Política nacional

Etrevista de Motor Ecoómico a Fernando Peirano

“Agenda Argentina es como un juego de mamushkas: aglutina distintos grupos bajo una lógica de diversidad”

(Por Estefanía Cendón) Motor Económico dialogó con Fernando Peirano, coordinador de los Equipos Técnicos del Frente de Todos y miembro del Grupo Callao, para conocer más acerca de la conformación de Agenda Argentina. Un espacio que reúne y dinamiza el debate entre los grupos que lo integran. “Agenda debería ser un gran catalizador de la conversación, pero no necesariamente un vocero de Alberto Fernández de cara a la sociedad”

MOTOR ECONÓMICO: ¿Cuál es el origen de Agenda Argentina?

Fernando Peirano: Alberto Fernández hizo una apuesta en Febrero de 2018 que denominó grupo Callao. Santiago Cafiero es el primer integrante de esta formación inicial. Con el tiempo fueron convocando a otros miembros hasta armar un grupo compuesto por 12 personas. La expectativa de Alberto era poder discutir otra Argentina desde el grupo Callao, plantear una alternativa al país que estaba desplegando Macri. Desde la necesidad de recuperar al peronismo después de la derrota de 2017, donde se define que con Cristina no alcanza pero sin Cristina no se puede, se constituyó la antesala a la unidad. La unidad fue acompañada por una pata más técnica asociada a pensar otro país: había exclusión, incongruencia, la gestión económica no solucionaba los problemas de fondo de la Argentina y, además, se estaba gestionando mal. En ese momento fue visionario Alberto al conformar un grupo con quienes discutir alternativas para nuestro país, puntualizar cuáles eran las incoherencias de Cambiemos. Así nació el grupo Callao. Alberto Fernández intentó que el Grupo Callao sea un aglutinador de otras personas que provenían del mundo intelectual, la experiencia en la gestión y las universidades. Se los convocó desde las preguntas: ¿Cómo Argentina podía ser sustentable? ¿Se pueden generar alternativas? Al mismo tiempo, Alberto observó que se multiplicaban grupos que comenzaban a tener protagonismo: Grupo Fragata, Atahualpa, Génera. Emergían nuevos espacios que planteaban la necesidad de pensar alternativas al macrismo. Alberto quería que se fusionen con el grupo Callao.

ME: ¿Existió algún elemento aglutinador entre esos grupos que se estaban gestando?

FP: La crisis de mitad de 2018, cuando llega el FMI a la Argentina y volvemos a tener un país condicionado por el endeudamiento, aceleró este proceso. Fuimos caminando en paralelo con estos grupos, los convocamos a algunas reuniones pero nunca habíamos logrado una articulación. Hacia Diciembre de 2018 junto a Santiago Cafiero pensamos una estrategia para enlazar esos espacios que necesitaban una conducción política. No todos los grupos querían lo mismo: muchos se conformaron con un objetivo distinto a ser un actor o protagonista político. Por ejemplo, la razón de ser del grupo Atahualpa fue que la Economía Popular no quede resumida a una Economía del descarte, de segundo orden. Bajo este concepto reunió a economistas de distintos matices dentro del espacio Nacional y Popular. La alternativa a Macri era una alternativa que incorporaba desde el vamos a la Economía Popular como espacio y método de producción. Era importante reconocer que había empleos ahí también. Quizás muchos economistas nos formamos en una escuela donde el empleo es un empleo industrial y en blanco, debíamos superar esa visión. En eso contribuyó el grupo Atahualpa.

ME: ¿Cuándo se da la iniciativa de cohesionar esos grupos que terminan formando Agenda Argentina?

FP: Como estos grupos eran vehículos distintos para destinos distintos, el único espacio que estaba orgánicamente vinculado a un actor político de relevancia era el grupo Callao con Alberto Fernández. En Diciembre de 2018 entendimos junto a Santiago Cafiero que era necesario armar una reunión más social que política. Nos juntamos en el Bar Rabia de Palermo, queríamos terminar el año reconociéndonos como parte de un espacio y de una conversación política que se estaba dando, sin necesariamente ser una conversación partidaria. Convocamos a todos los grupos que pudimos, hoy la mayoría forman parte de Agenda Argentina. La consigna fue: si coinciden en la preocupación, en las preguntas, vengan. No exigimos que coincidamos en las repuestas. Este es el origen de Agenda Argentina y que va a marcar su ADN. Diciembre de 2018 fue el momento fundacional, este primer encuentro fue muy horizontal. Luego hubo un asado que organizó y convocó Alberto Fernández donde ya existió una conducción. A posterior, se realizó un Foro en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), propuesto por los distintos grupos y colectivos, donde Alberto dejó una serie de definiciones trascendentales: él no quería un espacio político obediente, la inconformidad y los debates nos habían llevado hasta ese lugar. Para Alberto la política lejos de ser un ejército de soldados, constituye un espacio de encuentro, para plantear alternativas.

ME: ¿Cómo quedó definida la estructura de Agenda Argentina?

