Un sector de la CGT salió al cruce de las negociaciones entre la Casa Rosada y los mandatarios provinciales. “Es un tema de los trabajadores”, repiten.


Que los gobernadores tengan en sus manos el futuro de la reforma laboral, esa es la principal preocupación de dirigentes gremiales de distintos sectores que esta semana dieron el puntapié inicial para diseñar un plan de lucha para que el Gobierno y los legisladores escuchen al movimiento obrero.
Consultado por Radio 750, Abel Furlan, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), lo expresó con claridad: “Estamos con mucha preocupación, porque todos los días uno lee noticias donde pareciera que estarían garantizados los votos para aprobar la mal llamada ley de modernización”.
Furlan advirtió que es llamativo «que los gobernadores tengan la centralidad de la discusión de temas que son de los trabajadores». “Es algo fuera de lugar. Y pareciera que eso se está naturalizando”, se indignó.
En este contexto, dijo, se realizó una reunión entre diferentes dirigentes gremiales, donde se conversó sobre cómo, si bien se puede entender “que las provincias tengan problemas a partir del ajuste brutal”, esto “no puede significar ni darles argumentos para que ellos discutan de espaldas a los trabajadores”.
“Vamos a seguir reuniéndonos a los efectos de definir un plan de lucha. A esto se lo resuelve en la calle. Y no estamos negados a un plan de lucha, una medida de fuerza. Porque, si no, vamos a estar discutiendo sobre un hecho consumado”, añadió.
Acelerar los tiempos
Graciela Aleña, secretaria general del Sindicato de Trabajadores de Vialidad, coincidió con el diagnóstico y puso la lupa sobre los tiempos, que,dijo, se deben acelerar.
“Básicamente, vamos a tratar de acelerar los tiempos, que es lo que más nos preocupa. Parece mucho, pero no falta tanto”, afirmó sobre el debate de la reforma laboral que llegará en febrero.
Y añadió: “La idea fue tratar, desde nuestra parte, avanzar. Entendemos, y es lo que se habló, que no puede ser que estemos dependiendo de que los gobernadores estén entregando a los trabajadores. Más allá de la situación económica particular”.
En tanto, sobre la reforma, dijo: “Yo lo dije la primera vez, volvemos al siglo XIX. Vamos a tener patrones que van a estar con el látigo y dicen qué podemos o no hacer, y si quieren, pagan, y si no quieren, no”.
“La verdad es que para mí deberían haber tenido otras prioridades. Primero generá empleo, reflotá la industria. Pero no al revés. Es un invento para cortarle las piernas a los trabajadores y que se pongan de rodillas frente a los patrones”, se lamentó entrevistada por Mejor que mañana.
Perpetrar el ajuste
Claudio Guida, subsecretario de Relaciones Intersindicales de APSEE y dirigente de la Mesa Sindical, remarcó por Radio 750 un punto que se suma a los anteriores: el maquillaje de los datos de inflación y cómo esto impacta y perpetúa el ajuste en los salarios.
“Más que maquillada, hay una gran mentira que se arrastra desde hace un tiempo largo sobre la forma de medir y sobre los números que dan de forma mensual. Hay una gran diferencia que dista mucho de la realidad. Esto no es algo nuevo; lo venimos denunciando. Es común y reconocido”, comenzó señalando.
Tras lo que afirmó: “Nos basamos en el reclamo con nuestros compañeros, porque con semejante inflación, mal medida, y aquellos que podemos meterla en una paritaria –los gremios que pueden– implica mucho en lo que pasa en el bolsillo y el costo de vida”.
“En los servicios, el análisis es simple. ¿Cuánto te representaba una factura de luz, agua o gas de forma domiciliaria en el 2022 o antes? ¿Qué porcentaje de impacto tenía? Después de semejantes aumentos en estos dos años, ¿cuánto es el impacto que tiene hoy esa factura de servicios? Es muy superior”, dijo.
Tras lo que finalizó: “A partir de este mes van a volver a tratar de reimplantar una tabla más acorde, pero nos comimos dos años con esta diferencia de forma mensual. La diferencia ronda el 22 por ciento en el salario. Esto es solamente por una mala medición”.
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