Medios y Tecnología

Proyecto Tiempo Argentino, experiencia cooperativa con valor agregado: su libertad editorial

Motor de Ideas conversó con el periodista Javier Borelli, presidente de la Cooperativa Por Más Tiempo, y la periodista Julia Izumi, secretaria de Redaccción de Tiempo Argentino sobre el funcionamiento de un diario cooperativo en épocas de políticas neoliberales, su sostenimiento y proyección a futuro.

La cooperativa Por Más Tiempo surge luego de un proceso de conflicto gremial de características tradicionales: reclamos en la calle, en el Ministerio de Trabajo, paros por turnos, paros por 24 hs. siempre tratando de que el medio no interrumpa su salida, promesas de pago incumplidas, la aparición de un falso comprador, la promesa de una negociación con el grupo Indalo, hasta que lxs trabajadorxs adoptaron la decisión de tomar el edificio y quedarse a custodiar el lugar y las herramientas de trabajo.

Todo comenzó en diciembre del 2015 con el cambio de gobierno, donde lxs trabajadorxs dejaron de cobrar su salario y los empresarios dueños del medio, Sergio Szpolski y Matías Garfunkel no dieron más la cara ni aparecieron por el lugar. Cuando confirman el cierre de Tiempo Argentino, Garfunkel demanda a Szpolski por una supuesta venta sin su autorización de las empresas del grupo, entre ellas el diario Tiempo Argentino y Radio América, a Mariano Martínez Rojas, a quien no sólo nunca se le pudo comprobar la propiedad, sino que intentó desalojar a lxs trabajdorxs del edificio donde funcionaba la redacción por la fuerza.

¿Cómo puede sobrevivir en el contexto actual económico y político un medio cooperativo de trabajadores/as?

La situación actual pone las cosas muy complicadas para todos los trabajadores que ven disminuido profundamente su poder adquisitivo. En el caso de Tiempo sufrimos doblemente la situación por el incremento abismal de los costos de producción y por las cada vez mayores dificultades que tienen nuestros lectores, en su mayoría integrantes de los sectores populares, para sostener el apoyo cotidiano a este proyecto autogestionado que depende en un 70 por ciento de su aporte. Entre los aumentos de los costos de producción (servicios, seguros, insumos, etc), el que nos parece más preocupante es el de Papel Prensa, que dolarizó el precio de la bobina y lleva aumentado un 110 por ciento solo en 2018. Al tratarse de un monopolio del Grupo Clarín en sociedad con La Nación SA y el Estado, creemos que deberían tomarse medidas para evitar que, el afán de lucro de las empresas controlantes, sigan debilitando la posibilidad de que otros medios gráficos puedan publicar. Con su política afectan a su propia competencia en el mercado gráfico (lo que vulnera la premisa liberal de libre mercado) y la pluralidad de voces. Por otro lado, el gobierno ha desfinanciado las herramientas del Estado que solían asistir a los proyectos cooperativos tanto bajo la órbita del Ministerio de Trabajo (hoy Secretaría) como del INAES. De esta manera vuelve a poner en una situación de fragilidad al sector que integra Tiempo. En este contexto tan difícil los trabajadores de Tiempo ratificamos la decisión de apostar a nuestros lectores como principales financiadores porque entendemos que es la única manera de garantizar un periodismo sin condicionamientos, algo que se torna imprescindible en momentos de alianza entre los medios concentrados y el gobierno. Confiamos en que cuánto más gente acceda a los contenidos de Tiempo también serán más los socios y el proyecto podrá crecer. Es un desafío que nos pone pruebas todos los días y que tratamos de resolver con creatividad y con el apoyo de muchos sectores que comparten la importancia del trabajo cooperativo y el periodismo libre.

Ante la crisis laboral en nuestra profesión y la posibilidad que sigan cerrando medios ¿Qué soluciones puede ofrecer un espacio cooperativo?

El mayor valor que tiene un proyecto cooperativo como Tiempo es su libertad editorial. Eso se traduce en cada uno de sus artículos y coberturas lo que hace que el medio tenga al día de hoy mayor incidencia que nunca. La necesidad de dirimir las decisiones estratégicas de la empresa en Asamblea también genera una sensación de pertenencia en todo el medio que no se puede ver en ningún otro tipo de empresa. Por lo demás, una cooperativa puede competir con cualquier empresa privada y en cualquier ámbito mientras pueda lograr el financiamiento necesario para reducir la diferencia de recursos con los capitales concentrados.

¿Conocen otras experiencias de cooperativas de medios en el país o el mundo? ¿Cuáles tienen (si es que existen) de referencia?

