Edición n° 3058 . 06/04/2025

Inteligencia Artificial y el Trabajo: un desafió para los Sindicatos

( Por Alfredo Moreno/ Especial para Motor Económico ) Ante el nuevo escenario que abren las tecnologías disruptivas, es fundamental que los sindicatos asuman un papel proactivo para asegurar que los trabajadores no solo permanezcan en el mercado laboral, sino que también vean protegidos sus derechos. Las transformacionesdel trabajo en la era de la Inteligencia Artificial (IA), demandan trabajadorescon capacidades no conocidas hasta el presente.

La IA está transformando rápidamente la vida cotidiana de las personas, fundamentalmente el mundo laboral;presentando desafíos sin precedentes en la capacitación y formación laboral con fuertes condicionamientos por el alta grado de concentración de las corporaciones que producen los servicios basados en aplicaciones de IA.

No fue hasta el surgimiento de las computadoras personales y el sistema operativo Windows que el uso de computadoras se popularizó. Posteriormente, la llegada de navegadores como Explorer y Mozilla permitió que todo el planeta se sumara a la ola de Internet y se iniciará un camino a la concentración de productos digitales.

Con el nacimiento de la Web Social (YouTube, Facebook, X (Twitter), Instagram, LinkedIn, etc.) y los teléfonos móviles con acceso a Internet, expandió y personalizo los servicios basados en datos que transitan en la plataforma de telecomunicaciones conocida como Internet.

La web social se define por las relaciones e interacciones que las personas tienen a través de Internet, pero también incluye los sitios web, el software, el hardware (equipamiento) y los sistemas (aplicaciones) que se diseñan, crean y operativizan el respaldo de esa interacción.

La IA se ha masificado en su utilización por disponer arquitecturas computacionales con la alta capacidad de procesamiento en paralelo que caracterizan a los supercómputos y el tsunami de datos que transitan en la red Internet.

En la década de 1950, Alan Turing y sus colegas ya discutían la posibilidad de que las máquinas pudieran mediante sus algoritmos emular las formas de razonamiento de los humanos. Las limitaciones de representación algorítmicas (lenguajes de programación) para implementar algunos modelos iniciales de IA y la limitada capacidad de procesamiento no permitieron su desarrollo. No fue hasta los años 80 que comenzaron a emerger en ámbitos académicos los primeros modelos de redes neuronales representadas por softwares.

Así a mediados de los años 1990 llego Deep Blue la supercomputadora con algoritmos de IA que jugó ajedrez y le gano nada menos que al campeón del mundo Garry Kaspárov.  Sin embargo, fue en noviembre de 2022 cuando la aplicación de IA ChatGPT se presentó en el mercado, comenzó una nueva etapa en el uso masivo de IA. Tan determinante en este presente que con la resiente presencia de Deep Seek la IA China la geopolítica se puso de manifiesto en la carrera por dominar la centralidad en el desarrollo de productos y servicios basados en IA generativa.

Estas aplicaciones representan para la IA generativa lo que Windows fue para la computación personal o lo que los navegadores fueron para Internet: un agente de cambio profundo en la sociedad particularmente en el ámbito del trabajo.

En este contexto, es fundamental que los sindicatos asuman un papel activo y dinamicen sus estructuras gremiales para liderar el momento tecnológico y asegurar que las y los trabajadores no solo permanezcan en el mercado laboral, sino que también vean protegidos sus derechos.

El informe del Foro Económico Mundial sobre el futuro del trabajo señala que, aunque se espera la creación de 97 millones de nuevos empleos para 2025, 85 millones de puestos desaparecerán debido a la automatización y la intervención de máquinas. Esto implica una reorganización del trabajo entre humanos, máquinas y algoritmos, lo que requiere conocer y proponer una integración basada en una concepción humanística. Los dueños de los medios de producción ya no dependen totalmente de la fuerza del trabajo para que sus empresas funciones y produzcan. Además, estas tecnologías digitales reducen la presencia humana.

En el informe de referencia, se afirma que se la tendencia transformadora estará dada por la ampliación del acceso digital, tanto en las tendencias relacionadas con la tecnología como en general, y el 60% de los empleadores esperan que transforme sus negocios para 2030. Además, se espera que los avances en las tecnologías, en particular IA y el procesamiento de la información o ciencia de datos (86%); la robótica y la automatización (58%); y la generación, el almacenamiento y la distribución de energía (41%), sean los motores de la transformación.

Estas tendencias pueden tener un efecto divergente en los empleos, impulsando tanto los puestos de trabajo de más rápido crecimiento como los de más rápido declive, y alimentando la demanda de habilidades relacionadas con la tecnología, incluidas la IA y los macrodatos, las redes y la ciberseguridad y la alfabetización tecnológica, que se prevé que sean las tres habilidades de más rápido crecimiento.

