Edición n° 3336 . 09/01/2026

EL PLAN ECONÓMICO Y SUS VÍCTIMAS REGIONALES

(Por Raúl Dellatorre en Página/12/Director de Motor Económico) Diversas regiones del interior del país empiezan a sentir con fuerza el impacto de una política económica nacional que desalienta la inversión y comprime la demanda interna. Santa Cruz y Misiones, un ejemplo en el extremo sur del país y otro en el extremo norte, ya muestran cifras de pérdidas de empleo en los últimos dos años alarmantes, pero que encuentran explicación cuando se analizan los factores internos que han determinado semejante retroceso.

Según las últimas cifras publicadas por el SIPA (sistema integrado previsional argentino), desde el cambio de gobierno de diciembre de 2023 se perdieron 154.382 empleos privados formales, con 20.134 firmas menos aportantes de contribuciones sociales (equivalente a unos 30 cierres de empresas por día).

De las 24 jurisdicciones nacionales, sólo tres escapan al signo negativo en la evolución del empleo formal privado en los dos primeros años de Milei: Neuquén, Tucumán y Río Negro, esta última con un escaso número de 245 puestos de trabajo neto creados.

El Sur también existía

No sorprende que las cuatro jurisdicciones con mayor volumen de pérdidas de empleo sean las más densamente pobladas y con mayor nivel de concentración industrial y comercial: Buenos Aires, CABA, Santa Fe y Córdoba suman, por sí solas, más de 100 mil empleos formales privados perdidos.

En cambio, sí sorprende que, en los puestos siguientes, se ubiquen dos de las provincias consideradas “chicas” por su nivel de población: Santa Cruz, con 9506 empleos perdidos, y Misiones, con 8643 puestos de trabajo menos que antes de diciembre de 2023.

La provincia de Santa Cruz, con una población económicamente activa de 180 mil personas (según estadísticas oficiales, con un 40 por ciento de empleo estatal), en apenas dos años 9506 personas perdieron su condición de empleados formales del sector privado, equivalentes a aproximadamente un 8 por ciento del empleo privado total. ¿Qué provocó semejante temblor en un período tan corto?

El mayor impacto tuvo su origen en que la principal empresa operando en la actividad petrolera, YPF, tomó la decisión de abandonar la perforación y explotación de pozos de extracción “convencional” de gas y petróleo, para concentrar todos sus esfuerzos de inversión en la rica formación “no convencional” de Vaca Muerta, en Neuquén.

Se trata del Plan Andes, el proyecto por el cual YPF ofreció ceder la concesión de todas sus áreas maduras a largo y ancho del país, entre ellas 10 áreas en la provincia de Santa Cruz. Se estimaba que un número de seis empresas estaban interesadas en las áreas devueltas por YPF, posiblemente a asociarse en la explotación con la estatal provincial Fomicruz, pero esos proyectos no llegaron a concretarse aún, Presuntamente, la baja del precio del petróleo afectó la rentabilidad esperada y puso en dudas la conveniencia del negocio.

YPF, en tanto, retiró sus equipos de perforación y se desprendió del personal afectado a esas tareas, solamente mantuvo los equipos de “remediación” o saneamiento ambiental en los pozos que se cierran, para limitar los riesgos de contaminación. Una prolongación del período de actividad sólo por el tiempo que demande la tarea, acordada por convenio con el gobernador Claudio Vidal en marzo de 2025. Hasta el momento, unos cuatro a cinco mil trabajadores petroleros de la provincia abandonaron la actividad, pero muy pronto se le sumarán muchos más.

“El mundo laboral petrolero de Santa Cruz se convirtió en un universo de personas que viven de su indemnización, mientras puedan, y otras que pasarán a tal situación en unos meses más. Conseguir empleo en el Estado dejó de ser opción (al igual que en la construcción y la obra pública) y no hay muchas expectativas de que en estos tiempos (con estos gobiernos) pueda reactivarse la actividad”, describe un viejo dirigente del sector, que además compartió peleas gremiales con el actual gobernador, Vidal, ex dirigente petrolero.

La pérdida de ingresos de los trabajadores del sector económico más dinámico de la provincia, el petrolero, afectó de forma directa e inmediata a otras actividades afines (transporte, el comercio, servicios en general). Ello explica el brusco descenso de las cifras globales de empleo privado formal en la provincia.

