Política nacional

Vallejos: “La expansión del gasto muestra la decisión política de no abandonar a nadie”

Durante el tratamiento del proyecto del Ejecutivo en la comisión de Presupuesto, la diputada nacional Fernanda Vallejos remarcó el rol central que ha asumido el Estado para hacer frente a la pandemia a través de las políticas públicas.

La diputada Fernanda Vallejos destacó “el enorme despliegue” que representa el paquete de medidas de cuidado de la salud y de ayuda a las personas y a las empresas que aplicó el gobierno en el marco de la lucha contra al pandemia. Fue en el marco del tratamiento del proyecto de modificación del presupuesto 2020, en el plenario de la comisión de Hacienda y Presupuesto de la Cámara de Diputados.

“Lo que vemos en esta expansión del gasto es una firme decisión política. Que se sostuvo aún en la adversidad, dada la situación en la que el gobierno encontró a nuestra economía y a las arcas públicas al asumir el 10 de diciembre”, sostuvo la economista. “Esa decisión política -prosiguió- es la de privilegiar la vida del pueblo argentino, tanto en materia sanitaria como en relación a la frágil situación económica y social que vivimos.

El proyecto del Poder Ejecutivo modifica el presupuesto de la Administración nacional 2020 para adecuarlo a la emergencia sanitaria y económica generada por la atención de la pandemia de Covid–19. Vallejos subrayó el destino de los fondos para seguridad social, subsidios económicos a la energía y el transporte, Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), asignaciones familiares, desarrollo social, educación, salud, ciencia y técnica.

“La expansión del gasto muestra, no una mera cuestión técnica, presupuestaria, no una mera relación numérica, sino una decisión política, la de no abandonar a los argentinos y argentinas, y procurar que, al menos, lo esencial para transitar esta difícil situación, mientras cuidamos la salud y la vida, no le falte a nadie”, remarcó la presidenta de Finanzas.

Según explicó en Diputados el secretario de Hacienda Raúl Rigo este martes, el gobierno destinó durante el primer semestre $ 687.000 millones para paliar el impacto de la pandemia. Vallejos precisó que la mayor parte se destinó al IFE (179.000 millones), ATP (132.000 millones), transferencias a provincias de parte del Ministerio del Interior (65.000 millones), fondo fiduciario para el desarrollo provincial (60.000 millones), asistencia a provincias y municipios de parte del Tesoro (50.000 millones) y fondo de garantías Fogar (56.000 millones).

En el plano social, Vallejos resaltó “la relevancia que tiene la complementariedad del IFE, la AUH y AUE, más la tarjeta Alimentar (lanzada por el Gobierno apenas asumió en enero 2020) y los distintos bonos extraordinarios para los jubilados de ingresos más bajos”. Según estimaciones del Ministerio de Economía, entre los distintos programas sociales de transferencias directas a las familias de menores ingresos, se está logrando evitar que entre 2,7 y 4,5 millones de personas caigan en la pobreza y/o indigencia producto de la pandemia.

Otros destinos de los fondos que remarcó Vallejos fueron los refuerzos presupuestarios destinados al Ministerio de Salud y a la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos Malbrán” y al Ministerio del lnterior para afrontar las mayores transferencias a las provincias. También, los incrementos presupuestario para la cartera de Ciencia y Tecnología con el fin de para afrontar gastos del programa que apoya a las instituciones que cuenten con kits de diagnóstico de la Covid-19 aprobados por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y promuevan su producción a gran escala.

Según el proyecto del Ejecutivo, el déficit presupuestario durante el primer semestre fue de 1 billón de pesos, con recursos tributarios que subieron en términos nominales pero que indican una caída en términos reales, fruto de la crisis derivada de la pandemia y con una economía que venía sufriendo 4 años de ajuste y una prolongada recesión.

La ayuda de los Estados para evitar mayores daños en sus economías y encaminar la recuperación ha sido una constante en distintas partes del mundo. Por caso, la Unión Europea repartirá fondos de más de 750.000 millones a sus países miembros para rescatar a sus economías. El plan contiene ayudas directas por 390.000 millones de euros en subvenciones para los países más afectados y endeudados, y por otro lado 360.000 millones más en transferencias en forma de créditos.

En América Latina y el Caribe -epicentro mundial del Covid-19-, los Estados también salieron al rescate de sus economías. Según un informe del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) que analiza las ayudas gubernamentales, los montos presupuestarios destinados por los países son extraordinarios y suman en promedio el 5,6% del PIB de los nueve países estudiados: Argentina, Ecuador, Bolivia, Colombia, Perú, Chile, Brasil, México y Paraguay. Representa una cantidad que alcanza un monto cercano a los 216 mil millones de dólares entre todos los países.

La titular de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), propuso que para hacer frente al fuerte impacto social derivado de la crisis es necesario implementar un ingreso básico de emergencia equivalente a una línea de pobreza (147 dólares) por seis meses, con un costo de 1,9% del PIB y un bono contra el hambre equivalente a 70% de una línea de pobreza extrema (57 dólares) que costaría 0,45% del PIB.

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