Economía nacional

El gran intento

¿Cómo crear empleo y no morir en el intento?

(Por Clara Razu (*) Especial para Motor de Ideas) Los trabadores son propietarios de la fuerza de trabajo, que integra las fuerzas productivas, son los dueños de la capacidad de trabajo que está destinada a transformar la materia en bienes y servicios para satisfacer las necesidades. ¿Por qué hay que trabajar? Cualquier persona a la que se le preguntara, contestaría que para “ganarse la vida”. Si bien el nacimiento es un hecho natural, en la economía capitalista la vida hay que “ganársela”, o sea que la supervivencia dependerá de la capacidad de las personas para producir bienes y servicios que le reporten una remuneración que les permita satisfacer sus necesidades.

Esta es una concepción de carácter individual, desde el punto de vista social, se podría decir que hay que trabajar para que la calidad de vida de una comunidad mejore, en el sentido que una sociedad es más “desarrollada” si produce mayor cantidad de bienes y servicios. Y será mas justa si esos bienes y servicios se reparten en la misma forma para que todos sus integrantes accedan a mejores condiciones de vida.

A esta altura del neoliberalismo, este planteo ¿resulta utópico?

¿Y que sería de la vida si no se persiguiesen utopías? Aunque la creación de empleo no sería tan utópica si se aplicaran algunas “medidas”. Desde el aspecto macroeconómico la creación de empleo, responde a políticas económico-sociales de estimulación de la demanda agregada. La demanda de trabajo, se deriva de la demanda agregada de bienes y servicios, o sea del crecimiento de la actividad económica a saber: los empresarios contratan trabajadores en la medida en que deseen producir y vender más bienes para satisfacer la demanda, y obtengan a partir de un aumento de sus ventas, un mayor ingreso que les permite pagar por esa fuerza de trabajo y aumentar sus ganancias. No es la disminución del salario, sino su aumento para lograr un aumento del consumo interno. Los mayores ingresos redundarían en un incremento en la demanda de bienes y servicios, que impacta en la fuerza de trabajo necesaria para producirlos, iniciándose “circulo virtuoso” en la economía de mercado.

Los números de la realidad con caída de actividad económica y caída del consumo son compatibles con el aumento de la tasa de desempleo, el aumento de la informalidad, precarización laboral y aumento del subempleo.

En el último trimestre del año 2018 la desocupación abierta según los datos del INDEC fue del 9,1%, de la población económicamente. Mientras que los subocupados que demandan empleo constituyen el 17,3%. Para las mujeres la tasa de desocupación abierta es del 10,3%.

Estas cifras ¿solo se pueden revertir a partir de políticas macroeconómicas? ¿O hay espacio para acciones colectivas que permitan mejorar la calidad de vida de todes los habiten el “suelo argentino”? Porque no hay mejora en la calidad de vida de una comunidad si “todes” no entran. De esto se trata... ¿Qué hacer con el desempleo, la producción de bienes y la inclusión desde la comunidad, desde abajo, “desde el pie”.? Volviendo al principio, para poder trabajar, debe haber necesidades que satisfacer, la demanda de bienes y servicios que ese individuo o comunidad está en condiciones de satisfacer, tal como destaca Enrique Martinez : “Si no hay demanda no hay necesidad de oferta, aunque no necesariamente es imprescindible la demanda para tomar la decisión de producir, y aun puede suceder que no sea una demanda con capacidad de compra, o sea con recursos monetarios suficientes para satisfacerla”. En la medida que esta demanda se identifica, quienes asuman la responsabilidad de producir, esto es “emprender”, deberán diseñar ese emprendimiento. Cuando se habla de emprendedores, el concepto incluye al “empresario capitalista tradicional”, en el sentido shumpeteriano del término, que considera que la ganancia es la remuneración al riesgo que asume al producir. Pero también se puede considerar a otro tipo de emprendedores tanto individuales como agrupaciones que identifican la demanda y si bien tienen capacidad de organización de emprendimientos productivos carecen de los recursos económicos necesarios. En este último caso, es imprescindible un Estado que garantice estos desarrollos con un marco adecuado de políticas públicas.

A la demanda, se le agregaría la fuerza de trabajo adecuada y la tecnología disponible. Parafraseando a las tres preguntas fundamentales acerca de la economía...el ¿Que? ¿Cómo? ¿Para quién? Si, se llega hasta acá, es necesario fijar objetivos claros. Si el objetivo es generar trabajo, entonces se debería sostener una forma de producción que maximice la cantidad de trabajadores, claro que, en este sentido, el costo puede ser bajos niveles de productividad. Por eso deberían tenerse en cuenta la producción de bienes que tengan mayor participación del trabajo en relación al capital, o sea actividades con mayor participación del trabajo, como, por ejemplo, elaboración de algunos alimentos o manufacturas del cuero.

No se descarta la utilización tecnológica, sino que se tratar de equilibrar dichos usos, por lo menos en principio, para lograr mayor participación de la fuerza de trabajo El capital necesario es un capítulo importante a la hora de evaluar un proyecto, ya que sea propio u obtenido de préstamos o créditos. Una cuestión de importancia es la recuperación de la inversión inicial y el sostenimiento de la producción en el tiempo.

Para lograr superar estas cuestiones, es necesario tener una gestión de costos de producción que permita la continuidad económica y productiva del emprendimiento, donde el concepto de rentabilidad se reemplaza con sustentabilidad, en términos de lograr niveles de eficiencia colectiva que apunten al objetivo central de “crear trabajo” y contribuir a mejorar la calidad de vida de la comunidad. Claro que...nada de lo expuesto es posible en un contexto de un Estado que beneficia a los sectores más parasitarios del sistema económico, con tasas de interés que desalientan todo proyecto productivo, y tarifas que hacen que los costos de producción excedan cualquier calculo... Pero a la hora de diagramar propuestas, ideas, programas que terminen con la desazón que abate a la sociedad, es bueno identificar a los actores centrales, actores populares, quienes hoy son víctimas de este modelo y empezar a debatir sin prejuicios ideológicos...como salir de la catástrofe neoliberal.

(*) Economista / Docente en la Universidad Nacional de La Matanza/ Especialista en Economías Regionales / Integrante del colectivo de Motor Económico

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