Medios y Tecnología

Por Alfredo Moreno

Debatir las TICs: la redefinición digital, el Estado y los Ciudadanos

(Por Alfredo Moreno (Especial para Motor Económico)) Desde la usina californiana del Silicon Valley a mediados de 1990 la economía digital redefinió su desarrollo, con una dinámica caracterizada por la creación de bienes y servicios digitales altamente concentrado. Con modelos de negocios basados en plataformas de alcance global con servicios sobre Internet.

Los determinantes del desarrollo digital alcanzado no son los mismos que los prevalecientes hace menos de una década. En un período relativamente corto, el centro de la atención y la innovación pasó de la conectividad móvil y la computación en la nube a los ecosistemas de la Internet de las cosas, el manejo de datos mediante la inteligencia artificial, la robótica y las cadenas de bloques (blockchain), cuyas aplicaciones mostrarán todo su potencial con las redes 5G.

Estos avances, que convergen rápidamente y se potencian unos a otros, profundizan el proceso de transformación y concentración engrandes empresas globales. El actual contexto no es solo un mundo interconectado en sus esferas económicas, sociales y culturales, sino un mundo en el que se superponen o fusionan la economía tradicional y la economía digital.

Los sistemas organizativos, productivos y de gobierno de la primera, se integran o paralelizan con las particularidades innovadoras en cuanto a modelos de negocios, producción, organización empresarial y gobierno de la segunda. Mediante sus plataformas de software globales vinculan consumo con ofertas en novedosos modelos de negocios, centrados en los datos de las personas más que en la participación ciudadana.

Este nuevo sistema digitalmente entrelazado en el que se integran modelos de ambas esferas que interactúan entre sí (open data), dan lugar a ecosistemas más complejos que se encuentran en proceso de transformación organizativa, institucional y normativa con la premura que impone la velocidad de la revolución digital.

Este grupo de corporaciones domina el mundo como antes lo hicieron las potencias coloniales. Sin derramar sangre, logra capturar miles de millones de “almas”. Su poder reside en el Algoritmo, en la acelerada concentración a escala mundial, y en la constante oferta/demanda de dispositivos que nos conectan a la red. Fomentados por políticas neoliberales el modelo de “economía colaborativa”, capturó el deseo de los ciudadanos para el consumo acrítico de los dispositivos digitales “inteligentes”.

El nuevo Life Mobile Style transforma el comportamiento social e individual, provocando mutaciones en las pautas de consumo, del uso personal y profesional de las tecnologías y de las redes sociales.

Antoni Gutiérrez-Rubí autor de La transformación digital y móvil de la comunicación política sostiene: “Hablo de tecnopolítica en referencia al uso y la concepción de las nuevas herramientas tecnológicas para la comunicación, la organización y la acción políticas. Internet y las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han supuesto un cambio de paradigma, también en la comunicación política. Una de las claves de por qué la tecnopolítica puede ser un factor de renovación política extraordinaria no radica sólo en la potencia tecnológica para hacer posible y más fácil la participación y la deliberación a gran escala, sino por la capacidad de reconvertir a los militantes, simpatizantes o votantes en activistas. La tecnopolítica puede cambiar las ecuaciones. Voces que son redes, palabras que son hilos, personas que son comunidades”.

El debate debe crecer y generar propuestas alternativas al modelo Silicon Valley, la tecnopolítica crece aceleradamente sobre una infraestructura digital de carácter privado; asociaciones de ciudadanos o ciudadanos, gobiernos electrónicos para ciudadanos que generan contenidos que transitan por una red cada vez más mercantilizada.

El modelo de producción de contenidos y participación ciudadana sobre una infraestructura de comunicaciones privada resulta incongruente con las garantías de la Democracia ya que productores de contenido y consumidores reproducen el modelo de explotación económica y /o esquemas de dominación propias del mercado. Por tanto, la tecnopolítica debe incorporar la necesidad del uso de una infraestructura de comunicación digitales para ejercer el derecho de producir y comunicar contenidos, articula por un Estado que garantice la pluralidad de contenidos y la democrática gobernanza de la autopista de información y las redes públicas de participación ciudadana y producción de contenidos.

Los modelos de negocios (ver politizar o asumir el colonialismo digital) , intensivos en el uso de datos, han ido creciendo rápidamente al punto que sus actores emblemáticos se han posicionado más allá de la industria digital y lideran los mercados de capitalización a nivel global. En febrero de 2018, Apple tenía un valor de 910.000 millones de dólares, Alphabet 800.000 millones, Amazon 702.000, Microsoft 699.000, Facebook 522.000, Tencent 520.000 y Alibaba 479.000. El crecimiento económico sin precedentes, posibilita a estas empresas de EEUU y China diversificar sus ámbitos de actividad original y transcender sobre la base de la digitalización de la actividad humana en otros sectores como Salud, Educación, Laboratorios, Agroindustrias, Ciudades digitales.