Medios autogestionados existen en todo el mundo hace mucho tiempo. El formato de cooperativa, no obstante, es menos frecuente. En Argentina los diarios más conocidos son los de El Diario de Villa María y Comercio y Justicia, ambos de Córdoba; o El Independiente de La Rioja. Son medios que tienen una comunidad que los sostiene o un nicho específico donde se destacan. Más recientemente El Ciudadano, de Rosario, y La Mañana de Córdoba, también autogestionados, aunque con otros modelos de gestión. Otro ejemplo cercano es La Diaria de Uruguay, que con un inteligente modelo de negocio logró pelear los primeros puestos de lectoría en su país. En el resto de América Latina existen Asociaciones Civiles sin fines de lucro que también desarrollan un periodismo autogestionado interesante y de los que hemos tomado ideas. Pero sin dudas una de nuestras mayores influencias es Eldiario.es de España que, pese a ser un medio exclusivamente digital que no tiene formato de cooperativa (es una SRL cuyo capital fue aportado por varios de sus periodistas fundadores) diseñó un modelo de financiamiento basado en los lectores que les valió la independencia que hoy los tiene como referencia global.

Nos podrían informar los espacios culturales, sociales e incluso de servicios que ustedes brindan a los lectores asociados.

Como la fidelización de los socios es nuestra estrategia central, nuestra obsesión es darles siempre una ventaja por sobre quienes solamente compran el diario en el kiosco, ya que están haciendo un aporte mayor al desarrollo económico de Tiempo. Los socios plenos, que pagan $280, reciben el diario en papel, tienen clave de acceso a contenidos para socios en la web y beneficios como entradas a espectáculos teatrales, partidos de fútbol, recitales, a obsequios, como libros, juguetes, ropa de niños. Además,reciben cada tres meses una publicación especial, la Revista T, en sus domicilios y de manera gratuita, un contenido que queremos mucho porque aborda en profundidad temas que constituyen la nueva agenda de la humanidad: Género, Sustentabilidad, Tecnología, Trabajo, entre otros. Luego están los socios digitales, que son quienes aportan directamente a la cooperativa $150 por acceso a contenidos para socios, y los beneficios ya mencionado. Este grupo no recibe ninguno de los productos en papel, es una modalidad que crece sostenidamente y con eje en lectores del interior, a donde no llegamos con la distribución, y jóvenes que ya hace rato que despegaron del formato impreso. También ofrecemos talleres en nuestro espacio, charlas, y auspiciamos espectáculos. Con la Fundación León Ferrari hicimos una muestra del artista en la propia redacción. Recientemente creamos un micrositio en www.tiempoar.com.ar, donde está subida toda la oferta para socios.

¿Qué evaluación hacen del actual mercado de medios?

El mercado de medios en Argentina está asistiendo a un preocupante proceso de concentración propiciado por las políticas públicas del gobierno de Macri. Desde el desmembramiento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la renovación automática de licencias, hasta el aval para la compra de Nextel por parte de Clarín y la remoción de la obligación de desinvertir a los integrantes del Grupo. Pero también la concentración de pauta oficial en los medios corporativos y en las redes sociales para controlar la información circulante.

De todas maneras, mientras eso sucedía aparecieron también proyectos pequeños o medianos, muchos de ellos autogestionados, que aprovechan los cambios en los consumos informativos de la población para circular contenidos por vías que aún permiten un largo alcance. El desafío para todos estos proyectos es encontrar un sistema para transformar esa gran audiencia en financiamiento que les permita seguir trabajando y participando activamente de la agenda informativa y política del país.

Si tuvieran que autodefinirse en el sentido de la línea editorial del medio ¿A qué sector de la sociedad apuntan?

Tiempo es claramente un medio crítico del neoliberalismo y de los modelos políticos, económicos y judiciales que descargan el peso de sus decisiones sobre los sectores más vulnerables de la sociedad. Es un medio que defiende las políticas de derechos humanos que convirtieron a la Argentina en un ejemplo mundial, los derechos laborales, la diversidad de género, el derecho a la salud, la educación y la vivienda dignas, la democracia informativa y condena la violencia institucional, la xenofobia y la persecución a las minorías. Sobre estos postulados construye su agenda diaria y la de la edición de domingo, y se la ofrece a lectores que, coincidiendo o no con esta visión del mundo, encontrará enfoques profesionales a la hora de abordarla.

¿Qué papel juegan las nuevas tecnologías en la ampliación de los lectores de Tiempo Argentino?

Sin dudas juega un lugar fundamental. Desde que surgió Tiempo supimos que el futuro era digital y por eso construimos un sitio online que el diario no tenía. Empezamos siendo un periódico dominical que tenía una web y nos pusimos a trabajar para ser un diario digital que tiene una versión en papel los domingos. Si bien todavía estamos lejos de lo que queremos, nuestra web ya tiene más de 500 mil usuarios únicos mensuales y nuestros contenidos son muchísimo más leídos en el soporte digital que en el físico. Nuestras redes sociales han crecido por arriba de medios tradicionales que tienen años de presencia online y cada vez generamos mayores contenidos audiovisuales.Por otro lado, el rol de las nuevas tecnologías también puede verse en el hecho de que Tiempo no paga por publicidad y, sin embargo, cada vez tiene más lectores. Esto es posible porque muchas personas siguen nuestros artículos en las redes sociales y porque muchos más los comparten. El boca a boca virtual, que hoy le llaman viralización de contenidos, ha sido una constante para nuestras producciones y ha logrado que hoy los socios digitales al diario sean por primera vez más que los suscriptores al diario papel.

(*) Fuente: Motor de Ideas

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