La cruda realidad

Por Ana Giovani

El mapa del terror tiene un territorio:el INTI

(Por Ana Giovani (Especial para Motor Económico)) Nueve meses, 265 despedidos, 45 cautelares de delegados apeladas, siete misteriosos ingresos nocturnos a viviendas o espacios de los trabajadores. Una campaña mediática difamatoria del conflicto, 2 disparos con un arma reglamentaria en la puerta del Instituto y 2 balas de plomo como mensaje mafioso, son solo alguno de los acontecimientos extraños” con los que podemos recorrer sintéticamente la trama de violencia que atravesaron los trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial desde que comenzó el conflicto hace casi diez meses.

Tal vez fueron dos personas, tres o cuatro. Quizás eran un grupo mayor pero algo es seguro: estaban organizados, se movieron por la noche y a pesar de las cámaras de seguridad que vigilan el predio del Instituto desde enero, y de los efectivos de la Federal -que están apostados en la entrada de General Paz 5445 – e incluso del personal de seguridad de la empresa MURATA nadie vió, escuchó, ni registró nada. Así, en algún momento incierto de la noche, entraron al local de la Junta Interna de ATE INTI y lo destrozaron. También se llevaron de allí la computadora con toda la información sobre el conflicto que incluía tanto datos de los trabajadores (despedidos y no despedidos) como documentos sindicales.

Casi en simultáneo dos casas de delegados despedidos eran violentadas y revueltas por desconocidos que entraron en mitad de la noche, dieron vuelta todo, pero misteriosamente no se llevaron nada. Uno de los afortunados es Gabriel Rodriguez, delegado de INTI Mecánica quien fue despedido en enero y hoy en día lleva adelante un juicio por persecución política. La otra persona, también es delegada y compañera de espacio de Rodriguez pero por temor a represalias solicitó no ser nombrada.

Pero la noche fue larga y el deseo de los atacantes de manifestar la impunidad no cesó ahí. Porque de eso también se trata el poder, de impunidad, de ponerla a prueba constantemente, y así se dirigieron al acampe de los trabajadores despedidos y mientras ellos dormían decidieron dejarles un mensaje: dos balas de plomo, calibre 9mm, de esas que lleva la policía en su reglamentaria, dos balas que quedaron “plantadas” en la entrada del campamento.

Dos balas como las que en 2014 aparecieron misteriosamente -y con pocos días de diferencia- en la puerta del portal mendocino MDZ, y en un contexto en el cual llevaban adelante una serie de investigaciones sobre corrupción.

Cómo las dos balas 9mm que encontró en abril de 2016 en Salta el fiscal federal Carlos Amad, quien llevaba a cabo la investigación del caso de contrabando de cocaína que fue conocido como “Carbón Blanco” en Chaco. O las que encontró Moyano en junio de este año en el edificio del Sanatorio San Justo –que pertenece a la obra social del sindicato- sólo que en vez de ser dos en aquella oportunidad fueron trece balas y el líder sindical no dudo en sospechar de que se trataba de una intimidación de "servicios de seguridad".

Dos balas entonces, de 9mm, fueron esta vez destinada a los trabajadores despedidos del INTI que desde hace casi diez meses permanecen pacíficamente en el predio del Instituto reclamando su reincorporación. “Suele ser un código mafioso, como en su momento también lo era dejar un pescado envuelto en papel de diario” Comentan los periodistas más experimentados. Y la atmósfera de pronto se asimila a un policial negro.

“El conflicto está en un punto crítico por la escalada de violencia contra el acampe, los trabajadores despedidos y contra la Junta Interna. No hay diálogo con la patronal desde hace meses. La situación con la Justicia es similar en algunos delegados que tienen cautelares vigentes y esperan el juicio sumarísimo, y otras están cayendo por la apelación que hizo la patronal, así que lamentablemente hay compañeros que esperan el juicio desde afuera” declara Giselle Santana, Secretaria Gremial de ATE INTI quien además agrega que las actuales autoridades del Instituto Javier Ibañez (el presidente) y Ernesto Luna, (el gerente de Recursos Humanos) están descontando discrecionalmente los salarios de los delegados sin ningún tipo de criterio “ La cuestión de los descuentos a los delegados de la Junta Interna -que llevan varios meses sin cobrar sus salarios o cobrando un 30 o 40%- tiene como único fin quebrarnos para que abandonemos a los compañeros del acampe. Esto sumado al hecho de que el mes pasado un policía disparó su arma reglamentaria en la puerta del INTI (y a pocos metros del jardín de infantes del Instituto) para evitar que los trabajadores de ATE Río Turbio participaran de la asamblea de los trabajadores. A todo esto hay que agregarle la militarización del Instituto y la implementación del control biométrico para fichar entrada y salida, la colocación de cámaras de seguridad y la circulación de mensajes intimidatorios para que los trabajadores no participen de la vida política del Instituto”. Indica Santana de ATE INTI.