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Esta convergencia está cambiando los límites de los mercados e industrias, modificando las reglas de juego, afectando la competencia y desafiando los modelos regulatorios de los Estados.

Silicon Valley posiblemente concentra más riqueza que cualquier lugar en la tierra. Detrás de este fenómeno hay un ecosistema potente que incluye a la Universidad de Stanford, las firmas de capital de riesgo más grandes del mundo, servicios profesionales de alta calidad, y dominio del mercado global basado en plataformas digitales. Este ecosistema acuno el lema de “economías colaborativas” para los servicios basados en plataformas globales, algunos de ellos (Uber y Airbnb) conocidos como las Estrellas de la Muerte. Este modelo colaborativo los ha beneficiado enormemente.

Las estrellas de la muerta, como llamó Bill Johnson de StructureC3, por la ambición cruda y el poder concentrado de estas empresas que Mediante sus plataformas explotan con habilidad la inseguridad económica creciente en los ciudadanos producto de las políticas que favorecen la desocupación y el achicamiento del mercado laboral. Su modelo de negocio está basado en contratistas (desocupados o semi desocupados) precarios.

Mezclan tecnología, ideología, diseño, relaciones públicas, organización de la comunidad y lobby en una nueva formulación potente que conquista ciudades y usuarios (ciudadanos) alrededor del mundo. Se envuelven en un manto de progreso tecnológico, del libre mercado y hasta de favorecer el bien común.

La mayor apuesta de Uber es lograr el monopolio global del servicio de traslado de pasajeros. Poseen más de 8.000 millones de dólares en capital de riesgo, hicieron más de 10.000 millones en ganancias en 2015, y tienen un estimado de 200.000 conductores que están destruyendo la industria del taxi en más de trescientas ciudades de todo el mundo. En tan solo cinco años alcanzaron una valuación de 51.000 millones de dólares.

La digitalización está permeando transversalmente el conjunto de la sociedad y la economía con tal intensidad que crea nuevas fuentes de valor. Los datos tienen rendimientos crecientes a escala (a más información, más precisión de los algoritmos predictivos y de aprendizaje), e involucran aspectos de privacidad y seguridad. En este sentido, es urgente entender el “poder” de los datos en servidores de empresas globales que no muestran como gestionan la información que poseen. Los consumidores de servicios digitales, están dispuestos a entregarlos para recibir gratuitamente (¿?) un servicio en línea una app.

Los gobiernos neoliberales crean condiciones favorables a estos nuevos modelos de negocios desregulando controles, fiscalizaciones e impuestos a manos del mercado. La experiencia de los satélites ARSAT, la TV Pública y el mercado de telecomunicaciones argentino evidencias la pérdida de soberanía en la producción de contenidos digitales y desarrollo tecnológico producto del cambio de modelo político que representa el gobierno de Cambiemos y el presidente Macri.

Los ciudadanos nativos o migrantes digitales que habitamos la tecnopolítica debemos fomentar ámbitos para producir propuestas de políticas de competencia, fiscalización, privacidad y seguridad y equidad en lo que se refiere al acceso a recursos clave de la nueva economía.

Es urgente expresar en las propuestas de gobierno políticas de gobernanza digital que den seguridad sobre los datos de los ciudadanos y promuevan un desarrollo tecnológico con justicia social.

Debemos abordar un debate respecto de los aspectos regulatorios en estos ámbitos, abordando los estándares tecnológicos y los temas de comercio y propiedad intelectual.

La redefinición digital y su impacto abarca todos los quehaceres de la sociedad y su patrimonio.

“Para muestra basta un botón”

Las medidas comerciales impuestas por los Estados Unidos a la importación de aluminio y acero de China en marzo de 2018 con el argumento de existen prácticas injustas, podrían ser el preludio de un problema mayor ligado a la apropiación de las tecnologías que están impulsando el futuro de la economía global. Las consecuencias de las decisiones del gobierno de Cambiemos sobre la apertura del espacio satelital ha terminado con el desarrollo satelital argentino. La transferencia de habilidades o tecnología valiosas están ligadas a la seguridad nacional y a la soberanía nacional.

En este debate, la posición debe ser clara: fortalecer las políticas para impulsar la innovación, la difusión y la apropiación de las TICs para avanzar hacia un nuevo modelo cooperativo y solidario en lo económico, social, cultural y ambiental que impulse la diversidad de actores tecno sociales para el crecimiento de argentinos y latinoamericanos.

  • Computador Científico. Delegado FOETRA ARSAT. Profesor TICs UNM

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