Entrevistas

Entrevista a Alfredo Zaiat

"Dar autonomía al Banco Central implica ceder poder"

El rol del Banco Central en la política de un gobierno viene generando una grieta entre especialistas económicos. Alfredo Zaiat, analista del diario argentino Página 12 y autor de varios libros sobre la materia como Amenazados. El miedo en la economía (2015) señala, en diálogo con SES América Latina, que esa fuerte discusión es lógica debido a que “el Banco Central es un espacio de poder decisivo”.

Zaiat nos recibió en el matutino donde trabaja en una semana significativa tras la remoción fijada por el gobierno Mauricio Macri contra el director del BCRA Pedro Biscay dado sus posiciones contrarias a la política monetaria de Cambiemos.

¿Qué cuestiones de índole económica y política están en juego cuando se debate la autonomía del Banco Central?

La idea de la autonomía o independencia del Banco Central es un concepto que la ortodoxia económica ha buscado instalar en las últimas décadas con un objetivo político muy claro: poner al Banco Central al servicio de los banqueros. En ese sentido, las usinas del pensamiento neoliberal aconsejan que no haya influencia del poder político y democrático en el Banco Central.

En definitiva, el mito de la autonomía es un relato que busca justificar la captura de un espacio de poder decisivo. Repito, el objetivo es volcar las políticas monetarias de un país en pos del interés de los sectores financieros concentrados.

¿Qué debería hacer la conducción de un Banco Central para limitar la elusión o evasión fiscal que los grandes actores suelen canalizar a través de sus bancos amigos?

Puede hacer varias cosas porque es una obligación del Banco Central jugar en esa agenda. Es decir, está fijado como un mandato de su política fiscalizar el movimiento de los bancos. Por consiguiente, cuando un Banco Central no interviene en controlar la fuga de capitales y evasión fiscal canalizada a través de los bancos termina siendo cómplice de la “city”.

A nivel regional, ¿Los gobiernos utilizan a sus bancos centrales de forma unívoca u observas matices entre las distintas administraciones?

En general, veo que los bancos centrales han sido capturados por el poder financiero a nivel zonal. En las últimas décadas, incluso durante la etapa hegemonizada por gobiernos populares, hubo pocos gobiernos que lograron canalizar al Banco Central en función de su proyecto. El kirchnerismo, fundamentalmente a partir de la remoción de Martín Redrado en el 2010, y el gobierno de Evo Morales pudieron hacer algo en ese sentido.

Pero, por ejemplo, gobiernos populares como el lulismo, a pesar de los avances conseguidos durante su gestión, al Banco Central lo dejaron en manos del mundo financiero. En los primeros años de la era Lula el presidente del Banco Central fue (Fernando) Meirelles, que hoy es el ministro de Economía del gobierno golpista de (Michel) Temer. Además, Meirelles había sido el número uno a nivel global del Bank Boston.

Vayamos a otro tema, el gobierno de Macri tiene un enfoque económico claramente aperturista. En comparación con otros ciclos argentinos similares, ¿Observas un rasgo distintivo en el modelo de Cambiemos?

La pregunta está bien porque sirve para explicar las características especiales de la actual etapa económica argentina. El modelo económico de Macri es conservador, tanto como la administración menemista de los noventa, o la última dictadura militar. Sin embargo, hay una instancia donde Cambiemos se diferencia de las dos experiencias señaladas: una de facto, y otra elegida por el voto popular. Y esa instancia tiene que ver con que los espacios de poder decisivos están representados por los propios cuadros gerenciales de las élites.

Antes, Martínez de Hoz (ministro de Economía de la última dictadura militar) podía hacerse eco de los sectores rurales concentrados. Hoy, en cambio, la toma de decisiones es más fáctica porque no hay intermediarios. Los hombres de la patria financiera están al mando de los canales gubernamentales estratégicos. El ministro de Finanzas argentino, por caso, un día antes de asumir estaba al mando de la filial local del Deutsche Bank.

Por último, ¿Qué lectura haces de la remoción de Pedro Biscay?

Evidentemente, al gobierno le irritaba que Biscay les haya observado con rigurosidad técnica y profesional las inconsistencias monetarias y financieras del Banco Central. Pero, en términos generales, el caso de Biscay es un eslabón más de una política persecutoria contra las voces disidentes al gobierno dentro del Estado.

(*) Fuente: sesamericalatina.com

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