Ante esta realidad, los sindicatos deben ser los pilares de la reconversión laboral. Su capacidad de negociación y su rol en los procesos de adopción tecnológica son esenciales para garantizar que la implementación de nuevas tecnologías respete condiciones laborales justas y equitativas en estos entornos digitales. La formación continua se vuelve, por tanto, una prioridad indispensable los trabajadores que demanden incorporación de conocimientos que les permita adecuarse al trabajo contextualizado por la tecnología digital y la IA.

Los trabajadores organizados tienen la oportunidad y la responsabilidad de impulsar el desarrollo de habilidades digitales, permitiendo que las y los puestos laborales se adapten a las nuevas tecnologías y mantengan su empleabilidad. Además, el sindicalismo debe integrarse en la dimensión digital para liderar las negociaciones colectivas y las reformas normativas que protejan los derechos de la clase trabajadora en la era digital. Esto ayudará a mitigar los riesgos asociados con la IA y garantizar un trato equitativo para todos los trabajadores, sin distinción de género, raza o cualquier otra característica personal.

El mundo del trabajo, las relaciones humanas, la salud, la educación, la producción de bienes y servicios, la comunicación y la política son actividades impactadas por la IA. Ante este avance transversal de esta tecnología digital, en casi todos los ámbitos de la vida, es determinante que los actores principales que participan en la estrategia y desarrollo de un país trabajen conjuntamente en dos frentes: por un lado, mitigar los daños e inequidades que estas tecnologías puedan producir; por otro, promover y apropiarse de estas herramientas para el beneficio común.

Existe la oportunidad, a diferencia de lo ocurrido en el pasado con las economías de plataforma surgidas tras la explosión de la Web 2.0, de abordar la inserción de la IA desde sus inicios y comprender plenamente sus implicaciones. Los sindicatos tienen mucho que aportar al direccionar, fortalecer y orientar estratégicamente los usos y el alcance de la IA, en busca del bien común y la construcción colectiva.

Actualmente, tenemos algunas certezas.Los “muchachos” del Silicon Valley han concretado un relanzamiento del “Sueño Americano”. Elon Musk, dueño de Tesla, Starlink, X y viajes de turismo espaciales y uno de los líderes globales en IA, ha comenzado a plantear la posibilidad de una renta básica universal. Jeff Bezos, dueño de Amazon, se ha mostrado abiertamente en contra del sindicalismo. Europa establece regulaciones orientadas a recaudar aplicando altísimas penalidades que no modifican las orientaciones de las corporaciones digitales; China avanza y genera productos entrando al mercado occidental,El Papa Francisco reclamó en el último G7 un marco ético global entre todos los líderes mundiales; reclamo similar a la cumbre de París 2025 a la cual EEUU no adhirió. Los efectos del calentamiento global, advierten sobre el consumo energético desmedido que requieren los centros de datos (Data Centers) donde los Supercómputos procesan las interacciones con las IA. Brasil anunció la inversión de tres mil millones de dólares para generar su propia IA en portugués, lo propio hizo España, con un fondo de mil trescientos millones de euros.

Sin embargo, si hay algo innegable hasta hoy, es que ante estas grandes transformaciones transnacionales siempre han sido los trabajadores organizados quienes han impulsado las regulaciones y cambios pertinentes para equilibrar la balanza y reducir las injusticias.

La adopción de la Inteligencia Artificial debe ser un proceso multifacético que implique, principalmente, la garantía de los derechos de las y los trabajadores en la nueva reestructuración del mercado laboral. Los ejes de acción del movimiento obrero organizado deben orientarse a coordinar acciones de formación continua, conformar alianzas estratégicas y asegurar mecanismos de control y fiscalización. Solo así se podrá garantizar el impacto de la revolución digital beneficie a los trabajadores, a las comunidades y no solo a unos pocos multimillonarios globales.

Futuro del Empleo: puntuaciones

Extrapolando las predicciones compartidas por los encuestados en la Encuesta sobre el Futuro del Empleo, de acuerdo con las tendencias actuales durante el período 2025 a 2030, la creación y destrucción de empleo debido a la transformación estructural del mercado laboral ascenderá al 22% del total de empleos actuales. Se espera la creación de nuevos empleos equivalentes al 14% del empleo total actual, lo que equivale a 170 millones de empleos. Sin embargo, se espera que este crecimiento se vea compensado por el desplazamiento del equivalente al 8% (o 92 millones) de los empleos actuales, lo que resultará en un crecimiento neto del 7% del empleo total, o 78 millones de empleos.

