Medios y Tecnología

Por Guillermo Rus

ARSAT, la distancia entre el discurso y los hechos

(Por Guillermo Rus (Especial para Motor Económico) ARSAT-3 suspendido. Diez Satélites extranjeros autorizados en 14 meses. Reducción presupuestaria. Despidos. Rumores de privatización. Las novedades sobre la industria satelital de comunicaciones, rama de la economía del espacio donde la Argentina alcanzó importantes logros en 2014 y 2015 con los lanzamientos de los satélites ARSAT-1 y ARSAT-2 fueron, al igual que en muchos otros campos de la industria, profundamente desalentadoras desde la llegada al gobierno nacional de la Alianza Cambiemos en diciembre de 2015.

Por otro lado, una fuerte campaña mediática de desprestigio buscó mostrar que ARSAT estuvo mal manejada, con deficiencias comerciales dejando incluso de realizar gestiones necesarias para la venta de servicios satelitales como los pedidos de autorizaciones en el extranjero. Esta campaña, plagada de falsedades, tuvo una lamentable complicidad de muchos medios masivos de comunicación, muy poco interesados en mostrar la realidad del operador satelital.

Una de las más sorprendentes falacias que se dijeron fue que el satélite ARSAT-2 estaba vacío al momento de su lanzamiento. Se intentó engañar a la sociedad buscando mostrar una empresa que lanzaba satélites para hacer propaganda, manejada irresponsablemente despilfarrando fondos públicos, convirtiéndola en no sustentable. Sin embargo, ARSAT-2 fue lanzado con 30% de su capacidad vendida con anticipación, ya que tres importantes clientes estaban recibiendo servicios de ARSAT a través de satélites alquilados a terceros y fueron migrados al segundo satélite de la flota de la empresa a principios de 2016. Además, la empresa tenía un sólido equilibrio financiero y los servicios satelitales, con el lanzamiento de los dos satélites propios, comenzaban a generar importantes márgenes operativos. Que la empresa perdió en 2015 alrededor 250 millones de pesos (pasando en 2016 a ganar 80 millones) fue otra de las graves mentiras que se lanzaron impunemente con la complicidad de los medios hegemónicos, que publicaron sin cuestionar ni analizar tamaña afirmación. La fórmula mágica para lograr semejante hazaña fue tirar a pérdida en el ejercicio 2015 servicios brindados la propio Estado Nacional. Es decir, contabilizar como incobrables los servicios brindados al accionista de la empresa a quien, además, se le continuaron luego brindando los mismos servicios.

La lista de engaños en los que se incurrió para tratar de justificar el desmantelamiento de la industria satelital de comunicaciones es larga y no es el foco de esta nota, pero es relevante tener en consideración como se manejó el tema ARSAT en la realidad y en la realidad virtual de los medios hegemónicos. Lo que esta nota intenta si desarrollar, es como lo que ocurre en ARSAT no es una cuestión particular de la actual gestión de la empresa, sino parte de una política de gobierno amplia, que va a ir paulatinamente carcomiendo las capacidades alcanzadas por el Estado Emprendedor de la última década pero sin explicitarlo, generando una atmósfera de confusión sobre la base de discursos vacíos, que pueden sonar coherentes pero que detrás tienen una agenda oculta totalmente opuesta.

En el programa “La mirada” (1), de Roberto García, emitido el 1 de mayo de 2017 por Canal 26 fue invitado el Diputado Nacional Nicolás Massot. En un momento del programa Massot dijo:

En el largo plazo de la Argentina, en los próximos 10 años, tenemos que negociar y tenemos que establecer con la oposición republicana, que por afortunadamente es la gran mayoría, cuales son las cuestiones innegociables en la Argentina, que no van a cambiar cada cuatro años como nos tuvo acostumbrado el transcurrir de la historia reciente. En ese marco, no electoral, sino institucional es que nosotros creemos que ir hacia un acuerdo de ocho diez cuestiones, principalmente cual es el perfil que la Argentina quiere tener frente al mundo. No podemos discutir cada cuatro años si vamos a ser una economía cerrada, abierta, con restricciones al comercio, tipo de cambio fijo o variable, si vamos a construir submarino o automóviles. Es decir, la Argentina tiene que pensarse, no puede solo ocurrir.

No habló específicamente de satélites Massot, solo mencionó los submarinos y los automóviles, pero se puede entender que lo dijo de forma general referenciando industrias de alto valor agregado con diferentes complejidades. Con lo cual, la industria satelital se considera incluida en la frase del diputado.

Contrariamente a lo expresado por el diputado de la UCR, Argentina comenzó a discutir la industria satelital de comunicaciones en el año 2006 cuando Néstor Kirchner llevó al Congreso de la Nación un proyecto de ley para crear el operador satelital ARSAT. Ese proyecto, que instruía a proteger las posiciones orbitales asignadas a nuestro país con satélites diseñados y fabricados en Argentina, se transformó en la ley 26.092 y abrió la puerta hacia uno de los logros tecnológicos más grandes de la historia de nuestro país. El presidente Mauricio Macri y su actual Ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, se opusieron a la creación de ARSAT.

La Ley de creación de la empresa ARSAT fue exitosamente cumplida a los nueve años de su sanción con el lanzamiento del segundo satélite del operador en septiembre de 2015. Las dos posiciones orbitales (72º y 81º Oeste) estaban siendo ocupadas por satélites diseñados y fabricados en INVAP en la provincia de Río Negro. Alrededor de 600 millones de dólares de inversión en presupuestos anuales autorizados por el Congreso de la Nación, más de 1,5 millones de horas hombres, cientos de puestos de trabajo de alta calificación directos e indirectos posicionaron a la Argentina como uno de los diez países en el mundo capaz de fabricar este tipo de satélites. Entonces, la en ese entonces presidenta Cristina Kirchner, envió otro proyecto de Ley al Congreso Nacional para darle continuidad a las capacidades desarrolladas, tanto en ARSAT como en INVAP: el Plan Satelital Geoestacionario Argentino 2015-2035. Crecimiento de las capacidades industriales, ampliación de la flota de ARSAT, exportación de tecnología satelital, búsqueda de nuevas posiciones orbitales, incremento del componente nacional en los satélites y mejora de la competitividad, algunas de los puntos más destacados. El proyecto fue aprobado y se sancionó como ley 27.208 de desarrollo de la industria satelital. El PRO y el radicalismo que se retiraron del recinto (por diferencias en otros temas) y no participaron de la votación, tampoco habían realizado observaciones o emitido comentario en las reuniones de comisión. ¿Argentina no discutió si quiere fabricar satélites? ¿No tuvo el desarrollo satelital más de 4 años de continuidad? Dos leyes, dos satélites en operación comercial y continuidad en tres mandatos presidenciales consecutivos, son muestras más que concretas. Es el gobierno de la Alianza Cambiemos el que unilateralmente, sin llevar la discusión a instancias institucionales más amplias, decide que Argentina ya no tiene que seguir haciendo satélites incluso ignorando las leyes en vigencia.

Las decisiones que se toman desde el gobierno nacional, tanto por acción como por omisión, impactan directamente en el conjunto de instituciones nacionales, públicas y privadas, dedicadas a las actividades espaciales. Esperar un replanteo y cambio de rumbo de la Alianza Cambiemos en este sentido es altamente improbable si se toma como referencia su accionar desde el año 2006, pero al menos se debe exigir que transparenten sus intenciones, expliciten cuales son las políticas que buscan aplicar y lo hagan dentro del marco legal.

  • Director Latam Satelital – ex vicepresidente de ARSAT guillermorus@latamsatelital.com

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