Economía Solidaria

Entrevista. Henry Morales. Coordinador del colectivo Tzuk Kim-pop

"Cuba lidera la cooperación"

Cuba, su revolución, fue potencia mundial azucarera, también tuvo un alto protagonismo en competencias olímpicas. Hitos destacables por tratarse de un país pequeño y bloqueado en su economía. Henry Morales, economista guatemalteco y referente del movimiento social Tzuk Kim-pop, acaba de publicar una investigación que da cuenta de otro logro importante de La Habana a nivel internacional.

En su pieza “Ayuda oficial al desarrollo de Cuba al mundo (AOD)”, que contó con el apoyo de la red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos (Latindadd), Carlos Bedoya, Coordinador de dicha plataforma continental, prologa la obra de Henry Morales con palabras elocuentes: “Leyendo a Morales comprobamos que Cuba destina el 6.6 por ciento de su Producto Bruto Interno (PBI) para la AOD, mientras que el promedio de los países europeos destinan apenas el 0.39 por ciento de su PBI. Incluso Estados Unidos, que sigue imponiendo el bloqueo y la guerra económica y financiera contra la isla pese al rechazo mundial, entrega solo el 0.17 por ciento de su PBI en ayuda”.

¿Cuáles son las conclusiones más gravitantes de tu investigación sobre el perfil de Cuba en cooperación internacional?

Primero, plantear una mirada crítica sobre cómo funciona la ayuda internacional al desarrollo porque entiendo que, con su lógica asistencialista, refuerza la agenda neoliberal. En ese sentido, Cuba promueve otra escuela para la cooperación global con un factor elemental que suele pasar desapercibido: la ayuda a otros países más allá de la cuestión financiera, más allá del capítulo monetario. Para ello, elaboré una metodología de trabajo que pudiera cuantificar la AOD desplegada por Cuba, tanto a nivel Sur-Sur como con otras latitudes del mundo. De esa manera, pude establecer puntos de comparación entre Cuba y un conjunto de países desarrollados en esa materia.

Mi otro objetivo en la investigación paso por contribuir a dar herramientas argumentativos a todos los Comités de Solidaridad con Cuba que solicitan el levantamiento del bloqueo económico, fundamentalmente estadounidense, hacia la isla.

¿Cuáles son los activos más fuertes en la AOD cubana?

La colaboración de Cuba se centra en temas, eminentemente, técnicos y sociales: salud, educación, deporte, cultura, y ciencias. Esos son los grandes ejes programáticos que prioriza la cooperación cubana. Segundo dato, en los últimos17 años, que fue el período histórico analizado, hay un promedio permanente mensual de entre 60 y 65 mil profesionales cubanos haciendo misiones de solidaridad en el exterior. Entre 80 y cien países han sido receptores de esa ayuda desde el año 2000. Pero, sí tomamos un ciclo temporal más largo, podemos decir que la cooperación cubana ha llegado a 180 naciones aproximadamente. De esa manera, se puede afirmar que en ese segmento, el de la cooperación internacional, Cuba aventaja a potencias como Estados Unidos, o varios países europeos.

Cuba cuenta con cuatro programas que deberían ser referencia en materia de cooperación internacional. Uno, es su escuela internacional de formación de médicos, la ELAM, porque su metodología académica apunta a la sostenibilidad de los países en materia de salud. La imagen es elocuente: Cuba envía médicos a distintas partes del mundo, y recibe estudiantes. Segundo, su escuela de deportes contribuyó a muchos de los avances de América Latina en las competencias olímpicas. El otro programa de alto impacto es el método de alfabetización que se llama “Yo sí puedo”, un plan de bajo costo económico pero significativo en sus logros, claro. Por último, el programa “Misión milagro” devolvió la vista a más de cinco millones de latinoamericanos.

Además, Cuba ha desarrollado un programa de asistencia internacional en situaciones de emergencia generadas por desastres de origen natural, o por graves cuadros de epidemia, caso el cólera en África. La brigada se llama “Henry Reeve” y está compuesta por equipos de profesionales multidisciplinarios. La última misión de la brigada se desarrolló en Siria, donde dos mil profesionales cubanos trabajaron en tares de reconstrucción.

