De la euforia de Milei por el rebote del EMAE al peor proceso de destrucción de empresas en 30 años
El Gobierno festejó el crecimiento interanual de la actividad, que, por fuera de los sectores primarios, aún sigue muy lejos de los niveles de 2023. El Instituto Argentina Grande, un think tank que responde a Gabriel Katopodis, publicó un informe alarmante sobre la destrucción de empresas en la era Milei. Se perdieron más de una empresa por hora y 254 puestos de trabajo formales por día, en un proceso que ya destruyó más que todo el gobierno de Macri. La PBA, la principal afectada.

La economía de Javier Milei se convirtió en el gran objeto de debate de los últimos días. Luego del dato de inflación de abril, que volvió a marcar un registro alto del 2,6%, pero con una clara desaceleración frente al 3,4% de marzo, el oficialismo festejó este jueves el dato de actividad económica de marzo. El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) del INDEC marcó un crecimiento interanual del 5,5% y un alza del 3,5% con respecto a febrero. El dato, que en frío pareciera marcar una levantada importante de la economía argentina, permite segundas lecturas que ponen en duda cuánto tiene para festejar efectivamente el Gobierno nacional.
Milei afirmó en la Bolsa de Cereales que la economía está volando, otra vez. Luis Caputo celebró “un nuevo máximo histórico” para la actividad económica de marzo. Acorralado en términos de agenda y con una crisis que se siente cada vez más en las calles, el oficialismo volvió a recurrir a una euforia forzada y poco creíble que, a su vez, esconde mucho de lo que está pasando realmente en la economía argentina.
En principio, analizar el repunte del EMAE exige considerar su punto de partida. El indicador de actividad había caído un 2,1% en febrero, por lo que la recuperación se dio sobre la base de esa caída. Este serrucho en el nivel de actividad se verifica con los números trimestrales. El primer trimestre de 2026, gracias a este buen número de marzo, quedó apenas 0,3% por encima del último trimestre de 2025. Con los niveles inflacionarios de los últimos meses, el cuadro que se configura es el de una clara estanflación, importantes subas de precios con niveles de actividad estancados.
Por otro lado, el crecimiento que celebra el oficialismo sigue marcando los fuertes rasgos de asimetrías entre sectores de la economía. Mientras los sectores primarios son los que siguen impulsando hacia arriba los números, los sectores más ligados a la producción y la generación de empleo se encuentran aún muy por debajo en la comparativa con el 2023.https://flex-app.tadevel-cdn.com/hostname/www.diagonales.com/api/v1/sandbox/PGJsb2NrcXVvdGUgY2xhc3M9InR3aXR0ZXItdHdlZXQiPjxwIGxhbmc9ImVzIiBkaXI9Imx0ciI%2BTGEgYWN0aXZpZGFkIGNyZWNpw7MgdW4gMyw1JSBtZW5zdWFsLCByZWN1cGVyw6FuZG9zZSBkZSBsYSBjYcOtZGEgZGU8YnI%2BZmVicmVyby4gRWwgcHJpbWVyIHRyaW1lc3RyZSBjZXJyw7MgY29uIHVuIGVzdGFuY2FtaWVudG8gZnJlbnRlIGFsIMO6bHRpbW8gZGUgMjAyNSAoMCwzJSkuIE5hZGEgcGVybWl0ZSBhdml6b3JhciB1bmEgcmVjdXBlcmFjacOzbiBkZSBsb3MgZHJpdmVycyB2aW5jdWxhZG9zIGFsIG1lcmNhZG8gaW50ZXJubyA8YSBocmVmPSJodHRwczovL3QuY28vV29leUZ6RHFTQyI%2BcGljLnR3aXR0ZXIuY29tL1dvZXlGekRxU0M8L2E%2BPC9wPiZtZGFzaDsgT0NFUFAgKEBPQ0VQUGVjb25vbWlhKSA8YSBocmVmPSJodHRwczovL3R3aXR0ZXIuY29tL09DRVBQZWNvbm9taWEvc3RhdHVzLzIwNTc1NzE1MTIxOTA2NTI4NzE%2FcmVmX3NyYz10d3NyYyU1RXRmdyI%2BTWF5IDIxLCAyMDI2PC9hPjwvYmxvY2txdW90ZT4KPHNjcmlwdCBhc3luYyBzcmM9Imh0dHBzOi8vcGxhdGZvcm0udHdpdHRlci5jb20vd2lkZ2V0cy5qcyIgY2hhcnNldD0idXRmLTgiPjwvc2NyaXB0PgoK?v=28ff0c80329d69d4a849284ab01e307b&s=26b2a96fcb319860becf7e67c0c679da
X de OCEPP
El Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas de la Fundación para el Desarrollo Humano Integral expuso esta asimetría. Mientras sectores como la pesca, la agricultura, y minas y canteras crecieron 30%, 18% y 12% respectivamente en marzo, otras áreas de la economía siguen sin siquiera acercarse a recuperar lo perdido en estos casi dos años y medio de gestión libertaria. La industria, por ejemplo, sostiene una caída del 11,5% entre el primer trimestre de 2023 y el de 2026. En la construcción esa caída fue del 13,4% para el mismo período, y en comercio del 5,2%.
