Política nacional

Fernández pone proa a combatir el hambre/ ¿Se integrarán todos los sectores?

“Olvidemos toda diferencia, juntémonos a terminar para siempre con el hambre en la Argentina”

( Por Estefanía Cendón) El plan propuesto parte de un acuerdo social básico: comer no puede ser un privilegio, por lo tanto, los alimentos deben ser baratos y accesibles. En relación a esta premisa se destacó la necesidad de desarrollar políticas de Estado que aseguren la soberanía alimentaria y garanticen el derecho a la alimentación.

Son cinco los ejes de acción que incluye el Plan Argentina sin Hambre: bajar los precios de la canasta básica, entrega de una Tarjeta Alimentaria a los sectores más vulnerables, acuerdos de tipo intersectorial, políticas alimentarias coordinadas con cada provincia e infraestructura para desarrollar los objetivos propuestos. Para lograr la reducción en los precios de los alimentos se planteó la Ley de Góndolas con el fin de que los productos provenientes de la Economía Popular cuenten con puntos de venta en las grandes cadenas comerciales. En correlación, se establecerá una canasta de alimentos saludables que cuente con una red de productores quienes podrán vender, directo al consumidor y a precios accesibles, frutas, verduras, lácteos y carnes.

En el marco de este Acuerdo Federal, se propuso la convocatoria al Consejo Federal Argentina contra el Hambre junto a la participación de organizaciones sociales y religiosas, empresas, universidades y medios de comunicación. El objetivo es trabajar en coordinación con el gobierno nacional, los gobiernos provinciales y municipales. También se planteó la creación del Observatorio Nacional Argentina contra el hambre, el que funcionará junto a universidades y centros de estudios para monitorear, seguir y evaluar el Plan.

Entre los objetivos delineados, el Frente de Todos se propone a través del Plan Argentina sin Hambre mejorar la alimentación y la nutrición de la población, facilitar el acceso a los alimentos a precios baratos, incrementar los ingresos de las familias, generar trabajo mediante la producción de alimentos y encender la Economía. Alberto Fernández subrayó que actualmente se destinan sólo 29 pesos por estudiante en comedores escolares, por lo que es imprescindible, también, reforzar la alimentación escolar y la elaboración de una canasta básica alimentaria de primera infancia.

Se dio inicio al acto con las palabras de Daniel Arroyo, ex viceministro de Desarrollo Social y quien estará a cargo del Plan, haciendo referencia al hambre como un problema del conjunto de la sociedad. “Hambre es comer salteado, un mate cocido y un pedazo de pan a la noche. Hay un problema de malnutrición: fideos, harina y arroz todos los días”, ilustró Arroyo. También, destacó lo dificultoso que se ha vuelto para las familias argentinas acceder a la canasta básica de alimentos por su costo elevado.

En el transcurso de la presentación Arroyo transmitió con firmeza que el Plan Argentina sin Hambre es la base todo modelo de desarrollo que se proyecte a nivel país: “Para reconstruir el mercado de trabajo y para construir una sociedad integrada y articulada todos deben poder comer”. Entre los datos a destacar, el descenso en el consumo de leche mes a mes arrojó un resultado inédito: Argentina presenta el consumo de leche más bajo de los últimos 29 años, con una caída del 13% durante el último año.

El candidato presidencial del Frente de Todos solicitó la ayuda del sector empresario para lograr “reperfilar” los precios de la canasta básica. Fernández se indignó: “En el país del trigo y las vacas, el pan y la leche, no es posible que los precios no paren de subir y sean faltantes en la mesa de los argentinos”. Asimismo, reconoció la buena predisposición ante la presentación del Plan y destacó la propuesta solidaria de Syngenta, multinacional semillera, para donar el 1% de su producción. Funes de Rioja, presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), sostuvo que ésta medida podría extenderse al resto del sector en caso de que la economía mejore.

