(Por Estefanía Cendón) Entrevista al psicólogo y periodista Néstor Piccone, un análisis profundo de la realidad portuaria argentina, los casos de Puerto de Rosario y Puerto de Quequén, la soberanía y el rol del Estado en debate. «El gobierno se la pasa pidiendo deuda externa cuando los recursos están ahí, en nuestros puertos, y se los llevan a simple declaración jurada», señaló.

«No es casualidad, por ejemplo, que el Puerto de Rosario no sea un puerto perteneciente a un solo espacio: son 60 km desde Timbúes a Rosario donde se desgranan todas las empresas multinacionales como COFCO, Dreyfus y Vicentin. Un puerto totalmente privatizado: todas las empresas extranjeras se encuentran a la vera del Río Paraná cargando y descargando, sin ningún tipo de control, y por ahí se va el 80% de la riqueza», advirtió Piccone, cofundador de la CTA, al ser consultado por la actualidad de los puertos argentinos.
Con respecto a la presencia de las empresas multinacionales y los déficits en la gestión de recursos estratégicos, analizó el especialista: «Hoy para unir Timbúes con Necochea, por ejemplo, hay que ir por el canal de Punta Indio, llegar hasta el Puerto de Montevideo y después volver. Son kilómetros y gastos de combustible porque no se realiza el canal Magadalena que naturalmente une el Río Paraná, la Cuenca del Plata, con el Mar Argentino. Todos estos desavisados se producen porque la cabeza que piensa esto es la de las grandes multinacionales que controlan el comercio del mundo».
¿Qué rol debería cumplir el Estado ante la realidad enunciada?, el ex director argentino en TeleSur ejemplificó y aportó su mirada: «Sería fundamental que el gobierno provincial intervenga el Puerto de Quequén a partir de lo que sucedió con el derrumbe del silo el 26 de enero que demuestra que a las empresas privadas no les interesa conservar cosas que fueron beneficiados con la concesiones de los años 90’s. Ellos no invierten, es sólo extractivismo, se llevan los cereales y todo lo demás queda en perjuicio del Estado provincial, del Estado Nacional y de los argentinos, en suma».
«Los puertos no se pueden aislar del dragado y balizamiento de los ríos, no se pueden aislar de los astilleros y y de la construcción de los barcos y, por supuesto, del comercio exterior» insistió el referente del espacio Plataforma, para luego concluir: «Si se van toda esa cantidad de divisas tanto por el Puerto de Necochea como por el Puerto de Rosario, alguna discusión e injerencia tiene que tener el Estado porque se la pasa pidiendo deuda externa cuando los recursos están ahí y se los llevan a simple declaración jurada».
MOTOR ECONÓMICO: ¿Cómo definiría la situación actual de los puertos argentinos? ¿Qué impacto tiene en el comercio exterior y en la gestión de recursos estratégicos?
Néstor Piccone: Argentina atraviesa una situación muy grave en lo económico, en la dependencia, en el haber cedido todo el manejo de las cuestiones estratégicas. Esto comenzó en los 90’s y de una manera fuertísima a partir de la Ley de Reforma del Estado, donde se privatizó todo lo que estaba en manos del Estado. Lo peor de esta situación es que se privatizó lo que le daba recursos al Estado, como el comercio exterior, los puertos, los astilleros y se abandonó absolutamente en manos del sector privado.
No es casualidad, por ejemplo, que el Puerto de Rosario que no sea un puerto perteneciente a un solo espacio: son 60 km desde Timbúes a Rosario donde se desgranan todas las empresas multinacionales como COFCO, Dreyfus y Vicentin. Un puerto totalmente privatizado: todas las empresas extranjeras se encuentran a la vera del Río Paraná cargando y descargando, sin ningún tipo de control, y por ahí se va el 80% de la riqueza. Ya no es el puerto de Buenos Aires lo central en lo económico, ese es el puerto de Rosario que está privatizado.

Lo mismo sucede con los puertos de la provincia de Buenos Aires. Al provincializarse, algo que promovió la Constitución de 1994 al privatizar la salud, la educación y desprenderse el Estado Nacional para pasar a los estados provinciales, descuidándose de este modo en los estados municipales. Es así como quedaron en manos de esa debilidad de un estado provincial que no puede enfrentar desde un puerto la lucha que significa desde lo geopolítico e, imaginan desde el Puerto de Rosario, todas las grandes empresas multinacionales que salen por ahí y que, además, quieren tener el Río Paraná a su disposición, dragado por recursos económicos argentinos privatizados y que salen por el Puerto de Rosario, con lo cual la Argentina perdió su salida al mar.
Hoy para unir Timbúes con Necochea, por ejemplo, hay que ir por el canal de Punta Indio, ya que los ríos tienen canales que nos llevan hasta los puertos, llegar hasta el Puerto de Montevideo y después volver. Son kilómetros y gastos de combustible porque no se realiza el canal Magadalena, el canal que naturalmente une el Río Paraná, la Cuenca del Plata, con el Mar Argentino.
