La cruda realidad

Las importaciones un 68 por ciento en julio

Semáforo rojo para la industria indumentaria

El sector textil no pasa por su mejor momento. Al cierre de fábricas y despidos se suma un dato crucial: la importación de prendas de vestir aumentó en julio un 68 por ciento frente al mismo mes del año pasado medida en toneladas. Al mismo tiempo, cayó la venta del rubro en un 7 por ciento en shoppings del Gran Buenos Aires y un 5,3 en los supermercados de todo el país. Los datos pertenecen al último informe del “Semáforo de la Indumentaria Argentina” que confecciona la cámara empresaria del sector (CAIA).

La producción de ropa en el segundo trimestre cayó 5,8 interanual mientras que las exportaciones lo hicieron en un 18,6 por ciento. Los costureros en relación formal de dependencia perdieron 3325 puestos de trabajo (un 6,9 por ciento menos), mientras que se estima que el retroceso de puestos informales de costureros fue de 30 mil personas entre 2016 y 2015, detalló la Cámara.

Países de origen

El 75% de la ropa que se importa proviene de China, si se suma lo importado desde Vietnam, Perú e India la cifra alcanza el 85 por ciento. Desde Paraguay proviene un 2,5% y desde Brasil un 1 por ciento.

Otro dato que preocupa al sector es que desde el 22 de julio, la Aduana dejó de informar quienes son los exportadores y quienes los importadores. “Había un sistema de Aduana que suministraba todos los datos día a día, ahora sólo los informa por producto y con treinta días de atraso. Por lo tanto, no podemos saber quienes son los que más importan y no podemos ejercer un control. Históricamente han sido los hipermercados y las tiendas departamentales”, dice Alicia Hernández.

Las exportaciones también sufren: de enero a julio de 2017 se exportaron 327 toneladas; en el mismo período de 2016 unas 386 toneladas y entre enero y julio de 2015, 594 toneladas.

“Si achatamos costos laborales, nos suicidamos”

Muchos sectores se quejan de los altos costos laborales, peros los industriales que fabrican indumentaria tienen otra visión. La gerente general de la Cámara Industrial Argentina de Indumentaria es clara.

“Cuando pagamos salarios generamos demanda en el mercado interno. Si achatamos los costos laborales nos vamos a ir suicidando. No estamos preocupados por los costos laborales, nos preocupa el tema impositivo”.

Ante los rumores nunca confi rmados del desembarco de famosas etiquetas extranjeras, los industriales sostienen que “si las fi rmas internacionales quieren venir, le damos la bienvenida pero le pedimos al Gobierno que fabriquen el 50% en Argentina. Así es en todo el mundo. Pero hubo muchos rumores y nada fi rme. El mercado interno está muy planchado, es un mercado chico y no está consumiendo. Sólo es un mercado atractivo cuando se consume fuerte”.

Se trata de un pedido concreto que le hacen al Gobierno, ya que ven que las importaciones de ropa de vestir siguen en alza.

El costo de producción explica el 20% del precio de venta de una prenda

Todo el sector de indumentaria está complicado. “La ropa de marca está afectada porque apunta a un nivel socioeconómico más alto que es el que hoy elige viajar y hacer las compras en el exterior. La ropa masiva está muy afectada por la caída del salario”, explica Hernández.

Ante este panorama la pregunta obligada es por qué la ropa argentina es tan cara y la respuesta es simple: “El costo de producir una prenda representa el 20% del valor final que se paga en un local. El 55% restante es costo de alquiler, expensas, promociones de bancos, los costos de las tarjetas y los altos ingresos brutos. Son impuestos en cascada. Si mandas a bordar o a lavar una prenda, pagas ingresos brutos. Son impuestos muy distorsivos que aumentan el precio final de una prenda”, agrega la responsable de la cá- mara que agrupa empresas de confección, corsetería, diseño de autor, empresas de ropa de trabajo, entre otras.

Consumo

Las ventas en los shoppings del Gran Buenos Aires cayeron un 7% en junio 2017 frente al mismo mes de 2016, mientras que en los locales minoristas la venta de ropa bajó un 2,5% en julio 2017 versus julio 2016. El precio promedio de las prendas subieron un 21,1% en julio 2017 contra 2016. Mientras que el costo de la energía trepó un 92,1% en la Ciudad de Buenos Aires en el mismo mes.

Las marcas son el sector más golpeado, seguido por el diseño de autor. El mercado de la corsetería con diseño es uno de los menos afectados.

(*) Con información de Página 12, Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria y Diario BAE

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