Medios y Tecnología

Por Tavo Cibreiro

Radios populares: el ajuste en baja frecuencia

(Por Tavo Cibreiro (Especial para Motor Económico)) “Nunca antes ha habido tanta libertad de prensa como ahora” dijo el presidente Mauricio Macri, durante su participación en el cierre de la Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en Salta. Además, ese mismo día, agregó que “la libertad de prensa es un valor fundamental para la democracia”.

Más allá de la propia prescripción del lugar elegido para hablar de independencia y objetividad, el presidente olvidó sus primeros días en la Casa Rosada. Fue cuando, con un decreto de necesidad y urgencia, transformó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (Ley 26.522) en una ley anatómica a los intereses de los jugadores más poderosos del sector y que profundizó la concentración, multiplicó los despidos y, si hablamos de radios exclusivamente, llevó a muchas emisoras al borde de la quiebra. No es muy difícil darse cuenta. Sólo basta con recorrer el dial de punta a punta, ya sea en AM o FM. En esa “pasada”, los grandes diales dejan en claro, ya sea por su sobredosis de música, o por su desprolijidad artística - en algunos casos ocasional - que la realidad es compleja y económicamente agobiante. Es raro, entonces, hablar de libertad de expresión cuando prácticamente no hay alternativas concretas para ponerla en práctica. Sólo “los concentrados” gozan de buena salud y, básicamente, se repiten entre sí.

Sin embargo, y como la vida no termina en las estaciones conocidas, existen otras prácticas radiales que padecen aún más la temporada de ajuste neoliberal. Las radios alternativas, populares y/o comunitarias están corriendo un serio peligro. A su ya histórica economía castigada, actualmente, hay que sumarle la falta de auspiciantes, la ausencia de todo apoyo estatal, el aumento de las tarifas -fundamentalmente la eléctrica - y, sin dudas, la fuerte llegada de Internet, y sus redes sociales, al mundo de la publicidad. Cada una de esas problemáticas impactan de distinta manera. El costo de la luz, por ejemplo, obligó a muchas radios a apagar el transmisor durante la noche, provocando un rápido deterioro de sus equipos y, al mismo tiempo, descalibrando sus antenas. Los costos telefónicos – herramienta fundamental – erradicaron las llamadas a celulares de los programas, atentando lo que atenta contra su calidad artística y periodística.

Un profundo déficit en las cuentas hasta ayer sustentables de los diversos proyectos, lo provoca el hecho de que las Pymes y comercios locales dejaron de ser clientes.

En otras palabras, aquellos movimientos sociales o colectivos que encontraron en la radio popular una alternativa para la organización social o un instrumento válido para la democratización de la palabra, hoy necesitan agudizar sus sentidos, encontrar otras fuentes de financiamiento y profundizar el armado de redes con necesidades, objetivos e inquietudes en común para no desaparecer.

  • Comunicador Popular. Integrante de FM Fribuay de Ramos Mejía

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