a la vez se concentran, es probable que reduzcan estructuras cuando absorben empresas que salen del negocio, para reducir costos. Es claramente el fenómeno que ocurre cuando un banco se retira del país y el que toma sus sucursales y clientes, por lo general termina reduciendo parte de los centros de atención y consecuentemente parte del personal.
Del otro lado, el de “los perdedores, el mismo trabajo de investigación de la CTA-A muestra que el descenso de la actividad de la industria en estos dos años, del 8,1 por ciento, fue acompañado por una caída del 3,2 por ciento en el empleo. Mientras que en la construcción, a una caída de actividad del 13,9 por ciento, le correspondió una reducción del personal formalmente contratado del 17,6 por ciento.
El empleo formal, por ahora, pierde en todos los campos: en los que gana con el modelo, y en los que pierden. Más en unos que en otros, pero siempre con resultado negativo. Un problema que la reciente reforma laboral está muy lejos de intentar resolver.
¿Cómo se revierte esta situación, una vez superada esta nefasta etapa?
Alternativas a la involución productiva
“El gobierno de Milei viene aplicando a rajatabla una política de involución productiva, cuyo objetivo último es convertir la base principal de nuestra economía, de modo de transformar al país en un importante exportador de materias primas sin mayor valor agregado”, advierte el dirigente del Movimiento Productivo 25 de Mayo (MP25M) José María Fumagalli. El MP25M trabaja en conjunto con la Comisión de Desarrollo Productivo del Instituto Patria en la elaboración de un proyecto de promoción productiva.
“El gobierno, mediante un juego de presiónes y concesiones, logró sumar a su alianza macrimileista la voluntad de un número de gobernadores, incluyendo a tres de origen peronista. Por el momento, esa alianza ampliada cuenta con la cantidad y la fortaleza necesarias para asegurar en el Congreso el quorum y las votaciones en general y en particular de leyes fundamentales. La fortaleza de este agregado se mantendrá hasta el momento en que se haga evidente el fracaso de su proyecto, en que las ratas comenzarán a abandonar el barco; momento en el cual tendremos que tener preparadas nuestras propuestas para salir del desastre”, sostiene Fumagalli.
“No partimos desde cero. Entre otros contamos con una treintena de aportes del Foro Economía y Trabajo (grupo de profesionales convocados por sindicatos y organizaciones sociales y pymes, bancarios, gráficos y UTEP entre otros) en diversos temas específicos (deuda externa, política impositiva, energética, laboral, financiera). Para el tema que estamos tratando en especial, interesa su agenda para un programa federal de industrialización y transformación de la matriz productiva”.
El proyecto para la promoción industrial, para un futuro programa de recuperación y reconversión productiva, “se fundamenta en tres principios básicos: 1) cualquier beneficio que se otorgue estará sujeto a contraprestaciones por parte del beneficiario, 2) las contraprestaciones deberán devolver a la sociedad, más de lo que representa el beneficio recibido, y 3) todo beneficio, para ser otorgado, dependerá del sector productivo, la localización y el tamaño de la empresa. No serán iguales para todos”.

Ello supone una selección y planificación previa de los sectores, áreas geográficas y objetivos a conseguir. “No es lo mismo un proyecto cerealero que otro frutihortícola, o de un sector manufacturero respecto de una explotación primaria, o que sea una empresa pyme o cooperativa que una gran empresa”, ejemplificó Fumagalli.
El dirigente empresario admite que la necesaria intervención del Estado en la orientación de los proyectos “tampoco puede caer en los errores del pasado, para lo cual se prevé mecanismos de control del cumplimiento de las metas y de los compromisos de inversión en el tiempo”.
Este es uno de los ensayos en marcha para elaborar una propuesta que busque adhesiones, genere acuerdos y decisión de llevarse a cabo en cuanto la voluntad popular ofrezca la oportunidad. Una opción más plausible que, simplemente, observar y describir el desastre.