Motor Pymes

La indumentaria y la producción textil siguieron cayendo durante el 2017

Los sectores sensibles son aquellos que son intensivos en mano de obra y tienen menos anticuerpos para sobrepasar periodos desfavorables de competitividad. Calzado, textil e indumentaria y marroquinería son los ejemplos clásicos.

¿Y cómo les fue en 2017? Mal. Veamos. Según un informe de RADAR, tanto el Indec como las cámaras coinciden en que la producción textil y de indumentaria siguió cayendo durante 2017, aunque con alguna leve mejora hacia fines de 2017. “Según nuestras proyecciones, el sector cerró el año con una baja de 8%, luego de haber caído 15% en 2016”, dice el reporte.

“El principal motivo sigue siendo la debilidad del consumo privado, que cierra el año en baja y por debajo de los niveles de 2016”, agrega. Las importaciones no ayudaron. “El aumento de la participación de las importaciones en el mercado local, como consecuencia del fuerte aumento de las compras al exterior de productos terminados, genera que el atisbo de recuperación del consumo privado no se traslade a la producción local”, agregan.

Según informó ayer la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), la importación de ropa creció en octubre pasado un 112 por ciento medida en volumen con respecto al mismo mes de 2016,La medición en dólares arroja un alza de 72,3 por ciento. En el mismo período, la producción nacional de indumentaria registró una mejora del 1 por ciento.

“En octubre de 2017, las ventas de indumentaria en el mercado interno mostraron una dinámica de leve crecimiento respecto al mismo mes del año anterior, sin lograr aún recuperar el terreno perdido durante 2016. La recuperación se explica, en parte, por la baja base de comparación, pues octubre del 2016 fue un mes de pocas ventas”, explicó la cámara. En los shoppings, principal canal de comercialización, las ventas crecieron en un 1 por ciento. En los comercios minoristas barriales, segundo canal de ventas en términos de importancia, las ventas quedaron estancadas mientras que en los supermercados avanzaron un 7 por ciento.

El sector de confección perdió 3925 asalariados registrados en la seguridad social en el segundo trimestre de 2017 frente al mismo período de 2016. Esto implica, una reducción del plantel de 8,1 por ciento en apenas un año. “Se estima que los puestos de trabajo informales recuperaron el terreno perdido en 2016 (que registró una pérdida de 30 mil puestos) durante los dos primeros trimestres del año, al crecer 35 mil puestos, según la Encuesta Permanente de Hogares del Indec.

“En octubre de 2018, el precio promedio por tonelada importada mostró una caída de 18,6 por ciento respecto a mismo mes del año anterior. Esto obedeció principalmente a que en 2017 se importaron mayormente prendas de menor calidad”, detalló el informe. Al mismo tiempo, en la Ciudad de Buenos Aires las prendas de vestir aumentaron su precio un 16,5 por ciento en noviembre de 2017 con respecto a noviembre de 2016. La Cámara de la Indumentaria también informó acerca de la evolución del tipo de cambio real con China, principal origen de las importaciones del sector. Esa variable se redujo (que implica la apreciación de la moneda argentina) en un 2,3 por ciento. Además, advirtió sobre el elevado nivel de la tasa de interés con la que se financian las pymes, del orden de 35,3 por ciento, y las subas de tarifas.

Con un panorama similar, la producción de calzado sigue sin repuntar. “Si bien no hay datos oficiales, los informantes claves del sector hablan de bajas del 10% para 2017”, dicen desde RADAR. Nuevamente, mismos motivos: consumo en baja e importaciones en alza.

Según informa la Cámara Industrial de las Manufacturas de Cuero y Afines (CIMA), el sector marroquinero no escapa a la tendencia negativa y siguió de capa caída en 2017. “Se registraron más de 50 cierres de empresas industriales y despidos de más de 1.000 trabajadores en el sector en los últimos dos años”, dicen desde RADAR. Las importaciones de marroquinería acumularon una suba de 55% entre enero y noviembre de 2017.

(*) Fuentes: El Economista/Página 12

···