Libreando

Editado por Sabino Vaca Narvaja y Zou Zhan.

“China, América Latina y la geopolítica de La Nueva Ruta de la Seda”

El libro China, América Latina y la geopolítica de La Nueva Ruta de la Seda reune las investigaciones de 14 autores de diversos países, editado por Sabino Vaca Narvaja y Zou Zhan y publicados por las universidades argentina Nacional de Lanús (UNLa) y china de Ciencia y Tecnología del Sudoeste (SWUST).

El prólogo de esta obra, desarrollado por Francisco Pestanha Director del Departamento de Planificación y Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Lanús, describe ampliamente las 14 investigaciones desarrolladas en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. A continuación se presenta un breve extracto del mismo:

Prológo del Libro La Nueva Ruta de la Seda

“En el capítulo inicial a cargo de la profesora Carola Ramón-Berjano, el eje dominante está puesto en la reconfiguración actual del orden mundial y la emergencia de China como actor de peso en la escena internacional reflejado en su creciente compromiso con los organismos multilaterales y foros de cooperación. La autora plantea que la actual Iniciativa de la Ruta de la Seda propuesta por China posee todos los elementos para convertirse en la herramienta para modelar una globalización “con características chinas” que venga a vigorizar un multilateralismo actualmente debilitado.

En el segundo capítulo, el profesor Romer Cornejo se pregunta acerca del espacio que puede alcanzar América Latina dentro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, a partir de un contexto propicio para el despliegue regional de este proyecto: la retirada de los Estados Unidos de algunos de los principales tratados multilaterales, así como el creciente nacionalismo económico defensivo desplegado por esta nación. En este sentido, Cornejo sostiene que en esta coyuntura las elites gobernantes de ALC están ante el desafío histórico de aceptar la oferta cooperativa basada en el mutuo beneficio ofrecido por China vis-à-vis la propuesta nacionalista y aislacionista del gobierno estadounidense.

A continuación, en el siguiente capítulo el profesor Xulio Ríos explora el rol que puede ejercer España dentro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta en vista a la máxima importancia que el proyecto otorga a la región del Mediterráneo. China anhela tejer un entramado de relaciones internacionales, siendo la integración de América Latina y el Caribe a la Ruta de la Seda un escalón más para la concreción de ese objetivo. Para el autor, España —que se halla unida a América Latina por profundos lazos humanos, históricos, sociales, culturales, políticos, económicos y lingüísticos— deberá evaluar en qué medida podrá aprovechar las relaciones con Latinoamérica para jugar un rol clave en el despliegue de la iniciativa en la región.

A partir del impacto que el despliegue del proyecto BRI puede tener para ALC, en el capítulo cuarto el profesor Gustavo Girado plantea la necesidad de que las partes avancen hacia un esquema de relacionamiento diferente, tanto en lo económico como en lo político. Para superar la dependencia estructural que tiene ALC de su canasta básica de exportaciones, propone relacionar los capitales chinos con los de los residentes en ALC de manera que éstos puedan intentar recorrer un camino similar al seguido por las empresas chinas al ascender en las cadenas de valor global, en su escalamiento tecnológico. En suma, aprender de la misma manera como lo hicieran los capitales chinos durante los últimos cuarenta años, de manera que el carácter win-win del discurso chino consiga sustento real y ALC pueda superar su estratificada oferta exportadora aprovechando su creciente relación política con China.

Alejandro Zottele y Xuo Shuo, quienes han escrito el capítulo quinto a dos plumas, argumentan que para que la iniciativa de la Franja y la Ruta sea sustentable deberán tenerse en cuenta diversos factores, más allá de los estrictamente comerciales o económicos: la iniciativa debe generar oportunidades para la mayoría de la población, ya que si no —incluso—, podría contribuir al crecimiento de la desigualdad. En este sentido, la educación debe ser analizada como un elemento fundamental en el desenvolvimiento de la iniciativa BRI, tomando en cuenta dos aspectos principales: por un lado, la educación como base para el entendimiento y la sustentabilidad en la aplicación del proyecto (y desde esta perspectiva, las universidades y los centros de estudios deberán ser actores fundamentales en la diagramación de las nuevas políticas que promueva la iniciativa); por otro, la educación debe ser parte del proyecto para fomentar el desarrollo de los pueblos.

En el capítulo seis, el profesor Jorge Malena plantea que la capacidad de sobreproducción y el superávit financiero existentes en China se complementan con las necesidades de especialización industrial y ascenso en las cadenas de valor de América Latina. A la vez, la infraestructura latinoamericana precisa ser mejorada, de allí que la conectividad sea uno de los cinco ejes sectoriales planteados por la CELAC. La cooperación sino-latinoamericana y el espíritu de la iniciativa de la Franja y la Ruta tienen una base común, de allí que una pueda resultar en la extensión de la otra. A partir de un caso, el desarrollo ferroviario con el apoyo de China del Proyecto de rehabilitación del Belgrano Cargas, el autor plantea que la construcción de infraestructura, en particular, se ha convertido en un emprendimiento común para ambos actores.