A su vez, datos de distintas consultoras permiten anticipar que el rebote de marzo no se sostuvo en abril. La molienda de oleaginosas, que creció 15% en marzo, cayó 8% en abril. La molienda de soja tuvo el mismo comportamiento, con un alza del 17% en marzo y una caída del 7,8% en abril. La liquidación del agro en general pasó de un crecimiento del 26% a una retracción del 15% entre estos dos meses. El despacho de cemento, uno de los principales indicadores en el segmento de la construcción, había crecido 4% en marzo y cayó 7,4% en abril. Los patentamientos autos y motos aumentaron 5,6% y 3,2% respectivamente en marzo, y volvieron a caer 7,2% y 0,2% respectivamente el mes pasado. Son algunos números que expresan la situación de estancamiento general de la economía, con alzas y bajas permanentes que no terminan de consolidar una mejoría estable.
LO QUE SE DESTRUYÓ Y NO SE RECUPERA
El Instituto Argentina Grande (IAG) es un Think Tank dirigido por el politólogo de la UBA Nicolás Tereschuk y que responde políticamente al ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis. Esta semana, Katopodis encabezó junto a sectores de la producción y el trabajo una protesta en la General Paz en la que denunciaron el cierre de más de 25.000 empresas PyME entre diciembre de 2023 y febrero de 2025. La protesta fue reprimida por la Policía de la Ciudad, pero instaló en la agenda el cuadro de destrucción productiva en la Argentina de Milei.
Los datos del IAG son alarmantes. Recuperando estadísticas oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), el IAG afirmó que en febrero había 24.437 empresas menos en el país. En ese sentido, señalaron que “la crisis de las pequeñas y medianas empresas dejó de ser un problema sectorial para convertirse en una emergencia nacional”, y que en la comparativa entre los distintos gobiernos nacionales de las últimas décadas, el de Milei es “Gobierno Nacional que más empresas cerró desde 1996”. En total, los datos relevados por el instituto marcan que se destruyó el 4,8% de las empresas argentinas desde que asumió Milei.
Un aspecto que refuerza la alerta y que contrasta con la euforia oficialista tras los datos del EMAE de marzo es que esta crisis se viene acelerando en los últimos meses. El último semestre dejó el preocupante número de 1.060 empresas menos por mes en promedio en el país, y el IAG destacó que el primer bimestre del año fue el peor en cuanto a destrucción de PyMES, con 2.242 empresas pequeñas y medianas caídas entre enero y febrero de 2026. Se trata del peor registro para un primer bimestre del año desde 2007, y los números son similares a los del 2000, según informó el instituto.
El promedio en poco más de dos años de gobierno de Milei arroja que 930 empresas dejaron de existir por mes, unas 31 empresas menos por día, más de una por hora. En la proyección realizada por el IAG, para fines de mayo el número total de PyMES caídas bajo la lógica de la motosierra ascendería a más de 27.000. Esto significa que en los años de Milei se perdieron más empresas PyME en Argentina que durante todo el gobierno de Macri o durante la pandemia. Con múltiples causas para esta caída, que van desde el ajuste del gasto público, las tasas reales positivas, la paralización de la obra pública y la apertura indiscriminada a las importaciones, desde el IAG sentenciaron que “microeconomía del Gobierno Nacional apunta sus políticas para las grandes empresas y empuja a las PyMEs, que producen, emplean y tributan, a una situación de ahogamiento a la que no pueden sobrevivir”.
LA GEOGRAFÍA DE LA DESTRUCCIÓN Y EL IMPACTO EN EL EMPLEO
Si bien hubo destrucción de empresas en 23 de las 24 jurisdicciones del país, el impacto de este proceso es diferencial entre las provincias argentinas. La provincia más afectada fue la PBA, con el cierre de 5.374 empresas en el período analizado. Le siguieron Córdoba, con 4.159 empresas menos que en 2023, Santa Fe, con 2.884 empresas menos que cuando asumió Milei, y la CABA, que perdió 3.082 empresas. Otros distritos con grandes caídas fueron Mendoza (-1.157), Minions (-1.054), Chaco (-1.058), o Entre Ríos (-935). Desde el NOA a la Patagonia, de la Cordillera al Litoral, la motosierra de Milei no dejó región sin golpear en una Argentina brutalmente resentida en su aparato productivo.