FP: Agenda Argentina termina siendo, para graficarlo, como un juego de mamushkas. Es un espacio aglutinador de los grupos que la integran, los cuales no perdieron su identidad. A partir de ese encuentro fundacional se constituyó un juego de mamushkas donde tenés al Grupo Fragata, Atahualpa, Callao, Génera, y otros tantos incluidos en un gran paraguas que es Agenda. Hablamos de un espacio donde se convocó desde las preguntas y no desde las repuestas. Esto es una novedad al momento de construir un punto de articulación. No somos un espacio vertical, dogmático. Este juego de mamushkas hay que defenderlo en esta lógica de diversidad, ya que permite dinamizar el diálogo con toda la sociedad, estés o no dentro del Frente de Todos. En una sociedad fragmentada como la argentina esta interpelación se vuelve imprescindible para empezar a superar esa fragmentación. Agenda no es el vocero de Alberto Fernández, es lo que permite una conversación entre la política y todas las instancias de la sociedad y sus grupos para, justamente, reconciliar a la política y hacerla un gran aglutinador de soluciones y de sentidos. Esa es la razón de ser de la política: dar sentido a los anhelos y necesidades en una clave común y compartida.

ME: ¿Cómo definiría a Agenda Argentina unificando todos estos aspectos que describió?

FP: Agenda Argentina es un espacio aglutinador de otros espacios, grupos y colectivos. Algunos con vocación política, otros no. Todos con vocación de políticas públicas, pero no necesariamente de participación en el Estado o la política partidaria, lo que es un rasgo definitorio. Desde ahí se conformó una mesa de coordinación de Agenda Argentina, no como una orga en sentido vertical, sino como un espacio de reconocimiento mutuo, de conversación y de encuentro. No hay nada parecido a un albertismo. Por eso no tiene intención de expandirse teniendo filiales en las provincias, o una incorporación más estratificada de quienes son los referentes. Intentamos dialogar con otros grupos y actores, entender que otros también reflexionan y protagonizan la agenda pública. Desde Agenda Argentina queremos hablar con ellos, reconocerlos como mínimo. La verdad no es un punto de partida, nadie es dueño de la verdad, sino un punto de llegada y forma parte de una construcción colectiva. Este es un ejercicio clave para superar la historia de la grieta. La grieta es un problema de no reconocer a otro, es la falta de construcción colectiva de una verdad, de una referencia. Consideramos que ahí quedamos muy atrapados los argentinos. En la política muchas veces el intelectual se convierte en un acompañamiento obediente de un liderazgo, eso no es lo que pretende ser Agenda Argentina.

ME: ¿De qué manera se proyecta, entonces, la continuidad de Agenda Argentina después de las elecciones del 27 de octubre

FP: Creo que Agenda va a tener que reinventar su rol a partir del 10 de diciembre con Alberto Fernández como presidente. Él dio pistas en relación a que está esperando ser una síntesis de las distintas expresiones del peronismo. Para ser síntesis no podés ser parte, por lo cual definió que no quiere un “albertismo”. Busca ser el punto de encuentro de las distintas prácticas, tradiciones y proyectos que hoy conforman el Frente de Todos. Para tener una referencia más concreta, el Frente Amplio en Uruguay podría ser un modelo de acercamiento a esta etapa del peronismo, del espacio Nacional y Popular. Se reconocen prácticas y vertientes distintas, pero todos participando de un mismo proyecto. En este contexto Agenda debería ser un gran catalizador de la conversación, pero no necesariamente un vocero de Alberto Fernández de cara a la sociedad. Sino, un dinamizador de nuevas conversaciones y discusiones que están pendientes en nuestro país donde la sociedad está muy fragmentada, las expectativas son diversas, y es necesario interpelar a esa sociedad para encontrar cuáles son los mínimos comunes denominadores que pueden ser la base de un proyecto que supere esa fragmentación. Un proyecto de mayorías.

ME: ¿Cómo fue el vínculo de Agenda Argentina con los Equipos técnicos durante la campaña electoral?

FP: Como cuadros técnicos, gente formada y con experiencia en gestión, que es el perfil dominante en Agenda, participamos de manera activa en todos los equipos técnicos. Integramos las 25 agendas de los equipos, con cierta articulación entre nosotros. También tuvimos la iniciativa en algunas actividades buscando un registro más federal que el que tuvieron, incluso, los equipos técnicos. Esto último debido a un tema de falta de recursos o de dinamismo ante la posibilidad de llegar a todos los rincones del país. Agenda Argentina se encargó de ser la expresión concreta de la idea de Alberto Fernández: tener un próximo gobierno donde estén a cargo 24 gobernadores y un presidente, con una conducción más plural del país. El concepto de federalismo no debe quedar resumido, como sucedió en las últimas décadas, a un problema de distribución de impuestos, que sea sólo la coparticipación federal. Nosotros hemos viajado al interior del país y reconocemos que hay un otro, una mirada, una cultura. También hay expectativas que es importante reconocer y debemos trabajar desde eso, incluyendo y no excluyendo para hacer más fácil el trabajo de la política. A veces la política busca anular esa diferencia local, diferencia que marca una sociedad fragmentada porque tiene incapacidad de ser inclusiva. Al acallar esas voces parece que estás teniendo un proyecto amplio y no es así. Esto ha pasado durante los últimos años.

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