Conclusión: la política económica nacional, que promueve la exportación de hidrocarburos relegando la importancia del abastecimiento interno, combinado a la vez con una política de “dólar barato” para mantener contenida la inflación, está teniendo como correlato la desaparición de la actividad petrolera en áreas que “no califican” para ser “competitivas” para el mercado externo. Sin salidas por el lado de la obra pública y debilitado el consumo interno, la población laboral de Santa Cruz parece “condenada” por el actual modelo.

Tierras coloradas, perspectivas negras

Misiones tiene poco más de la cuarta parte de la población económicamente activa que tiene la provincia de Córdoba. Pero el total de empleos formales que perdió en los últimos dos años (8643) representan más de las tres cuartas partes de los que resignó Córdoba en el mismo período (11200).

Cualquier persona medianamente informada referiría la crisis regional de Misiones a la situación de la yerba mate, en la que las políticas desregulatorias del gobierno (desmantelamiento del Instituto Nacional de la Yerba Mate, entre ellas) y la apertura comercial (importación de materia prima desde Brasil por parte de las grandes yerbateras) está provocando un cataclismo entre los tareferos.

Sin embargo, la consulta con medios locales permite encontrarse con una crisis más vasta que la inicialmente imaginada. “Muchos resumen el 2025 como uno de los peores años para el comercio en Posadas: apertura de importaciones, precios diferenciales con países vecinos, bolsillos familiares que se achican…”, pareciera un cuadro de situación no diferente al de otros espacios urbanos a lo largo del país.

Pero los representantes del comercio de la localidad capital de Misiones agregan un elemento local que no es menor: el puente que une Posadas con la ciudad de Encarnación, del lado paraguayo.

“Por la diferencia de precios, la gente elige Paraguay para hacer sus compras. En los días previos a las fiestas, veías la gente circulando por el puente mientras que en las calles del centro comercial de Posadas no había nadie”, describió el dueño de una gran bazar de la capital misionera.

Se estima que el 50 por ciento de las compras para las fiestas, e inclusive las de consumos cotidianos, migraron hacia Paraguay. Por otra, proliferaron las ferias fuera del centro con variedades de productos importados a precios mucho más convenientes, según denuncian fuentes del gremio de empleados de comercio.

“Ya veníamos de un 2024 con mucho despido, y este año fue peor, con comercios que cerraron y otros que dudan si van a seguir, por la caída de ventas”, advirtió uno de los dirigentes del Centro de Empleados de Comercio de Posadas.

En pocas semanas, cuatro empresas de Misiones solicitaron la apertura de procedimientos preventivos de crisis, períodos de emergencia en los que se les autoriza a reducir los aportes patronales y hasta bajar las indemnizaciones por despido “para sostener la continuidad de la empresa”. Se trata de Colchones Taurus (140 empleados), Frigorífico El Abasto (70 trabajadores), FrigoPosadas (instalación de equipos de aire acondicionado, 40 empleados) y Bazar Maravilla.

Pero además de yerbateros y empleados de comercio, también los trabajadores de aserraderos ven caer el peso de la crisis sobre sus cabezas. “Se está repitiendo el panorama de los 90, porque con el cepo virtual sobre el dólar dejan al país fuera de competencia frente al exterior”, señaló a un medio local el ingeniero Ronald Vera, un especialista y ex directivo de planta en el sector.

El mercado interno está paralizado para la industria maderera. No hay demanda de madera para la obra pública, tampoco hay capacidad de inversión del ciudadano medio para encarar una obra de ampliación y tampoco para cambiar los muebles. “Los polos industriales, donde existen muchos aserraderos, este diciembre estuvieron totalmente parados. Suelen trabajar en la venta de tablones a fábricas de muebles de la zona, o incluso del norte de Santa Fe. Pero es la primera vez que llegan a fin de año sin un solo pedido para enero o febrero”, aseguran.

Con una apertura importadora que es cada vez más preponderante, el sector foresto industrial misionero cerró 2025 en situación crítica. “Hay sobrestock de producto, muchos ya cerraron. En 2021/22 teníamos 500 aserraderos en la provincia, hoy hay muchos menos y, los que quedan, con menor capacidad productiva porque no se han hecho inversiones en los últimos dos años. El pequeño productor está directamente en terapia intensiva”, subrayan.

No hay una estimación exacta pero no hay dudas que la merma de la actividad dejó a cientos de empleados de aserraderos sin trabajo. Pero en el sector hay una mayor convicción que en otros sectores con respecto a que, “si no hay un cambio en la política económica nacional, no vamos a salir”.