El informe del IAG aportó otro dato interesante, la caída relativa en la cantidad de empresas por provincia. Esto surge del contraste entre la cantidad de empresas destruidas en relación a la cantidad de empresas totales que había en cada distrito al inicio del gobierno libertario. En ese registro, hay provincias que aunque nominalmente perdieron menos empresas, en términos relativos se vieron mucho más afectadas que otras. Son casos como el de La Rioja, que perdió el 20,3% de las empresas que tenía dos años y medio atrás; Chacó, que perdió el 13,6%; Catamarca, donde se destruyó el 12,5% de las empresas; Misiones (-12%), Corrientes (-10,5%), San Luis (-8,9%), Córdoba (-8,4%) o Chubut (-8,2%).
Nuevamente, la destrucción del aparato productivo por parte de Milei no distingue fronteras geográficas, y afecta con fuerza a provincias de todo tipo, de las que se beneficiaron con al auge de la minería, de las que aprovechan las condiciones beneficiosas para el agro o las que que se basan en economías regionales.
Lógicamente, esto tiene su triste correlato en la pérdida de puestos de trabajo privados registrados. El IAG informó un total de 205.680 empleos formales destruidos entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, en 22 de las 24 jurisdicciones del país. Se trata de la escalofriante cifra de 254 puestos de trabajo menos por día. Esta pérdida volvió a concentrarse en la PBA, donde se destruyeron 73.370 empleos formales en ese período, seguida por Córdoba (-15.460) y Santa Fe (-11.570). A su vez, Santa Cruz perdió el 15,9% de los puestos de trabajo registrados en el sector privado bajo el nuevo Gobierno, Tierra del Fuego el 13,2% y Formosa el 11,5%.
POLÍTICAS PARA LAS GRANDES EMPRESAS Y DESPROTECCIÓN A LAS PYMES
El informe del IAG resalta elementos en las políticas públicas de Milei que marcan con claridad su orientación hacia las grandes empresas en detrimento de las PyMES. El encarecimiento del crédito con las tasas reales positivas hace muy difícil que empresas pequeñas y medianas, sin tanta espalda financiera, puedan apalancarse para sostener niveles de producción en un contexto de retracción del consumo interno. A su vez, la competencia con los productos importados impacta con mayor virulencia a las PyMES que producen mayoritariamente para alimentar el consumo al interior del país.
El incremento en las tarifas es otro factor que desestabiliza con fuerza a las PyMES. El caso del gas es paradigmático, con aumentos del 610% que más que duplicaron la inflación acumulada del 291%. En relación a los combustibles, el informe destaca que el aumento del 24% en la nafta desde el inicio de la guerra en Irán ubica a Argentina entre los 33 países con mayores aumentos entre 129 relevados. La comparativa con socios de la región resulta significativa. Brasil sólo subió sus combustibles un 7,6%, México un 9,8% y en Colombia hubo incluso una baja del 0,7%.
A esto se suman políticas deliberadas para los grandes actores de la economía nacional. El Fondo de Asistencia Laboral (FAL) incluído en la Reforma Laboral “beneficia especialmente a las compañías con mayor rotación de personal, ya que reducen el costo de despidos y trasladan parte del financiamiento al Estado”. El RIGI y el recientemente anunciado Súper RIGI concentran beneficios en sectores extractivistas y con muchos proyectos anunciados previamente que bajos esos nuevos regímenes pasan a tener mayores exenciones impositivas a las que ya se habían comprometido a cumplir. Por todo lo anterior, desde el IAG concluyeron que “los datos muestran que este deterioro no responde a una crisis aislada ni coyuntural, sino a un modelo económico que concentra beneficios en sectores financieros y extractivos, mientras debilita a la producción nacional y al mercado interno”.
Aunque Milei y Caputo festejen un dato circunstancial y hasta discutible si se lo disecciona y profundiza, lo cierto es que la crisis económica argentina se siente con fuerza en la mayoría de los sectores productivos nacionales, en el empleo y los ingresos de los argentinos. La destrucción del aparato productivo industrial y de los sectores más dinámicos de la economía no se traduce linealmente en una virtuosa reconversión de la matriz económica como pretende instalar el gobierno libertario. Miles de empresas argentinas cierran, millones de argentinos se quedan afuera del sistema, y la inestabilidad sólo augura nuevos movimientos pendulares de la actividad en el horizonte cercano. La Argentina potencia que prometió Milei sigue bien lejos, más lejos de lo que estaba cuando asumió asegurando que tenía la solución para todos los males que sólo vino a empeorar.
Nicolás Baccaro
Periodista. Twitter: @Nico_Baccaro