Mientras la planta de Tortuguitas cumple un mes en pie de lucha, los trabajadores de otras empresas del grupo Lustramax iniciaron medidas de fuerza ante el incumplimiento salarial en las plantas de Barmab y Vymat. El conflicto fue calificado hace semanas por delegados de la empresa como un «laboratorio» de ajuste para avanzar con despidos y precarización en línea con la reforma laboral.
La crisis laboral en el Grupo Lustramax se extendió a las plantas de Barman y Vymat, integrantes del mismo conglomerado empresarial, donde los trabajadores decidieron iniciar un paro total de actividades tras denunciar la falta de pago de sus salarios. La medida de fuerza se da en un contexto de tensión, donde los operarios afectados aseguran que no existen razones económicas que justifiquen el incumplimiento.

A través de un comunicado compartido en redes sociales, los trabajadores de Lustramax expresaron su total solidaridad con sus pares de Barman y Vymat, vinculando el ataque salarial a una política de «avaricia» patronal. «Les decimos que al igual que aquí, no hay crisis y que ellos ganaron miles de millones en estos años», manifestaron los trabajadores, quienes además hicieron un llamado a la unidad de las tres plantas para frenar lo que consideran un atropello injustificable.
El «laboratorio» de Tortuguitas: un mes de conflicto
La planta de Tortuguitas se convirtió en el epicentro de una disputa que ya lleva un mes y que los delegados califican como un «caso testigo» o «laboratorio» para la aplicación de la reforma laboral en el sector industrial. A pesar de que rige una conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo bonaerense, la empresa profundizó el conflicto con nuevas desvinculaciones y el bloqueo del ingreso a los trabajadores afectados.
Leandro Gómez, delegado sindical, fue categórico al desmentir el Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) presentado por la firma: «Los últimos tres balances presentados son buenos, son positivos». Según el dirigente, hasta diciembre la fábrica operaba con intensidad e incluso se realizaban horas extras, lo que demostraría que el objetivo real es desarticular la organización gremial y disciplinar a la base trabajadora.

Irregularidades, deudas y represión
El conflicto no solo se limita a los despidos, que alcanzaron las 29 cesantías en una primera etapa, sino que incluye una serie de incumplimientos legales básicos:
- Deuda previsional: Falta de aportes a la obra social durante cuatro meses.
- Haberes adeudados: No se liquidó una parte del aguinaldo y del bono acordado en diciembre.
- Violación de la conciliación: Denuncian despidos ilegales mientras el expediente del PPC sigue en análisis.
Otro punto de conflicto fue la irrupción de la abogada Florencia Arietto en representación de la patronal. Los trabajadores vinculan su presencia con una estrategia de judicialización y el despliegue de fuerzas de seguridad, como la Gendarmería Nacional y la Policía Bonaerense, para custodiar la salida de mercadería y amedrentar el acampe frente a la fábrica.
Con el plazo de la conciliación administrativa cerca de agotarse y la extensión de las medidas de fuerza a Barman y Vymat, los trabajadores ratificaron que continuarán con el plan de lucha y exigieron la reincorporación de todos los despedidos y el pago inmediato de los salarios adeudados.