Edición n° 3366 . 08/02/2026
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La pobreza ya estaría arriba del 44 por ciento/Detectan fuerte sobrevaloración de los ingresos en las mediciones del Indec

El relato oficial sobre la baja de la pobreza presenta varios puntos oscuros. Las encuestas del Indec inflan los ingresos de trabajadores y jubilados y, así, esconden más de 3 millones de pobres

( POR Rául Dellatorre / Página 12 Director de Motor Económico ) ¿Está subiendo o bajando la pobreza? El principal éxito en materia social de la que suele vanagloriarse el gobierno es una fuerte baja de la pobreza que asegura haber logrado. Las estadísticas del Indec para el primer semestre de 2025 afirman que no sólo se pudo revertir el fuerte aumento de inicios de 2024 por el salto inflacionario de diciembre a febrero, sino que ya la pobreza habría descendido por debajo de la del primer semestre de 2023 (2,3 millones de pobres menos en zonas urbanas, proclama el Indec). Y no paró ahi el fenómeno: según publicó el ministerio de Sandra Pettovello, Capital Humano, esta última semana, en el tercer trimestre de 2025 habría seguido cayendo la pobreza: del 41,7 por ciento de población pobre con el que se despidió Alberto Fernandez, el actual gobierno ya la habría reducido a 26,9 por ciento. Otros estudios dicen lo contrario. ¿Las cifras oficiales esconden a màs de tres millones de pobres?

Muchos se preguntan, ¿por qué, si las cifras oficiales muestran una mejora notable en la situación de los más vulnerables, esto no llega a percibirse y la imagen que devuelven las calles es exactamente la contraria?

Un análisis hecho en base a las cifras de registros oficiales de ingresos de la población muestran no sólo que la evolución es exactamente la contraria –hay un millón más de pobres que en 2023, no 2,3 millones menos–, sino que además revela el origen de la falacia.

Un trabajo realizado por el Centro de Estudios Derecho al Futuro (Cedaf) sobre la controvertida baja de la pobreza que enuncia el gobierno nacional, señala que “el aumento de los ingresos que recoge la EPH (Encuesta Permanente de Hogares) mostró importantes diferencias con lo que aparece en los registros oficiales de salarios y jubilaciones”. Una brecha que, subraya el informe, no es un detalle menor.

Según las estadísticas publicadas por el Indec para el primer semestre de 2025, “cerca de 2,3 millones de personas dejaron de ser pobres respecto del primer semestre de 2023″. En efecto, el informe del organismo de estadísticas aseguraba que algo más de 11 millones 756 mil personas eran pobres en el primer semestre de 2023 (el 40,1 por ciento de la población en aglomerados urbanos), cifra que se habría reducido para 2025 a 9 millones 450 mil personas, aproximadamente (31,6%).

Este notable resultado, según las cifras del gobierno, habría atravesado además a las distintas categorías laborales, siendo los “más beneficiados” los jubilados, entre los que la cantidad de pobres se habría reducido en un 74 por ciento en el período (de cada 4 pobres, 3 habían dejado de serlo). De 745 mil jubilados pobres en 2023, en la primera mitad de 2025 menos de 200 mil lo seguían siendo, según el Indec.

Y aquí aparece el detalle estadístico al que el trabajo del Cedaf invita a prestarle atención. Según la Encuesta que utiliza el Indec, “los jubilados muestran una mejora real entre 2023 y 2025 en sus ingresos cercana al 20 por ciento”, es decir que le ganaron a la inflación en esa proporción. Es como mínimo curioso, que un sector que recibe ingresos que se ajustan por la fórmula de movilidad previsional haya tenido semejante salto en dos años. Pero, además, cuando la mayor parte de ellos (los que cobran hasta dos jubilaciones mínimas) sufrieron en el período el congelamiento de una parte de sus ingresos: el bono por 70 mil pesos.

Pero mientras que el ingreso promedio de las jubilaciones y pensiones que surge de la EPH aumentaba un 22,4% en términos reales entre los primeros semestres de 2023 y 2025, lo que dicen las estadísticas del SIPA (sistema integrado previsional) es diametralmente distinto: incluído el bono, las retribuciones a jubilados cayeron en términos reales en un 15,5 por ciento en el mismo período. Una diferencia de 38 puntos entre una medición y otra.

En el caso de los trabajadores asalariados, el resultado de la EPH arroja también aumentos reales notables en sus remuneraciones en esos dos años. Los asalariados privados registrados recibieron, según ese dato, una mejora real del 11,4%; incluso los asalariados públicos le ganaron a la inflaciòn según la EPH, con un incremento del 4,1%. Mejor aun les habría ido entre 2023 y 2025 a los asalariados no registrados (“en negro”), ya que sus remuneraciones promedio habrían crecido un 15,9% en términos deflacionados.

Hasta los cada vez más numerosos cuentapropistas habrían gozado de un período de parabienes en el cambio de gobierno, ya que sus ingresos se habrían incrementado, en promedio y en términos reales, en un 26 por ciento. Cualquier idea de precarización laboral de cuentapropistas, o de “motosierra” sobre los ingresos del empleado público, resulta totalmente ajena al panorama de ingresos que ofrece la EPH del Indec entre 2023 y 2025.

Lo llamativo, más allá de la impresiòn personal que cada uno tenga, es que un dato verificable y registrado, como el salario promedio bruto que surge del SIPA, indica para el mismo período un avance real de apenas el 1,2 por ciento.

El informe de Cedaf llama la atención sobre una cuestión metodológica. “Encuestas como la EPH dependen de lo que las personas responden en entrevistas; es valiosa porque capta sectores que no figuran en los registros, como trabajadores informales o cuentapropistas, pero puede mostrar variaciones más amplias o inconsistentes”. Aspectos que suelen agravarse en momentos de alta inflación.

“Si la EPH no refleja correctamente cuánto varían los ingresos, entonces tampoco va a reflejar correctamente cuánto varió la pobreza”, agrega el informe.

En función de ello, el Cedaf hizo el siguiente ejercicio. “Partiendo de los datos del primer semestre de 2023, se actualizaron los ingresos laborales utilizando exclusivamente la evolución observada de los registros administrativos”, como los del SIPA, por ejemplo.

“El resultado es muy distinto: la pobreza no se reduce, sino que aumenta en torno al 9 por ciento en cantidad de personas” entre el primer semestre de 2023 y el mismo período de 2025. Esto es, en 2025 la pobreza ya habría alcanzado a casi 12,8 millones de personas, en vez de las 9,5 millones que computa el Indec. La desaceleración de la inflación deja de ser el resultado mágico que tapa todo.

“La pobreza ya afectaría al 44 por ciento de las personas”, tres puntos porcentuales más que en el primer semestre de 2023, y 12,5 puntos más que el dato del 31,6 por ciento informado por el Indec.

Se explica, así, que a pesar del relato oficial, la extensión de la pobreza ya empieza a ser evaluada por la población como el problema más preocupante socialmente, incluso por encima de la inseguridad o el desempleo. Pero el gobierno de Milei, en vez de buscarle solución, opta por negarlo.