Es importante recordar que Naciones Unidas viene aconsejando desde hace 30 años que los países destinen un 0.7% de su presupuesto en AOD, un horizonte mínimo en la caja pública pero, aun así, no alcanzado por varias naciones; incluso, las naciones nórdicas europeas como Noruega, Finlandia, Suecia. Cuba, por el contrario, ha destinado en promedio un 6.6% de su PIB hacia el capitulo de cooperación internacional.

¿Por qué motivos, geopolíticos o de otra índole, Cuba tiene un perfil tan alto en AOD? ¿Busca suplir falencias monetarias?

Hay muchos factores para explicar ese comportamiento. Para Cuba el internacionalismo y la solidaridad son valores identitarios importantes, así están plasmados en su Constitución política. En segundo lugar, efectivamente, las políticas donde Cuba tiene un superávit de profesionales -política, educación, deportes-, le ha dado la posibilidad de proyectar misiones internacionales. Tercer elemento, Cuba está asediada por un bloqueo internacional. En ese sentido, sus programas de AOD ayuda al gobierno cubano a desenmascarar las políticas de difamación mediática que justifican, precisamente, ese bloqueo. Por último, Cuba estima necesario reforzar un perfil de cooperación, anclado en lo social, que hoy aparece relegado en la matriz de ayuda global, más detenida en lo monetario.

¿Qué opinión te merece el relevo gubernamental en Cuba? ¿Se aceleraran las reformas anunciadas?

Los cubanos dicen que ellos no están atravesando una transición política, si no que transitan una evolución de su sistema a nuevos tiempos. Es decir, creo que no hay un cambio de modelo rotundo, más bien el proceso cubano se está adaptando a un nuevo contexto, y a una nueva realidad.

Si vemos el historial de (Miguel) Díaz- Canel vemos que es un político de mucha carrera y en cuya formación siempre se destacó su apego al modelo socialista cubano. Por lo tanto, creo que el nuevo presidente cubano va a seguir en la línea de lo hecho por Raúl Castro, pequeños cambios al rumbo estratégico en pos de amoldarse a una coyuntura mundial crítica y sensible.

En tu libro mencionas que el modelo de cooperación vigente en el mundo tiene un sesgo intervencionista. ¿A qué te referís con ese comentario?

En principio, observo que las grandes potencias, como Alemania, EE.UU. y Japón, suelen autoafirmarse como las países líderes en ayuda al desarrollo. Y, para ello, ostentan, claro, sus desembolsos monetarios hacia la periferia. Segundo, esa ayuda está muy cargada de intereses económicos y corporativos propios de esas naciones. De esa manera, las potencias cooperantes utilizan, creo, la AOD como una herramienta central de su expansión geopolítica, y como un dispositivo de presión a los gobiernos para que continúen determinados lineamientos económicos.

Pero, incluso, dentro de la órbita Sur- Sur, muchas veces nuestros países reproducen esos paradigmas dominantes. Como lo demuestra Cuba, podemos, desde el sur, ser países países oferentes de cooperación, y no solo solicitantes. Y que esa colaboración ofrecida a países semejantes, socios en bloques de integración, sirva para fortalecer las capacidades nacionales y para contribuir a una agenda de cambio mundial, por más soberanía y menos intervencionismo.

No debemos perder de vista que las grandes convocatorias al diálogo internacional, como la Agenda 2030, o en su momento los Objetivos de Desarrollo del Milenio, o muchas de las instancias multilaterales relacionadas con la pelea contra el cambio climático, están direccionadas en sus objetivos por los países desarrollados. Y justifican ese peso en en el proceso de toma de decisiones por su actuación en los marcos de cooperación internacional.

Pero, claro, sí traducimos la ayuda dada por Cuba en términos monetarios, resulta que la cooperación dada por La Habana es equiparable a la ofrecida por los países ricos.

Por último, ¿Qué desafíos tiene la región para generar un esquema autónomo de cooperación?

Dentro de América Latina y el Caribe son muy pocos los países que han abandonado el perfil receptivo en ayuda internacional para pasar a ser más protagonistas en la agenda de cooperación. Segundo, buena parte de la colaboración recibida por los países está centrada en el aspecto financiero y comercial. Y esa matriz económica en la AOD se da también entre países ubicados en el canal Sur-Sur. Brasil cuenta con su propia Agencia para ayuda al desarrollo, cuyos flujos de cooperación están destinados a sostener países de habla portuguesa donde el gigante sudamericano tiene volcado muchos intereses económicos.

(*) Fuente: Sesamericalatina.com

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