Todos estos desavisados se producen porque la cabeza que piensa esto es la de las grandes multinacionales que controlan el comercio internacional del mundo y, por lo tanto, los precios, y por lo tanto, el contrabando, y por lo tanto, también, el narcotráfico.

Bicicleteada La Plata / Queuén
El Puerto de Quequén es uno de los puertos de aguas profundas más importantes, tiene un dragado de unos 50 pies, esto lo hizo el Estado nacional. Lo que se está peleando desde hace cuatro años es que, vencida esa concesión, vuelva a manos del Estado para que pueda realizar un control, obtener recursos y divisas por el manejo de los cereales.
ME: ¿En qué condiciones se encuentra el Puerto de Quequén, ubicado en el Partido de Necochea, tras el derrumbe de un silo el pasado 26 de enero?
NP: El Puerto de Quequén es un puerto emblemático, uno de los más importantes de la Argentina, fue privatizado también en los 90’s cuando a partir de la Ley de Reforma del Estado se privatizó casi todo lo que estaba en manos del Estado. Es importante recordar que no sólo fue privatización, lo que significó quitarle al Estado el poder de control, de manejo de recursos y de planificación del desarrollo económico, ya que los puertos son la salida al exterior del comercio y de la producción nacional. Esto no se puede dejar en manos privadas, ninguno de los países importantes lo deja en manos privadas. Argentina lo dejó en manos privadas y, además, lo fragmentó, cosa de que quede en discusión provincia por provincia a ver cómo se resuelve esa negociación con los grandes conglomerados económicos de cereales, de industrias, de ingresos y egresos de las riquezas desde la Argentina hacia el exterior y desde el exterior hacia acá, que quede en manos extranjeras. Por lo tanto, ellos son los que ponen las condiciones de cómo se maneja el puerto.
El Puerto de Quequén es uno de los puertos de aguas profundas más importantes, tiene un dragado de unos 50 pies, esto lo hizo el Estado nacional. Lo que se está peleando desde hace cuatro años es que, vencida esa concesión, vuelva a manos del Estado para que pueda realizar un control, obtener recursos y divisas por el manejo de los cereales que se cargan en esos grandes buques cerealeros que vienen desde el Puerto de Rosario y que van a Montevideo y después a Necochea, ahí cargan sus tanques con cereales y pueden llevarlos al exterior. En esto radica la importancia del puerto de Quequén: se podrían recaudar millones de dólares para el Estado provincial y que el mismo estado lo distribuya en la sociedad como corresponde.
ME: ¿Considera que es viable la intervención del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén por parte parte del gobierno bonaerense?
NP: Sería fundamental que el gobierno provincial intervenga el Puerto de Quequén a partir de lo que sucedió con el derrumbe del silo el 26 de enero que demuestra que a las empresas privadas no les interesa conservar cosas que fueron beneficiados con la concesiones de los años 90’s. Ellos no invierten, es sólo extractivismo, se llevan los cereales y todo lo demás queda en perjuicio del Estado provincial, del Estado Nacional y de los argentinos, en suma.
Por lo enunciado, es muy importante que el gobierno provincial de Axel Kicilloff tome esta determinación de intervenir y habilitar una discusión, porque tampoco la Asamblea del Puerto de Quequén y los soberanistas, entre los cuales me incluyo, queremos cerrarnos a las posibilidades que da la discusión entre el sector privado que ha avanzado tanto, que maneja los puertos y no sólo el transporte y la logística de los cereales, a una discusión donde el Puerto sea vaciado. Lo importante es recuperar soberanía para el Puerto de Quequén.
ME: ¿Cómo se construye una política nacional de puertos impulsada desde el campo popular? ¿Qué elementos son indispensables al momento de pensar la soberanía de nuestros puertos?
NP: La política nacional de puertos está atada a una política que tiene que ver con el comercio exterior, con qué hacemos nosotros con nuestra producción: si lo manejan los intereses extractivistas que se llevan todo, ya que por el Puerto de Rosario sale tanto la minería que viene de las montañas, como los minerales que vienen de la Pampa Húmeda o hasta de Santiago del Estero o del Norte y se canalizan por ese puerto.
Se necesita una política integral, además, atendiendo a la geopolítica ya que por el Río Paraná y la Cuenca del Plata conviven y salen riquezas de Bolivia, de Paraguay, de Brasil, de Argentina y de Uruguay. Eso no puede quedar en manos extranjeras, la decisión de cuánto es el dragado ya que produce impacto medioambiental, se desmoronan las riberas del Río Paraná, falta agua potable, se contamina el río. Todo esto hay que pensarlo desde el Estado.