El sistema de control biométrico fue instalado en el INTI hacia el mes de septiembre a fin de registrar el ingreso y egreso de los trabajadores en cada una de las oficinas. El control fue colocado en 32 centros de investigación e incluye un sistema de identificación por huella digital y un circuito de cámaras de seguridad instaladas en la puerta de cada edificio. El mismo fue valuado en 5.850.000 pesos (según la disposición interna n° 101-18F). Lo llamativo es que el sistema de registro de ingreso por tarjeta magnética sigue vigente. Entonces los trabajadores fichan dos veces, al ingresar el INTI y luego al llegar a sus oficinas pero ¿Cuál es el fin de fichar dos veces? Según indican los propios empleados las autoridades buscan tener un seguimiento mayor del personal para evitar que vayan a las asambleas o que se reúnan con otros.

Todo un dispositivo de control instalado que, sea chequeado o no por un gran ojo, levanta las paredes invisibles de un panóptico que se nutre además con la seguridad privada (MURATA) apostada en el lugar, más la Policía Federal, los policías de civil, la patota de UPCN y el propio personal de portería (algunos de ellos al menos). Este es el mapa de situación –y de control- del Instituto y se da en un marco en el cual además se sancionaron una serie de decretos y resoluciones que quitan al INTI la exclusividad de la certificación del cemento, (Decreto 319/2018, que deroga la resolución 130/92) el control de pilas y baterías (ver Resolución 244/18 sobre comercialización de pilas y baterías) y además habilitan a laboratorios privados a realizar controles de Metrología que antes eran potestad del Instituto (Decreto 960/17). Esto además de profundizar la paralización y el ahogo económico del organismo, que posee un rol vital para el desarrollo de la soberanía industrial del país, se le suma a la lista de tareas que dejaron de hacerse o desean recortar. Sobre esto algunos trabajadores también manifiestan que hay un intento de quitar la participación del INTI en peritajes judiciales. Recordemos que el Instituto es auxiliar de la justicia y actúo en peritajes de interés público como lo fue el accidente del Italpark, la tragedia de Lapa, Cromañon, la Tragedia de Once y actualmente es el organismo técnico que participa del peritaje del DNI de Santiago Maldonado –el que fue hallado entre sus ropas luego de que su cuerpo fuera encontrado sin vida en el río-.

El inicio del fin

A fines de enero de este año fueron despedidos sin causa 258 trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial. La mayoría de estos tenían más de diez años de antigüedad, poseían evaluaciones de desempeño positivas y habían cobrado el premio por presentismo. Casi el 95% de ellos estaba afiliado a ATE o participaba de las asambleas o tenía algún familiar (o pareja) que lo hacía, era delegado o lo había sido en algún momento. Esta es básicamente la caracterización de los despedidos. Asimismo muchos de ellos pertenecían a programas o centros de investigación que trabajaban asistiendo a actores de la agricultura familiar, empresas recuperadas o cooperativas, en el desarrollos de ecotecnologías, pymes –de todas las ramas industriales- o incluso realizando tareas de metrología, extensionismo o controles de baterías, entre otros. Dentro de los despedidos hubo personas con alguna discapacidad, familias completas e inclusos mujeres embarazadas. Los niños no fueron menos perjudicados en este conflicto ya que 28 de ellos, al ser sus padres despedidos, se quedaron sin la vacante del jardín del Instituto. Gran parque de estos chicos y chicas consiguieron vacante escolar recién hacía el segundo semestre del año. Otros siguen esperando contar con más suerte el otro año.

