Medios y Tecnología

Luis Eduardo Swim

Apuntes para la construcción de una Soberanía Tecnológica

(Por Luis Eduardo Swim) EPÍLOGO: Cómo es posible imaginar y construir Soberanía Tecnológica, aún en condiciones como las actuales? Cómo preservar las semillas y la memoria tecnológica en tiempos de neoliberalismo?

Una semana antes de la elección de noviembre de 2015 que consagró a Mauricio Macri como Presidente de la Nación por una diferencia de menos del 2% de los votos, el Centro Cívico de la ciudad de San Carlos de Bariloche (cuna de la energía nuclear en la Argentina y centro tecnológico y universitario de excelencia en el país) fue testigo de una nutrida demostración convocada en respaldo de la gestión educativa y las políticas de Ciencia y Tecnología durante el gobierno anterior, y previniendo acerca de la línea a seguir por el actual presidente, ya previamente manifestadas en forma pública - en 2014 – por su desprecio a los logros alcanzados en términos de soberanía satelital junto a otras tradicionales expresiones despectivas del neoliberalismo sobre el sistema nacional de C y T y sus actividades.

Repudiando expresiones del ministro Domingo Cavallo – 20 años atrás- la irónica consigna de la convocatoria a esa demostración en el Centro Cívico de Bariloche a educadores, científicos y tecnólogos fue para evitar “volver a dedicarnos a lavar los platos”…...

Más allá del carácter individual que tuvo aquella convocatoria, y dentro de una asistencia muy nutrida de educadores, profesores, maestros, artistas, sólo un puñado de científicos y tecnólogos de INVAP e investigadores de CNEA se hizo presente ese domingo...

Como consecuencia - casi previsible y advertida – del resultado de aquella elección (2da. vuelta) del 22 de noviembre de 2015 tenemos hoy– entre muchas otras tragedias...- limitación de presupuestos en el área de las instituciones de Ciencia y Tecnología, abandono de grandes proyectos y líneas nacionales de desarrollo (ARSAT III, ATUCHA III y la 5ta. Central nuclear de potencia como ejemplos más emblemáticos por su envergadura económica y tecnológica), numerosos despidos en el sistema nacional de C y T y nuevas emigraciones de recursos humanos calificados (ver datos detallados en 1Dvorkin – Referencia al pie).

Independientemente de cuánto dure este invierno de políticas neoliberales, una cosa es segura: en este presente duro y el futuro, debe existir un compromiso y un reconocimiento de los tecnólogos y científicos con las políticas nacionales de defensa de la Ciencia y la Tecnología.

Que no necesariamente implica ó requiere salir a la calle a agitar banderas, gritar consignas partidarias, ó afiliarse a un determinado partido, pero sí nos compromete a los tecnólogos, científicos e investigadores del sistema, a defender los objetivos y los logros alcanzados en estos últimos 15 años, a reconocer y promover políticas de defensa de la C y T en el país en próximos gobiernos, a encontrar la mejor manera de cuidar y proteger las semillas de ese frío invierno, mientras este dure…

Como actores del sistema de C y T, quienes hemos compartido – más allá de la orientación política - una década de decidido progreso tecnológico en áreas estratégicas para el país y redescubierto - en nuestra madurez - capacidades y potencialidades que ni siquiera habíamos imaginado, que estaban dormidas,debemos ayudar a cobijarnos y ser solidarios con nuestros científicos y tecnólogos.

Es difícil revertir decisiones de política económica y exterior generadas en el más alto nivel de las relaciones internacionales, en medio – además - de contextos políticos internacionales adversos y con intervenciones tan invasivas del poder económico global en la economía nacional (para ser justos tolerada y fomentada por muchos de nuestros políticos y hasta aceptada por una parte de la población..). Pero es imprescindible analizar como poder mitigar los daños y utilizar esos episodios para reconfigurarse y mantener vivas las capacidades hoy existentes, que no son pocas y que costó mucho esfuerzo construir.

