Economía nacional

Opinión. Por Alejandro Mosquera.

¿Hacia dónde vamos? Los debates sobre el rumbo

La renegociación de la mega-deuda externa está impregnando toda la agenda política y pública. El escenario muestra como los actores responsables del drama argentino actúan para aprovechar la catástrofe que nos legó Cambiemos como una oportunidad económica para lograr mas beneficios económicos y financieros, o políticos para asegurar alineamientos del país a las políticas de los países “centrales”. Se agrega actuando funcionalmente al capital financiero una oposición que juega a trabar, desacreditar, en un sueño de que, si a los “peronistas moderados” les va mal, solo queda la opción del retorno a la derecha.

Parte central de la operación de debilitamiento del país para favorecer los intereses concentrados de los especuladores económicos, políticos y mediáticos respecto a la renegociación de la deuda y el grado de soberanía con que actuará Argentina es mostrar al gobierno paralizado por las divisiones internas y por sus propias ineficacias en la gestión.

El Frente de todos esta ante el desafió de superar su carácter electoral y convertirse en un Frente institucionalizado donde se pueda compartir, discutir y crear los rumbos estratégicos del país, y la vez instrumento de debate con la sociedad de las razones de las medidas que se van tomando. Para el mejor gobierno, para una democracia mas plena y transformada, para una soberanía respetada, se necesita más politización del debate ciudadano, se necesita mas organización y participación popular. La concepción noventista de ser individual o grupalmente fiscales de las acciones de los actores populares no alcanza a edificar una correlación de fuerzas que permita gestar los rumbos en los temas centrales que definen el futuro de Argentina.

Los medios hegemónicos, y los intereses que describíamos intentan generar la idea de divisiones entre los lideres del frente y el gobierno, producir desgastes prematuros y obligar a una negociación subordinada de la deuda.

Con este contexto, la solución no es acallar los debates, ni las opiniones diversas en un frente diverso. Y mucho menos como es costumbre en la historia del país pedirles a los sectores mas combativos que se moderen. Que muchas veces se acompaña de ciertas visiones de delegación extrema en las conducciones que primero parecen inteligentes pero que en el tiempo separan a las estructuras políticas de la sociedad incluso de su base social. Y en el peor de los casos impulsa la no-política o la anti política.

Algunos de los temas que ocupan el centro son sobre los presos políticos y la actitud ante la deuda:

En lo personal comparto las visiones como la de Graciana Peñafort sobre el debate de los presos políticos y del papel del presidente (ver el Cohete a la Luna). Sumo: si la decisión de las detenciones, de las prisiones preventivas, de “contratar” arrepentidos, de la utilización de servicios de inteligencias y combinación con operaciones mediáticas, fueron tomadas en la “mesa judicial” creada y/o avalada por el ex presidente Macri, significa que los presos no fueron tales por decisiones judiciales independientes sino por decisiones políticas que de antemano habían resuelto la culpabilidad de esas personas. No se necesitan indultos, si nuevos juicios. Y por supuesto una nueva justicia independiente, reformada por amplios consensos y con la decisión de recrear institucionalidad republicana y democrática después de tanta destrucción.

En el debate sobre la negociación de la deuda externa bien hizo Alberto en recorrer varios países buscando apoyo para que dejen crecer al país y así pueda cumplir con sus deudas: la interna con su pueblo, y la externa con los acreedores. Porque estamos frente a definiciones políticas y no solo técnicas.

A la vez es altamente positivo que organizaciones sindicales, sociales y políticas diversas se movilicen para cuestionar el papel del FMI y reclamar que el pago no se haga sobre el hambre y la miseria de nuestro pueblo. Si creo que un Frente de Todos institucionalizado, podría ser el impulsor de una gran movilización, debates, reuniones vecinales, asambleas, para defender nuestra soberanía y derecho a desarrollarnos, a crecer, a tener trabajo frente a las presiones y condicionalidades del Fondo y los acreedores y para darle mas fuerza a nuestro gobierno en la negociación con los organismos internacionales y con los especuladores.

La característica del Frente de todos se puede resumir en unidad y diversidad. Cuidando esas cualidades que fueron centrales en la derrota de Cambiemos, ahora es necesario construir una conducción común, una participación y organización movimientista en todo el país. Donde todas y cada una de las experiencias políticas, sociales, culturales tengan su lugar.

El Frente no puede ni debe tener un discurso único, pero si una acción articulada. Un frente motorizando los grandes debates que se necesitan en la sociedad es clave para una mejor gestión, para el mejor rumbo. Hemos derrotado a la derecha electoralmente, ahora hay que transformar el país.

Fuente: La Barraca

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