Las empresas privadas, a las que escuché en audiencias en las que he participado, dicen que no pasa nada, que en lo que hay que ganar es en rentabilidad para las empresas y que eso produce más riquezas para la Argentina. Esto es mentira porque la riqueza se la llevan toda, no hay controles, sólo lo que sube a los barcos es a simple declaración jurada lo cual es una barbaridad. Millones y millones de dólares, Alcira Argumedo calculaba entre 10 y 20.000 millones de dólares, que se van por esas declaraciones juradas que si se aplicaran, y hubiera un control efectivo por parte del Estado Nacional, quedarían en las arcas de Argentina.
Así sean 10.000 millones de dólares esto es una barbaridad que se pierde año tras año porque lo maneja el sector privado. No son sólo los puertos, es el control de los ríos, el dragado, también los astilleros que tienen que traer las barcazas. La cantidad de barcazas que tiene Paraguay supera ampliamente a las de casi todo el mundo, es uno de los sectores que tiene mayor flota del mundo. Me refiero a Paraguay, cuando todo eso estaba en manos argentinas, lo mismo que el control de la producción marítima que en la Argentina no se realiza.
Un dato no menor es que Argentina no tiene salida al mar, para ir desde Timbúes o desde Rosario al puerto de Quequén, a modo de ejemplo, los barcos más grandes tienen que irse por el Río Paraná, el Río de la Plata, el canal de Punta Indio, llegar al puerto de Montevideo y después volver e ir por el mar hacia Necochea o hacia el sur y viceversa. Esto se podría resolver con el dragado del canal Magdalena, algo que no se hace, porque es directo: Río Paraná, Río de la Plata, Mar Argentino, sin necesidad de tener que ir y volver.
Claramente el capitalismo no tiene lógica, lo único que les interesa es la ganancia por lo que deben ir por el Puerto de Montevideo, gastando más combustible y haciendo más kilómetros para los barcos y después vienen a los puertos del sur de la Argentina, cuando eso se podría resolver haciendo mucho más rica a la provincia de Buenos Aires y al país si se hace el canal Magdalena. Los puertos no se pueden aislar del dragado y balizamiento de los ríos, no se pueden aislar de los astilleros y y de la construcción de los barcos y, por supuesto, del comercio exterior. Si se van toda esa cantidad de divisas tanto por el Puerto de Necochea como por el Puerto de Rosario, como dije, el 80% de la riqueza de la Argentina se va por ahí, alguna discusión e injerencia tiene que tener el Estado porque se la pasa pidiendo deuda externa cuando los recursos están ahí y se los llevan a simple declaración jurada.
ME: ¿Quiénes conforman el espacio Plataforma? ¿Cuáles son sus propuestas en miras de la construcción de una alternativa política participativa?
NP: El espacio Plataforma lo creamos junto a un grupo de compañeros para ver si podíamos coincidir aquellos sectores que veníamos del peronismo. Lo iniciamos hace dos años, cuando se produjo el triunfo de Milei, ya que algunos pensamos que era importante que aquellos sectores que disputan electoralmente y otros que son organizaciones sociales que quedaron a la deriva por la falta de conducción política, nos empezáramos a agrupar y buscar coincidencias programáticas (lo que yo llamo programas en acción). A modo de ejemplo, el Campo Nacional y Popular no había hecho ningún acto por Palestina, sí los sectores de izquierda del trotskismo. Nosotros propusimos desde Plataforma, con los sectores que allí se integran y otros que no se integran, pero a los cuales invitamos en igualdad de condiciones, a hacer un acto en la embajada de Palestina que fue masivo.
Este es un ejemplo de lo que se puede hacer desde un espacio como Plataforma en materia de política exterior.

El 13 de diciembre realizamos el último plenario donde representantes, dirigentes y militantes de la Unidad Socialista, del Partido Comunista, de FORJA, de Unidad Popular (UP), el partido que preside Claudio Lozano. Junto a otros agrupamientos sociales y barriales nos juntamos y planteamos la posibilidad de constituir una fuerza política desde esa fuerza. Esto no está determinado, por ahora hemos privilegiado los acuerdos programáticos: ideas que se convierten en causas, causas que tienen que tener acción y acción llevada adelante por un sujeto social que se construye en esa dialéctica. Eso, en el fondo, es lo que vino trabajando Plataforma y es lo que promueve, ver si entre todos constituimos una fuerza política que también de una disputa en lo electoral o que pueda incidir en las políticas electorales no sólo con cuestiones programáticas.
Un programa que comienza en acción y que pueda llevar adelante políticas como la soberanía, la defensa de los puertos. No es lo mismo la gente de Necochea, que la gente de Rosario que la que está en el Puerto de Ushuaia, sin embargo una articulación de todos los que dan la lucha por estos días en Lago Escondido, la unidad de la lucha por la soberanía que no la logran los partidos políticos la podemos dar aquellos que coincidamos con esa programación, con esa plataforma de considerar cuáles son los puntos, los denominadores comunes que nos permiten dar las peleas en unidad. Pero para dar peleas no para hacer roscas político-electorales o poner nombres en listas solamente, es un programa en acción.