Medios y Tecnología

Por Héctor Sosa

El neoliberalismo tiene quien lo transmita, y ahora va por más

(Por Héctor Sosa) En estos últimos días se ha profundizado el proceso de "comunicación a reiteración" en el 95% de los medios oficialistas. No es casualidad que los temas colocados con la consigna "sigamos cambiando", son (de aplicarse) un cambio profundo en los ámbitos del trabajo, la salud, educación, jubilados, seguridad interna, seguridad regional y las formas de producción con exclusión.

El gobierno, los medios afines y las grandes corporaciones mediáticas están redoblando la tarea comunicación de tipo "invasiva", prácticamente en todos los medios audiovisuales y escritos y en las principales redes y buscadores mundiales como Yahoo, Google, Facebook, y Twitter, entre otros.

También, la franja horaria de la tarde ya existe un alto porcentaje de información ligada a los cambios señalados, en una "ensalada especial" de romances , separaciones, junto a reducción de horas de trabajo o salud por 44 pesos.

Será así hasta los comicios del 22 de octubre y seguirá el 2018.

En Argentina y la región la derecha intentarán cambiar de fondo todo un sistema de apoyo social, estatutos laborales y de educación que favorecieron ( con enormes aciertos y también errores) a la mayoría de las sociedades donde se aplicó. Una de ellas la nuestra. Y sin duda, vienen por todo. Esa es la determinación de fondo.

Y para aplicar un proceso neoliberal a fondo, recurrirán a un cambio también de fondo en la estructura comunicacional del país. Que irá desde compra de medios opositores a cambios en las leyes que afectarán a más de 9.100 radios comunitarias, regionales, universitarias, públicas e incluso a las redes sociales.

Estará en cada una de las organización de trabajadores, políticas, sociales, culturales, de comunicación o derechos humanos parar la oleada.

Y eso se realiza con mucha, mucha gente convencida.

Mientras, el gobierno duplicará la "inversión" en comunicación para mostrar las bondades del nuevo cambio que viene pos 22 de octubre. Para ello tendrá como eje las técnicas de distracción:

La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes.

La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.

“Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto 'Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

Crear problemas y después ofrecer soluciones

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”.

Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar.

Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad.

O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos.

Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990:

Estado mínimo privatizaciones precariedad flexibilidad desempleo en masa salarios que ya no aseguran ingresos decentes, ...tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato.

Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente.

Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado.

Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.(Noam Chomsky)

  • Editor de Motor Económico. Especialista en Medios

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