Economía Solidaria

Por Fernando Sabín, Soraya González y Marta Monasterio

Economía que te quiero verde, y social, y solidaria

(Por Fernando Sabín, Soraya González y Marta Monasterio) La Economía Social y Solidaria supone un eje fundamental de transformación de la economía para el bien común, donde las personas se sitúan en el centro. Esta economía, que es además feminista de raíz, se caracteriza por los principios de equidad, sostenibilidad ambiental y cooperación. Surge de la necesidad de dar respuesta a la creciente deshumanización de la sociedad, donde las cifras, el dinero y los números, diluyen nombres y apellidos, y borran vidas. Por eso, es necesario querer una economía más verde, y más social y más solidaria.

La propia Unión Europea y la ONU reconocen esta economía y sus valores como piedra angular para cambiar nuestra deriva. Así lo ha aprobado también en una estrategia de carácter nacional el propio Partido Popular en Consejo de Ministros, con 11 ejes de actuación. Entre las líneas de este reciente plan, se establecen ayudas para que esta Economía, la humana, pueda seguir creciendo. Unas ayudas que ahora están siendo objeto de informaciones en diferentes medios de comunicación. ¿Por qué queremos que crezca? Porque genera más cohesión social, más igualdad, mejores condiciones de trabajo, y, en definitiva, una vida más digna.

Además, por otro lado, en términos de suministro de servicios públicos a través de concursos de libre concurrencia, la Economía Social y Solidaria es más garantista, porque las entidades que la forman no buscan maximizar sus beneficios económicos, sino que están centradas en favorecer el mantenimiento y la creación de empleo, porque los beneficios son de otro tipo; no se reparten dividendos, ni sobres. Es más garantista porque comparte un principio de compromiso con el entorno, algo fundamental para quien está prestando un servicio público, porque genera empleo local y desarrolla el territorio donde actúa, porque sabe que eso será bueno para ella.

Recientemente, la Economía Social y Solidaria de Madrid, y en concreto la figura de las cooperativas adscritas a ella, están siendo objeto de difamaciones mediáticas. Ataques a través de grandes medios de comunicación que no entienden nuestra horizontalidad; que no entienden que no nos regimos sólo por criterios económicos, porque entendemos que el valor de las cosas no está solo en las monedas. Es una lucha, la mítica: David contra Goliat.

Es bastante irresponsable poner indirectamente a todo un sector en el punto de mira mediático, al fundar sospechas sobre la legalidad del acceso a las ayudas públicas previstas para la Economía Social y Solidaria y el mundo cooperativo, así como su participación en concursos abiertos y de libre concurrencia. Para hacernos una idea, estas empresas, que crean empleo, y que también trabajan en el sector privado, suponen el 5% del PIB del Estado y, entre ellas, se encuentran entidades insignia y fundamentales dentro del tejido productivo español. Es extremadamente grave que se utilice a la Economía Social y Solidaria como una herramienta de ataque.

La Economía Social y Solidaria difiere del modelo económico tradicional y de ciudad. A través de nuestro trabajo diario en nuestras empresas cooperativas, también queremos incidir en las lógicas de hacer economía para que sean soporte para el desarrollo de la vida y no a la inversa. Y lo estamos consiguiendo.

  • Cooperativistas madrileños

(*) Fuente: La Marea

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