El actual escenario nacional impone al sistema científico/tecnológico y a la comunidad a la vez una amenaza y un desafío.

Una amenaza, por el abandono progresivo por parte del Estado de áreas tecnológicas emblemáticas ó críticas, muchas de ellas desarrolladas exitosamente durante varias décadas. Como en los 90´s, pero aún con mayor gravedad que en aquellos tiempos, debido a la falta absoluta de criterio del actual gobierno de los CEO´s en cuanto a sostener áreas de desarrollo ya consolidadas y promover nichos comerciales existentes (cuando no directamente eliminar capacidades construidas laboriosamente en los últimos lustros).

Es también un desafío, porque debemos resguardar y proteger lo mejor que podamos las semillas sembradas durante todos estos años, para que puedan germinar más adelante, sin perder la mayor parte ó todas las capacidades adquiridas en términos de formación de RRHH, de equipamiento, de equipos tecnológicos maduros, etc.

Más aún, es un desafío a la solidaridad y también a la lucidez de quienes integramos el sistema nacional de C y T. Toda actividad que permita sostener ó preservar los núcleos tecnológicos, su equipamiento y su gente deben ser sostenidas - aún en niveles mínimos - hasta que pueda cambiarse nuevamente el paradigma…

En cada laboratorio, en cada facilidad hacer lo imposible para sostener al máximo las capacidades existentes hoy. Cuidar más que nunca el equipamiento del cual se disponga. Reorientar y motivar a los jóvenes, promover sus inquietudes tecnológicas y contener y respaldar a los seniors. Buscar estímulos, áreas de aplicación de las capacidades, redirigirlas inteligentemente y reconvertirlas temporariamente si es necesario. Manteniendo como Norte la premisa del desarrollo, de la capacitación como una necesidad, aún cuando ella en parte y temporariamente esté muy condicionada.

Para ello es necesario que, como destinatarios y eventuales beneficiarios de políticas adecuadas de desarrollo tecnológico durante todos estos años, los integrantes del sistema nacional de C y T - más allá de las apreciaciones personales y las diferencias partidarias - sepan sostener esa visión de Soberanía Tecnológica que fue alentada durante la anterior administración. Aún con ineficiencias y hasta eventuales discrecionalidades en esa experiencia, la orientación general era la correcta. Por el sencillo y contundente motivo, de que abría las posibilidades de desarrollo en el país al talento local, generando un círculo virtuoso de realizaciones tecnológicas para todo el sistema y de actividad económica para las PYMES.

Hay mañana:si - en la década anterior – en pocos años pudo recuperarse un sistema científico absolutamente postergado y ninguneado a fines de los 90´ y convertirlo en una herramienta formidable del desarrollo tecnológico en nuevas áreas de frontera, en un instrumento de Innovación y un motor del desarrollo industrial, no debería ser imposible recuperar las actividades de desarrollo, si tenemos claro el Norte. Para ello hay ciertas conductas estratégicas y pilares culturales que deben ser sostenidos.

Orientar la mirada a la búsqueda de nichos comerciales, con una capacidad de análisis inteligente de las capacidades de financiación del mercado, pero sin perder de vista y utilizar aprovechar, promover y reclamar el poder de compra inteligente del Estado. Como – por otra parte – sucede en muchos de los sistemas tecnológicos de los países desarrollados (EEUU, Alemania, Francia por poner algunos ejemplos conocidos).

Pensar la Soberanía Tecnológica como un objetivo permanente y a la vez como un resguardo conceptual, un Norte preestablecido que – en la medida que sea convierta en política de Estado- pueda preservar cierta herencia tecnológica aún en épocas de crisis económicas y vacas flacas, reducción de pptos. y emigración de especialistas.

Ref. 1 - Dvorkin, Eduardo: “Qué Ciencia quiere el País?”–Edit. Colihue, 2017.

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