Edición n° 3387 . 01/03/2026
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El avance de la IA puede profundizar la crisis del mercado laboral argentino, especialmente para los jóvenes

(Por  Redacción EDA)La inteligencia artificial dejó de ser promesa futurista para convertirse en una realidad concreta que reordena el tablero laboral global. En 2025, más de 80.000 trabajadores del sector tecnológico perdieron sus empleos a nivel mundial, y en un acumulado desde 2022, la cifra podría llegar al medio millón de empleos. Gigantes como Microsoft, Intel, IBM o Salesforce avanzaron en recortes asociados a la automatización y eficiencia operativa, mientras el Foro Económico Mundial y consultoras internacionales proyectan que, hacia 2030, casi 100 millones de puestos podrían desaparecer por el impacto de las nuevas tecnologías. Esta dinámica también tiene su reflejo en una Argentina que ya sufre de un mercado laboral muy golpeado por las políticas del Gobierno de Javier Milei.

En el sector tecnológico local ya hubo señales concretas de esta dinámica. Globant confirmó el despido de 1.000 empleados a nivel global, en el marco de una reestructuración que incluyó cierres de oficinas en Argentina, y recientemente Mercado Libre avanzó en desvinculaciones de cerca de 400 trabajadores que habían participado en tareas de entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial. En ese marco, una encuesta reciente de la consultora PwC reveló que el 62% de los trabajadores argentinos teme perder su empleo en el corto plazo por la irrupción de la IA. La inquietud no es abstracta: el 47% considera que la automatización puede reemplazar sus tareas, pese a que apenas el 15% utiliza inteligencia artificial de manera frecuente en sus trabajos.

El estudio también muestra que, entre quienes usan IA todos los días, el 71% reporta mayor productividad y el 54% dice sentirse más seguro en su puesto. Sin embargo, el acceso a esa reconversión laboral no es masivo, ya que solo el 29% de los jóvenes considera que su empleador lo capacita adecuadamente para enfrentar los desafíos del futuro. En un mercado laboral ya tensionado por la pérdida de casi 300 mil empleos en dos años, con una constante pérdida de poder adquisitivo de los salarios, la sensación dominante es de incertidumbre y sobrecarga: el 72% percibe un aumento en la carga laboral respecto del año anterior.

Desde el lado empresario, el panorama combina optimismo macroeconómico con ajuste micro. El 87% de los CEO argentinos consultados por PwC espera que el PBI crezca en los próximos doce meses, pero el 65% anticipa una reducción del empleo en posiciones junior y de base en los próximos tres años por efecto del uso de IA, lo que implica el cierre de miles de puestos de acceso al mercado laboral. Esta tendencia es particularmente preocupante en un mercado laboral como el local, donde la desocupación muestra sus tasas más altas precisamente en el sector juvenil y femenino.

Esta dinámica resulta dramática en un mercado laboral como el local, que destruye empleo constantemente. Además, pese a que la reforma laboral que el Gobierno podría aprobar en los próximos días favorece a las plataformas de servicios de delivery o transporte, profundizando la expansión de figuras de “prestadores independientes”, numerosos estudios muestran que la capacidad de estos nuevos ámbitos digitales para absorber a trabajadores que perdieron sus trabajos o que recurren al multiempleo para cubrir sus necesidades podría estar llegando a un punto de saturación. Esto no solo por la profundización de la competencia entre los mismos trabajadores de aplicaciones, que cada vez deben trabajar más para ganar lo mismo, sino sobre todo porque el deterioro del poder adquisitivo también termina recortando la cantidad de usuarios en condiciones de pedir delivery de comida o de contratar un viaje en auto.

En un escenario de contracción del empleo formal, caída del consumo y creciente precarización, el avance de la IA amenaza con golpear más fuerte, especialmente en lo que hace a los puestos laborales iniciales, es decir, precisamente el ámbito donde se insertan jóvenes y trabajadores reconvertidos. Sin políticas activas de formación, protección y generación de empleo de calidad, la promesa de mayor productividad que trae consigo la IA puede traducirse en un mercado laboral más chico, más desigual y con menos oportunidades reales.