Los puestos de trabajo de primera línea tendrán el mayor crecimiento en términos absolutos de volumen e incluyen a los trabajadores agrícolas, los conductores de reparto, los trabajadores de la construcción, los vendedores y los trabajadores de procesamiento de alimentos. También se espera que los puestos de trabajo de la economía asistencial, como los profesionales de enfermería, los profesionales del trabajo social y el asesoramiento y los asistentes de cuidado personal, crezcan significativamente en los próximos cinco años, junto con los puestos educativos, como los profesores de educación superior y secundaria.

Los puestos relacionados con la tecnología son los que crecen más rápidamente en términos porcentuales, incluidos los especialistas en ciencia de datos, los ingenieros de tecnología financiera, los especialistas en inteligencia artificial y aprendizaje automático y los desarrolladores de software y aplicaciones. Los puestos relacionados con la transición energética y ecológica, incluidos los especialistas en vehículos autónomos y eléctricos, los ingenieros ambientales y los ingenieros de energía renovable.

Se espera que los trabajadores administrativos y de secretaría, incluidos los cajeros y repartidores de billetes, los asistentes administrativos y las secretarias ejecutivas, experimenten la mayor disminución en números absolutos. De manera similar, las empresas esperan que los puestos de trabajo que disminuyan más rápidamente sean los empleados del servicio postal, los cajeros bancarios y los empleados de ingreso de datos.

En promedio, los trabajadores pueden esperar que dos quintas partes (39%) de sus conjuntos de habilidades existentes se transformen o queden obsoletas durante el período 2025-2030. Sin embargo, esta medida de «inestabilidad de las habilidades» se ha desacelerado en una proporción cada vez mayor de trabajadores que han completado medidas de capacitación, reciclaje o mejora de las habilidades, en comparación con la edición de 2023 del informe.

El pensamiento analítico sigue siendo la habilidad básica más buscada entre los empleadores: siete de cada diez empresas la consideran esencial en 2025. Le siguen la resiliencia, la flexibilidad y la agilidad, junto con el liderazgo y la influencia social.

La inteligencia artificial y los macrodatos encabezan la lista de habilidades de más rápido crecimiento, seguidas de cerca por las redes y la ciberseguridad, así como por la alfabetización tecnológica. Como complemento de estas habilidades relacionadas con la tecnología, se espera que el pensamiento creativo, la adaptación, la flexibilidad y la agilidad, junto con la curiosidad y el aprendizaje permanente, sigan ganando importancia durante el período 2025-2030. Por el contrario, la destreza manual, la resistencia y la precisión se destacan con notables descensos netos en la demanda de habilidades, ya que el 24% de los encuestados prevé una disminución de su importancia.

En vista de la evolución de las demandas de competencias, la magnitud de las necesidades de capacitación y reciclaje de la fuerza laboral sigue siendo significativa: si la fuerza laboral mundial estuviera compuesta por 100 personas, 59 necesitarían capacitación en 2030. De ellas, los empleadores prevén que 29 podrían capacitarse para desempeñar sus funciones actuales y 19 podrían capacitarse y reubicarse en otras áreas dentro de su organización. Sin embargo, es poco probable que 11 reciban la capacitación o el reciclaje necesarios, lo que pone en riesgo cada vez más sus perspectivas de empleo.

Los encuestados consideran categóricamente que las brechas de habilidades son la mayor barrera para la transformación empresarial, y el 63 % de los empleadores las identifican como una barrera importante durante el período 2025-2030. En consecuencia, el 85 % de los empleadores encuestados planean priorizar la mejora de las habilidades de su fuerza laboral, y el 70 % de los empleadores espera contratar personal con nuevas habilidades, el 40 % planea reducir el personal a medida que sus habilidades se vuelvan menos relevantes y el 50 % planea hacer la transición del personal de roles en declive a roles en crecimiento.

La contra cumbre de Paris en febrero de 2025, motorizada por el filósofo francés Eric Sadín, tuvo un «decisivo» apoyo del Sindicato Nacional de Periodistas que incluyó la premisa de una «movilización»: «Llegó el momento de organizar espacios de trabajo y de establecer mapas, por sectores, a escala nacional e internacional, que afirmen exigencias que debemos tener por intocables. Tendremos que hacerlo sin esperar nada, o más bien adelantándonos a los legisladores, a cuya mayor parte, lo sabemos, le brillan los ojos cuando se trata de la llamada ‘innovación digital’, y entre los cuales el lobby opera sin medida. La clave consiste en describir lo que ya se ha iniciado, así como en generalizar la instauración necesaria de relaciones de fuerza».

La IA, más allá de las cuestiones tecnológicas, debe ser vista como algo que está en el punto nodal de visiones antagónicas del mundo. Se encuentra entre, por un lado, un capitalismo que, desde su origen, considera a lo humano como una variable de ajuste, afirmaba Sadín en la contra cumbre IA París 2025.

Alfredo Moreno