En el capítulo séptimo, Pan Deng y Bruno Isaac Bautista Hernández plantean que China, como promotor de la iniciativa de la Franja y la Ruta y su creciente y novedoso rol en diversos organismos multilaterales, debe asumir un papel más activo y trabajar en pos de construir el marco jurídico que se ajuste a la iniciativa BRI, respetando las bases del derecho internacional vigente y promoviendo a la vez la más amplia cooperación judicial transnacional en materia de solución de conflictos. De este modo, China será capaz de suscitar la reforma del nuevo orden económico internacional, eliminando las barreras económicas que puedan subsistir a través del estímulo de la cooperación global e incentivando en paralelo el crecimiento de nuevos modelos económicos basados en innovaciones tecnológicas a través de fijar las bases legales para su fomento y protección.

Seguidamente, en el capítulo octavo, el profesor Alejandro Razzotti va a analizar el recorrido de la Ruta de la Seda digital desde sus orígenes, para posteriormente describir sus actuales campos de acción y abrir el debate sobre la relevancia futura del aspecto informático en el marco general de la actual iniciativa BRI. Si bien inicialmente la nueva Ruta de la Seda se centró en aspectos tangibles, en particular todo lo relacionado con la infraestructura física (ferrocarriles, puertos, carreteras, etc.) a partir del 2015 se proclamó la necesidad de una Ruta de la Seda de la información como complemento para un desenvolvimiento exitoso del proyecto.

En el capítulo noveno, el profesor Zou Zhan realiza un análisis histórico sobre el intercambio y cooperación entre China y la América Latina en el campo del deporte en los últimos sesenta años. En este sentido, plantea que el deporte sirvió como complemento para la diplomacia clásica (basada en la relación entre Estados), permitiéndole a las partes ampliar y promover las relaciones bilaterales como así también amplificar la cooperación mutua en diversos ámbitos más allá del deportivo, en particular en momentos como la segunda posguerra cuando las potencias occidentales crearon, a través de diversos tratados, un cerco en torno a la República Popular China. La nueva Ruta de la Seda deviene, entonces, como excusa ideal para retomar esta tradición de intercambio entre China y ALC.

Maya Alvisa Barroso, por otra parte, analiza los pros y los contras que la iniciativa puede tener en la región: para la autora, el impacto que la BRI tenga en América Latina va a depender estrechamente de la actitud que la región tenga hacia las políticas esbozadas por Beijing. En consecuencia, como sostiene la autora, una actitud proactiva habrá de potenciar las expectativas de relaciones que China tiene hacia Latinoamérica y al contrario, si la región subestima el rol cada vez mayor adoptado por los asiáticos en el comercio y la política mundial —asumiendo por lo tanto una actitud pasiva ante el avance de las instituciones de aquel país—, corre el riesgo de quedar atrapado por las necesidades chinas y desatender las de la región.

En el capítulo once, Aymara Gerdel, infiere que, si bien los flujos comerciales entre China y América Latina y el Caribe se han visto incrementados durante los primeros años del siglo XXI convirtiendo a China en el segundo mayor socio comercial de la región, la extensión de la Iniciativa de la Franja y la Ruta hacia ALC sin un plan que establezca sus implicaciones y alcances, no torna muy clara la participación de América Latina y el Caribe en el proyecto transcontinental. No obstante esto, varios países latinoamericanos y caribeños manifestaron de forma bilateral su intención de participar en la iniciativa, incorporándose activamente al proyecto. No obstante, advierte, haciendo propias las palabras de Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, que primero los países latinoamericanos deben integrarse más entre ellos como instancia previa a incorporarse al megaproyecto liderado por China.

Posteriormente, el profesor Vicente Teruggi analiza y describe de manera somera las oportunidades que tiene América Latina en general y la Argentina en particular en una inserción inteligente y estratégica en la iniciativa BRI, para lo cual desarrolla las principales características de ésta y sus alcances globales, y las implicancias para los países de nuestra región. Concluye, finalmente, con una serie de recomendaciones para que la región pueda explotar al máximo los beneficios de esta iniciativa.

A continuación, el profesor Paulo Botta examina las respuestas que los países de Asia central dieron a la iniciativa BRI, para —a partir de las percepciones que estos Estados tienen del proyecto, permeadas éstas por la asimetría en la relación con el dragón asiático como asimismo por la cercanía geográfica con aquel— intentar comprender la actualidad y futuro de este megaproyecto transcontinental; en este sentido, el autor postula que el desarrollo de una moderna infraestructura en Eurasia ofrecería una extraordinaria oportunidad para los países latinoamericanos permitiendo que productos de nuestra región lleguen a mercados de geografías no exploradas anteriormente.

En el capítulo que cierra esta obra, el profesor Milton Reyes revisa la propuesta china de la Iniciativa de Franja y Ruta dentro de su contexto geográfico natural, para luego reflexionar sobre las oportunidades y retos de la ampliación de esta propuesta hacia nuestra región. En este sentido, plantea la existencia en ALC de dos matrices de proyectos en pugna —una de cuño aperturista y otra desarrollista— que impiden precisar un horizonte estratégico de largo plazo, quitando a la región capacidad de flexibilidad táctica frente a los cambiantes escenarios y desafíos impuestos por el nuevo orden mundial.”

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