Una vez que se ejecutaron los despidos, comenzó a moverse toda una maquinaria que intentó armar la nueva estructura del INTI: asesorados por una dudosa consultora vasca llamada Tecnalía (que cobró más de un cuarto de millón de dólares por su asesoría y tuvo que retirarse del país luego de estallado el conflicto) las autoridades iniciaron un proceso de reorganización del INTI que dejaba de lado su histórica división de trabajo por ramas industriales.

Lo que las autoridades no esperaban es que los trabajadores iban a iniciar en el lugar una permanencia pacífica en defensa del Instituto y de sus puestos laborales. Y ante esto el presidente del INTI decidió cerrar el Instituto Nacional de Tecnología Industrial por varias semanas, incumpliendo con la responsabilidad pública del organismo. Lock out patronal, titularon algunos medios.

Las semanas de acampe y permanencia fueron pasando y los hechos ”misteriosos” comenzaron a ocurrir: primero un grupo de hombres ingresaron de noche al jardín maternal del INTI y lo llenaron de excremento. A los pocos días, y también por la noche, una, dos o tres personas ingresaron a la casa de Giselle Santana (Secretaria Gremial de ATE) y mientras ella y su pareja dormían se llevaron su computadora personal y su celular. El dato macabro es que el teléfono reposaba en su mesa de luz, muy cerca de ellos mientras descansaban, y ninguno de los dos se percató del ingreso de los extraños durante la noche.

Casi con una semana de diferencia ingresaron a la casa de Francisco Dolmman, el Secretario General de ATE INTI y le “reventaron” su casa. Dolmman y su familia tuvieron la “suerte” de no estar en el domicilio. Èste mismo, en el mes de mayo, fue atropellado por el vicepresidente del INTI, Damian Testori, mientras Dolmman se manifestaba pacíficamente en un acto contra la implementación de la nueva estructura del organismo y los despidos. Este punto no hizo más que tensar más el vínculo entre ambos bandos. Afortunadamente Dolmman fue asistido por una ambulancia y quedó fuera de peligro. A las pocas semanas 7 trabajadores, que sostenían el conflicto desde el inicio, fueron despedidos sin causa.

Los meses pasaron, el acampe aún se sostiene pero la escala de violencia y de “acontecimientos” violentos continúan.

La mano oscura del conflicto

Fiel al estilo de Cambiemos, dentro del equipo de autoridades del INTI hay un comunicador que sueña ser el mejor alumno de Durán Barba. Este joven se llama Fernando Rodeles, es egresado de la UBA, y es señalado como el responsable de trazar la estrategia de comunicación en contra del conflicto -y en contra de la propia Junta Interna-. Según una nota publicada en el portal Canal Abierto a principios de años titulada “Quién es Fernando Rodeles” Este parece ser uno de los militantes del PRO que estuvo a cargo de la comunicación de la Fundación Pensar, desde donde saltó a ser jefe “de facto” del área de comunicación del INTI, fue señalado como uno de los “ñoquis” de Triaca en SOMU y formaba, hasta hace poco, parte de la nómina de asalariados del Congreso de la Nación. Fernando Rodeles además tenía registrada en el INTI a su esposa como asesora del presidente y cobraba mensualmente un salario sin trabajar.

Según indican fuentes allegadas, Rodeles podría ser el responsable de hacer circular un video editado en donde se ven a los mineros de Río Turbio ingresando al INTI pero sin el fragmento en el cual primero se escuchan los dos tiros que un policía disparó con su reglamentaria en la puerta del INTI y segundo se identifica al propio efectivo con el arma en mano. Además lo acusan de ser quien negocia las notas de prensa difamatorias contra algunos de los actores que sostienen el conflicto.

El futuro que vendrá

“En este momento y a fin de fortalecer y sumar fuerzas los trabajadores estamos coordinando con distintos organismos como la Comisión Nacional de Energía Atómica, el SEGEMAR y el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF) asambleas y acciones, porque en definitiva todos nuestros organismos están siendo atacados por este gobierno y por la política del presupuesto nacional”.

Los meses pasan y los y las trabajadores despedidos resisten. Los otros, los trabajadores no despedidos sobreviven y también resisten, pero al aumento de la escala de violencia física y psicológica. Un lugar como el INTI que supo ser el motor del crecimiento productivo hace pocos años, hoy se convirtió en un campo de juego perverso que solo entretiene a las autoridades del organismo.

···