De la presentación participaron el padre José María “Pepe” Di Paola; la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto; el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel; el director general de Syngenta, Antonio Aracre y los dirigentes sociales Emilio Pérsico, Juan Grabois y Juan Carlos Alderete. También estuvieron presentes los intendentes Mariano Cascallares (Almirante Brown), Juan Zabaleta (Hurlingham), Gabriel Katopodis (San Martín), Juan Pablo De Jesús (Partido de la Costa) y el candidato a jefe de gobierno porteño Matías Lammens, entre otros. Por Estefanía Cendón

El plan propuesto parte de un acuerdo social básico: comer no puede ser un privilegio, por lo tanto, los alimentos deben ser baratos y accesibles. En relación a esta premisa se destacó la necesidad de desarrollar políticas de Estado que aseguren la soberanía alimentaria y garanticen el derecho a la alimentación.

Son cinco los ejes de acción que incluye el Plan Argentina sin Hambre: bajar los precios de la canasta básica, entrega de una Tarjeta Alimentaria a los sectores más vulnerables, acuerdos de tipo intersectorial, políticas alimentarias coordinadas con cada provincia e infraestructura para desarrollar los objetivos propuestos. Para lograr la reducción en los precios de los alimentos se planteó la Ley de Góndolas con el fin de que los productos provenientes de la Economía Popular cuenten con puntos de venta en las grandes cadenas comerciales. En correlación, se establecerá una canasta de alimentos saludables que cuente con una red de productores quienes podrán vender, directo al consumidor y a precios accesibles, frutas, verduras, lácteos y carnes.

En el marco de este Acuerdo Federal, se propuso la convocatoria al Consejo Federal Argentina contra el Hambre junto a la participación de organizaciones sociales y religiosas, empresas, universidades y medios de comunicación. El objetivo es trabajar en coordinación con el gobierno nacional, los gobiernos provinciales y municipales. También se planteó la creación del Observatorio Nacional Argentina contra el hambre, el que funcionará junto a universidades y centros de estudios para monitorear, seguir y evaluar el Plan.

Entre los objetivos delineados, el Frente de Todos se propone a través del Plan Argentina sin Hambre mejorar la alimentación y la nutrición de la población, facilitar el acceso a los alimentos a precios baratos, incrementar los ingresos de las familias, generar trabajo mediante la producción de alimentos y encender la Economía. Alberto Fernández subrayó que actualmente se destinan sólo 29 pesos por estudiante en comedores escolares, por lo que es imprescindible, también, reforzar la alimentación escolar y la elaboración de una canasta básica alimentaria de primera infancia.

Se dio inicio al acto con las palabras de Daniel Arroyo, ex viceministro de Desarrollo Social y quien estará a cargo del Plan, haciendo referencia al hambre como un problema del conjunto de la sociedad. “Hambre es comer salteado, un mate cocido y un pedazo de pan a la noche. Hay un problema de malnutrición: fideos, harina y arroz todos los días”, ilustró Arroyo. También, destacó lo dificultoso que se ha vuelto para las familias argentinas acceder a la canasta básica de alimentos por su costo elevado.

En el transcurso de la presentación Arroyo transmitió con firmeza que el Plan Argentina sin Hambre es la base todo modelo de desarrollo que se proyecte a nivel país: “Para reconstruir el mercado de trabajo y para construir una sociedad integrada y articulada todos deben poder comer”. Entre los datos a destacar, el descenso en el consumo de leche mes a mes arrojó un resultado inédito: Argentina presenta el consumo de leche más bajo de los últimos 29 años, con una caída del 13% durante el último año.

El candidato presidencial del Frente de Todos solicitó la ayuda del sector empresario para lograr “reperfilar” los precios de la canasta básica. Fernández se indignó: “En el país del trigo y las vacas, el pan y la leche, no es posible que los precios no paren de subir y sean faltantes en la mesa de los argentinos”. Asimismo, reconoció la buena predisposición ante la presentación del Plan y destacó la propuesta solidaria de Syngenta, multinacional semillera, para donar el 1% de su producción. Funes de Rioja, presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), sostuvo que ésta medida podría extenderse al resto del sector en caso de que la economía mejore.

De la presentación participaron el padre José María “Pepe” Di Paola; la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto; el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel; el director general de Syngenta, Antonio Aracre y los dirigentes sociales Emilio Pérsico, Juan Grabois y Juan Carlos Alderete. También estuvieron presentes los intendentes Mariano Cascallares (Almirante Brown), Juan Zabaleta (Hurlingham), Gabriel Katopodis (San Martín), Juan Pablo De Jesús (Partido de la Costa) y el candidato a jefe de gobierno porteño Matías Lammens, entre otros.

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